Editorial de diario de noticias

Rebelión de los mayores, problema colectivo

Las manifestaciones de jubilados para exigir una actualización adecuada de sus pensiones reflejan la indignación de quienes han traído a la sociedad a su nivel de desarrollo y se sienten ahora abandonados por los gobiernos de Madrid

Viernes, 23 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

las manifestaciones de jubilados en decenas de ciudades del Estado para exigir pensiones dignas y actualizadas conforme al IPC anual y no al 0,25% que estableció el Gobierno del PP -socio político de UPN-, en 2013, entre ellas también con amplia respuesta en Iruña y Tudela y otra que colapsó los alrededores del Congreso de los Diputados en Madrid, responden al sentimiento creciente de indignación entre quienes por su edad han traído a la sociedad a los actuales niveles de desarrollo y, sin embargo, se sienten abandonados por quienes ahora la dirigen. La sensación de estafa que se extiende sobre los pensionistas -8,7 millones en el Estado, con una pensión media de 926 €, y 134.000 en Navarra con 1.065 euros-, tras haber completado su vida laboral (la media supera los 35 años) se agrava con el empleo por el Gobierno del Madrid del Fondo de la Seguridad Social, la denominada “hucha de las pensiones”, en contingencias ajenas a su verdadero cometido y la reducción de la misma a 8.095 de los 66.851 millones de euros que la conformaban hace solo seis años. Y especialmente con las desafortunadas declaraciones de representantes del PP que han abogado por asegurar la suficiencia de las pensiones mediante el ahorro personal o la prolongación de la vida laboral, bien sea con jubilaciones tardías o conjugando jubilación y empleo parcial. Pero la sostenibilidad del sistema de pensiones no descansa en los gastos que genera -140.000 millones, según los últimos presupuestos-, sino en los ingresos, muy influidos por el desempleo y la precariedad qenerados por las reformas laborales de PP-UPN, y en la gestión de estos, además de en las prioridades económicas y sociales del Gobierno de turno, lo que fundamenta sobradamente la reclamación reiterada desde Navarra de un sistema propio que responda a las necesidades de los jubilados navarros -que en el caso de las pensiones más bajas gozan de mayor protección gracias a la aportación propia de los Presupuestos de Navarra-, o al menos el traspaso de la gestión de la Seguridad Social previsto en el Amejoramiento desde 1982 y aún incumplido por el Estado. Los pensionistas tienen motivos fundados para la rebelión que parecen iniciar ahora y que puede provocar no solo protestas sociales sino un auténtico seísmo político: los mayores de 65 años suponen un 25% del electorado en el Estado y los mayores de 55 años son el 40%. Pero su movilización también afecta a las nuevas generaciones que aún no han alcanzado la edad de jubilación. Es un problema colectivo.

Más sobre Editorial

ir a Editorial »

Últimas Noticias Multimedia