Turismo gastronómico, mucho más que comer

Más de 200 personas se dan cita estos días en Pamplona en el Congreso de Turismo Gastronómico, que busca situar a Navarra como destino de un visitante con poder adquisitivo.

Un reportaje de Juan Ángel Monreal. Fotografía Javier Bergasa - Viernes, 23 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Nerea Letamendia y Olatz Ilarregi explican la apuesta de Tolosa por el turismo gastronómico.

Nerea Letamendia y Olatz Ilarregi explican la apuesta de Tolosa por el turismo gastronómico.

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Nerea Letamendia y Olatz Ilarregi explican la apuesta de Tolosa por el turismo gastronómico.

Solo en una década, Perú se ha convertido en una referencia del turismo gastronómico mundial. Y la imagen de destino aventurero, de mochila y bota de monte, hoy se ha sofisticado. Sus restaurantes figuran entre los más admirados de América del Sur, algunos de sus platos y bebidas han sido adoptados e interpretados por cocineros prestigiosos en los cinco continentes y quienes hoy visitan el antiguo territorio inca ya no son solo jóvenes ansiosos de llegar a Machu Picchu, sino también aficionados a la cocina. Turistas de mayor poder adquisitivo que disfrutan con el mejor ceviche del mundo, con la intensidad de un ají de gallina y la suave textura de una causa limeña;pero también de una experiencia: lo mismo visitan un viñedo de pisco que una plantación de quinoa. Y dejan su dinero en ello.

“La comida estaba allí desde hace siglos, la cuestión era cómo ponerla en valor”, explicó ayer Bernardo Muñoz, consejero comercial de la embajada de Perú en España, que presentó en Pamplona la experiencia de éxito de su país. Lo hizo en el marco del primero Congreso de Turismo Gastronómico, organizado en el marco de Navartur. “Una oportunidad -explicaba Luis Cortés, organizador del evento- de que Navarra comience a desarrollar un producto propio y se posicione como destino”. “Estamos en un triángulo sensacional para captar turismo internacional, entre La Rioja y San Sebastián”, explicaba ayer en Baluarte.

el gran ejemplo

En solo una década

Perú, destino mundial

Cómo conseguirlo es la clave. “En nuestro caso, en el de Perú, lo primero fue el orgullo nacional de tener una gastronomía de primer nivel”, explica Bernardo Muñoz, quien destaca que se optó por incluir todo lo que tuviera que ver con la imagen exterior de Perú, desde las inversiones a las exportaciones, pasando por turismo, bajo la marca Perú. Con la gastronomía como un factor “transversal” y con “una visión integrada”. El éxito ha sido clamoroso. Con cocineros como Gastón Acurio, uno de los más conocidos del mundo, en solo unos años Perú se ha convertido en un destino gastronómico de primer orden. “Es uno de los motivos que el turista cita para venir y los paquetes ofrecen estos componentes, con visitas a mercados o showcooking”, señala.

La referencia del país latinoamericano, cuyo tamaño triplica el de España, puede parecer desmesurada. Pero no son pocos los que la tienen en mente. “La encuesta del Ayuntamiento de Pamplona es clara. Nos dice que uno de los motivos por los que los turistas visitan Pamplona es su gastronomía. Y es además de lo que más contentos quedan”, recuerda Nacho Calvo, secretario de la Asociación de Hostelería de Navarra, quien recuerda que en Navarra hay al año más de 200 eventos relacionados con la gastronomía, “todos ya organizados” con potencial para atraer un mayor número de visitantes. “Pero no se ha planteado hasta ahora una oferta demasiado concreta”, reconoce Calvo, quien apuesta asimismo por el desarrollo de proyectos junto a otras regiones. “Estamos preparando uno junto a La Rioja, Huesca y el sur de Francia. Si queremos vender este territorio en Estados Unidos, Corea, China o Japón es necesario ir juntos, uniendo la agricultura con el turismo gastronómico y el entorno”.

Algo que ya hace en Navarra, por ejemplo, Santi Cordón, del restaurante Trinquete de Tudela, donde sus comensales no solo disfrutan de los platos, sino que visitan las huertas de un territorio especialmente rico. En esta época del año ofrece la experiencia de las verduras del hielo, de unos cardos blancos por la escarcha de la madrugada, que a mediodía se sirven cocidos y guisados. “Mi padre me dijo que huyese de la tierra, que era muy esclava, pero yo he decidido unirla con la gastronomía y el turismo”, explicaba ayer.

un ejemplo cercano

Alubias y parrilla

Tolosa, caso de éxito

Algo así ha hecho Tolosa. La villa guipuzcoana ha logrado que cientos de personas la visiten todos los fines de semana con dos reclamos claros. Las alubias y las chuletas de vacuno a la parrilla. Algo impensable cuando el lodosano Julián Rivas se instaló allí a mediados del siglo pasado y decidió abrir uno de los primeros asadores. “Hoy el 70% de la clientela de los asadores está formada por turistas”, explica Nerea Letamendia, concejal de turismo de Tolosa, quien recordaba algunas de las claves para tener éxito como destino gastronómico. “Lo primero es tener producto y después saber comunicarlo: tener una buena historia para contar. Es importante también la colaboración público privada. Y además hay que evolucionar, no estancarse. Si los jóvenes demandan algo, hay que adaptarse a lo que piden”, dice.

“Todo el mundo ha espabilado”, reconoce Nacho Calvo, aludiendo al esfuerzo que han hecho las regiones con una gastronomía menos reconocida para posicionarse. La razón es clara y Manu Ayerdi, vicepresidente del Gobierno de Navarra, aludía durante la inauguración del congreso. Tomando datos del Ministerio, de los 67 millones de personas que visitaron España, “entre el 15% y el 18% lo hicieron por motivaciones gastronómicas”, señaló. “Dado que, además, el gasto medio que los turistas gastronómicos realizaron fue de 1.147 euros, todos queramos atraer a este tipo de turista”.

“Al viajar se busca autenticidad”, explica Luis Cortes, quien recuerda que la gastronomía “acerca a la cultura” y que el futuro pasa por crear paquetes que incluyan no solo el restaurante, sino la visita al productor, al entorno del que proceden los alimentos. Y no todo tiene que ser una gastronomía de estrella Michelín. “Hay un tipo de turista, con poder adquisitivo, que ya ha estado en muchos restaurantes así. Y busca una gastronomía popular. Quizá le gusta más alquilar un microbús para comer y beber a gusto, ir a la sidrería y hacer el txotx”.