La grada empujó, ‘Gigi’ disfrutó y nadie se olvidó de Balenciaga

ambiente la afición responde, aunque no llena la catedral

Domingo, 25 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Los aficionados del Helvetia, con sus camisetas y bocinas, animaron con pasión a su equipo. Fotos: Iñaki Porto

Los aficionados del Helvetia, con sus camisetas y bocinas, animaron con pasión a su equipo. Fotos: Iñaki Porto

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Los aficionados del Helvetia, con sus camisetas y bocinas, animaron con pasión a su equipo. Fotos: Iñaki Porto‘Gigi’ se acercó a Balenciaga, ayer un aficionado más, para apoyarle.

pamplona- La cita era especial. Excepcional. No todos los días visita Pamplona uno de los grandes de Europa, de los que juegan en la mejor Liga del mundo. El Füchse de Berlín es la gran atracción de esta fase de grupos de la Copa EHF para los amantes del balonmano en Navarra. Sin embargo, los alemanes no fueron reclamo suficiente para llenar ayer las gradas del pabellón Anaitasuna que, no obstante, presentó una muy buena entrada.

El Füchse cumplió con su papel de favorito, se llevó la victoria (28-30) y, por ende, los dos puntos. Pero no todo fue un camino de rosas. Su renta de seis goles al descanso se vio reducida en los instantes finales por un Helvetia peleón, que tuvo en su público al mejor apoyo. Su revulsivo.

Si los alemanes atacaban, los espectadores presionaban;si Miguel Goñi perforaba el muro berlinés con tres goles seguidos, la grada se venía arriba;y si la defensa navarra frenaba las embestidas de los rivales, el público lo celebraba. Toda ayuda era poca y, cómo no, Gigi arrimó el hombro. La mascota de Anaitasuna bailó, recorrió cada recoveco del pabellón, saludó al respetable y se divirtió con cada gol de los suyos. Y es que, en definitiva, Gigi es uno más del equipo. Una pieza fundamental.

Clave es también Erik Balenciaga. Su lesión de rodilla derecha, que le obligará a pasar por el quirófano, le impidió ayer ayudar a su equipo sobre la pista. Pero sus compañeros no se olvidaron de él. Antes del encuentro ante el Füchse, lucieron sus camisetas verdes con el número 23 a la espalda (el del central guipuzcoano), junto con el nombre de Erik. También la grada, con pancartas, quiso mandar ánimos al jugador. Balenciaga fue ayer un aficionado más, que sufrió y animó. Pero estuvo muy presente en este gran partido. - D.E.

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