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Osasuna pierde fuera y fuelle como candidato

Duro revés en Gijón | Los rojillos hacen un mal partido, sufren ante el combate de su rival y caen en El Molinón ante un Sporting más intenso

Javier Saldise | Agencia LOF - Sábado, 24 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Su fútbol anodino condena a Osasuna.

Su fútbol anodino condena a Osasuna. (AGENCIA LOF)

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Su fútbol anodino condena a Osasuna.

GIJÓN.- Osasuna saldó con decepción y derrota su visita al campo de un equipo que pugna por estar en la zona alta y regresó con las manos vacías de la visita al Sporting, un conjunto que también está en el intento del regreso a Primera. Los rojillos han perdido ritmo en las últimas jornadas y en esta oportunidad ni la condición de visitante, su estatus más fiable, le sirvió para sumar. El Sporting se comió a Osasuna durante muchos minutos y no sufrió un descalabro mayor no se sabe porqué.

Vendando heridas antes del primer rasguño, el cambio de discurso que se ha venido introduciendo durante las semanas pasadas quizá venía al caso para días como el de ayer, que hacen hilo con similares encuentros anteriores. Las expectativas, provocadas por la inversión larga en número y profunda en coste en futbolistas, resultan ahora rebajadas por la marcha dubitativa del equipo y por esta ambientación discursiva desde el club que, entre otras cosas, favorecen la contrariedad del osasunismo.

En Gijón, Osasuna perdió comba con la cabeza en un partido en que los rojillos no supieron poner freno al juego intenso y combativo que propuso el Sporting. Es más, con un mínimo de porcentaje mayor en el acierto de cara a puerta, al conjunto navarro le hubiesen aplicado una buena tunda.

La primera parte resultó un suplicio para Osasuna desde el inicio, concretamente desde que a los cuatro minutos el Sporting se puso por delante en el marcador en una ejemplificación perfecta de su fútbol rapidísimo y en tromba. Jony, que fue un reactor por la banda izquierda, se comió Lillo a la carrera y su centro lo fusiló Rubén García, ante quien Aridane midió mal el gesto con la cabeza y no acertó a despejar. Un golazo en toda regla que dejó a Osasuna menos noqueado que lo previsto, pero ante un partido definitivamente costoso, ingrato. Con el supersónico Jony al mando de las operaciones, Osasuna se sostuvo en el partido enseñando algo de carácter, pero nula capacidad para crear peligro.

Obligado a un partido intenso y físico, los rojillos sufrieron mucho ante la voracidad del Sporting, siempre atento a las pugnas, a las caídas, a las segundas jugadas. Mientras Osasuna merodeaba con buenas intenciones, los asturianos jugaban con el puñal entre los dientes y al equipo de Diego Martínez lo mejor que le sucedió es que el primer tiempo no concluyó con un castigo mayor. Carmona, a la media hora, y el omnipresente Jony, a diez minutos del final, hicieron lo más difícil en dos mano a mano con Sergio Herrera y enviaron el balón fuera. Osasuna estuvo a punto de terminar liquidado, era para irse contento a los vestuarios tras haber sido dominados, fulminados en el marcador tras unas ocasiones clarísimas.

En un mal recuerdo estuvo a punto de quedar el primer tiempo a los cinco minutos de la segunda mitad, cuando Roberto Torres acertó a atrapar un disparo en el área, invalidado como acción de peligro ante la acertada estirada del portero del Sporting. A la segunda mitad se entró con la misma marcha de todo el encuentro y el equipo local también firmó un par de acciones de peligro con poco más de cinco minutos de tiempo recorrido.

Felices con la acción, el Sporting se sintió seducido por ese aparente toma y daca al que quería haberse apuntado Osasuna y que le duró cinco minutos y cuatro jugadas, y estuvo a punto de terminar con el partido en otro puñado de acciones que estuvieron a punto de ser letales. Jony, cómo no, estuvo en dos de ellas. La más clara, sin embargo, se la firmó Carmona, que no sabe cómo falló otra vez con la testa.

El Molinón también aprieta y la grada jugó su partido particular sobre Lillo, a quien no perdona su salida más o menos airada del club y tampoco ese fútbol retador y poco amable que despliega con sus rivales. A Lillo, que le castigaron con una amarilla en el primer tiempo, se lo tuvo que quitar de encima el técnico rojillo porque le venían buscando las cosquillas y a cada acción con él de protagonista retumbaba el estadio.

Osasuna entró en los últimos quince minutos con un equipo reformado, con un perfil definitivamente ofensivo, con hombres como Sebas Coris, Rober Ibáñez y Miguel de las Cuevas metidos en la faena. Fue la intentona por darle la vuelta al partido, pero el Sporting no se inmutó. Con su fútbol triturador siguieron los locales y Santos, en una de esas que Osasuna estaba midiendo su sitio con todos los nuevos en el campo, le pilló un hueco a la defensa e hizo el gol definitivo para la historia del partido.

Osasuna vivió una agonía hasta el final del partido, superado casi siempre, con Jony por todas partes, que firmó un remate al poste. Fue un encuentro para olvidar, en el que se vio al Osasuna más vulnerable de quizá toda la temporada. Débiles en un mal momento.