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“Los informes de viabilidad eran como cartas a los Reyes Magos”

Berruezo cree que se cometieron “muchos errores” que un empresario “diligente” hubiese podido evitar

Sábado, 24 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

“En esta época hubo muchos proyectos cuya rentabilidad se basaba en el dinero público”

pamplona- Berruezo mantuvo durante toda la comparecencia un tono afable y pedagógico, pero tampoco se cortó a la hora de calificar la planta como un desastre de “instalaciones en mal estado”;de “previsiones de producción que nunca se cumplieron”;de “tecnología que no funcionaba”;y de “constantes averías”. “Muchos errores”, a juicio del administrador concursal, que “un empresario mínimamente diligente no hubiese cometido”, y que en última instancia hicieron que en 2015 no se “pudiese considerar viable” la planta. La planta que, recordó, nunca tuvo algo parecido a un plan de negocio realista y siempre tuvo encima de la mesa informes de viabilidad que no pasaban de “un ejercicio de mera hipótesis”, cuando no eran directamente “cartas a los Reyes Magos o cuentos de la central lechera”. El proyecto era viable si se bajaba el precio del transporte, si se subía el precio a los ganaderos, si se sextuplicaba la venta de gas, si se mejoraba la de abono, si se invertía más, si se optimizaba la producción... extremos que siempre fueron deficitarios y que sólo tenían asiento en el papel, nunca en la realidad.

xabier berruezo

Administrador concursal de Bioenergía

De lo surrealista que era la situación da fe un apunte “paradójico” que quiso hacer Berruezo. “De los cuatro motores para generar electricidad que tenía la planta, dos están a un kilómetro de la planta, en una empresa privada a la que se le paga un precio por el espacio que ocupan las máquinas”, indicó. “Que el principal activo de una empresa esté en otra empresa nos llama la atención”.

Además, el administrador concursal dejó una última reflexión válida para la planta de Ultzama. “En esta época hubo bastante obra pública y bastante iniciativa de este tipo, donde su rentabilidad o su viabilidad se basaba en dinero público, en el dinero a través de subvenciones, y no en la propia rentabilidad de la empresa”, consideró. “Con la rentabilidad que tenían no daba para mantener una cuenta de explotación;o bien se hacía con financiación privada y muy a largo plazo o si no tenía que ser vía subvenciones generosas”. - A.I.R.