Mesa de Redacción

Bocachanclas

Por Joseba Santamaria - Sábado, 24 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

En política desgraciadamente existe el papel de bocachanclas, casi siempre un tipo que ejerce de mamporrero del jefe para hacer el trabajo más sucio: mentir, insultar, acosar, intoxicar... Una especie de escudo para evitar al líder esas cosas desagradables de la política. Suelen ser indocumentados intelectuales, extremistas políticos con poco o nada que hacer fuera de la política. Hacen de la zafiedad su seña de identidad. Rafael Hernando del PP es uno de ellos, de los más famosos por su absoluta ignorancia sobre lo qué son los mínimos de la educación. No se trata de buena o mala educación, la educación se tiene o no se tiene, y Hernando no la tiene. Da prueba de ello cada vez que abre su boca. Sergio Sayas (UPN) tampoco. Cumple a la perfección todos los penosos requisitos de un bocachanclas cualquiera. Su intervención en el pleno del Parlamento de Navarra del pasado jueves volvió a ser deplorable. Incapaz de rebatir la información que ofreció a la Cámara el consejero Fernando Domínguez sobre los avances de la salud pública navarra y la reversión de los recortes que impuso la gestión anterior de UPN en el Gobierno, Sayas recurrió al fallecimiento de un paciente en el Hospital de Tudela por legionela y le lanzó la habitual retahíla de insultos y acusaciones como siempre falsas. “¿Cómo se atreve señor Sayas?”, le respondió indignado Domínguez. Se atreve simplemente porque le da igual. Su paso por la política navarra es una absoluta nada. Y no es la primera vez. La realidad de la sanidad navarra -la percepción de la sociedad y la labor diaria de sus profesionales-, desmiente sistemáticamente sus criticas imaginarias. Su labor política ha sido desautorizada no sólo por el Gobierno y el departamento de Salud, sino también por los profesionales del sector médico en más de una ocasión. Está anquilosado en la destrucción por la destrucción, en la mentira por la mentira, en el cuanto peor, mejor y en el a todo no. Un bagaje parlamentario lamentable el de Sayas. Y también muchos nervios en UPN.