A la contra

Guetos inadmisibles

Por Jorge Nagore - Sábado, 24 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Leí que una comisión de Educación había visitado el Colegio Público Rochapea. El colegio tiene 380 estudiantes, el 75% de origen inmigrante, el 17% de minorías étnicas y el 72% de precaria extracción socioeconómica. La situación se agrava porque se permite que sigan entrando alumnos comenzado el curso y por la interinidad del profesorado, que solicita que se hagan excepciones como, por ejemplo, en el Pirineo, para asegurar estabilidad al menos 3 años. Iriarte, de UPN, comentó que le preocupaba que se pudiesen formar “escuelas gueto”. Bueno, eso es ya un gueto, un gueto bien evidente y claro y que no debería haberse permitido formar, agrupando de una manera tan exagerada a alumnos y alumnas de escasos recursos, mientras decenas de colegios públicos y aún en mucha más medida de colegios privados subvencionados acogen porcentajes mucho menores o casi residuales. No es permisible que se sigan dando estas situaciones, no es permisible que a causa de su extracción social se encaje a unos niños y niñas en un lugar en el que la inmensa mayoría está en la misma situación, hay que escolarizar de otra manera para distribuir al alumnado en la red de una manera más equitativa. La realidad familiar y económica de esos niños no va a cambiar por eso, pero sí lo hará el entorno académico y se supone que gracias a ello tendrán mejores opciones formativas que si están tantos reunidos de similar situación. Como dice una profesora, “lo emocional no les deja avanzar en lo académico”, algo muy lógico, que se agrava si además las condiciones que les ofrece el colegio no son todo lo perfectas que deberían. Es obligación del Departamento de Educación atender estas necesidades de manera urgente y de la misma manera diseñar nuevas obligaciones para que toda la red que recibe dinero público sea susceptible de contar con alumnos de toda clase y condición, con obligaciones y sin trampas.

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