Despedida con enorme dolor

HOMENAJE | Familiares, vecinos y compañeros dieron ayer el último adiós a Inocencio Alonso, el ertzaina fallecido durante los disturbios del jueves entre ultras del Athletic y el Spartak

Domingo, 25 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Vista de la explanada de San Mamés en la que los agentes de la Ertzaina rindieron homenaje a su compañero.

Vista de la explanada de San Mamés en la que los agentes de la Ertzaina rindieron homenaje a su compañero. (Foto: Efe)

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Vista de la explanada de San Mamés en la que los agentes de la Ertzaina rindieron homenaje a su compañero.

Bilbao- Inocencio Alonso, el agente de la Ertzaintza de 51 años fallecido en la noche del pasado jueves mientras formaba parte del dispositivo de seguridad movilizado de cara al encuentro de fútbol disputado entre el Athletic y el Spartak de Moscú, recibió ayer el último adiós por parte de familiares, vecinos, compañeros y también del mundo del fútbol. Por la tarde, sus más allegados llenaron la iglesia de Santiago Apóstol de Ermua, localidad en la que residía y dónde era muy conocido y querido, para despedirse de él en una misa rebosante de emotividad, mientras que por la mañana fueron sus compañeros los que le tributaron un sentido homenaje en la explanada de San Mamés donde perdió la vida víctima de un infarto. Además, el mundo del fútbol recordará su figura durante todo el fin de semana con un minuto de silencio previo a la disputa de los partidos.

En el acto matinal, los agentes, de paisano, acudieron al homenaje convocados por el sindicato ESAN, al que pertenecía el fallecido, a las 12.00 horas del mediodía en la explanada delante del estadio del Athletic, lugar en el que Alonso se desplomó cuando estaba en formación para actuar ante los disturbios provocados por los aficionados violentos del Athletic y el Spartak. Los concentrados guardaron diez minutos de silencio en su memoria y, a su término, sus compañeros le tributaron una ofrenda floral.

En declaraciones a los medios, el secretario general del sindicato convocante, Eneko Urkijo, reclamó un cambio tanto en las condiciones laborales de los agentes de la Brigada Móvil, que realizan guardias de catorce horas, como del modelo policial que defiende el Departamento de Seguridad de “enfrentamiento cuerpo a cuerpo con los manifestantes”. “No tenemos el número suficiente de ertzainas para hacer frente (cuerpo a cuerpo) a un nutrido número de radicales que nos quieran atacar a los policías o a los ciudadanos o a los hinchas del equipo contrario”, añadió. “Les guste o no hay que volver al modelo anterior (con lanzapelotas) porque es el único que se puede utilizar aquí en Euskadi”, dijo. Urkijo opinó también que el Athletic Club “tiene que tomar medidas”, al igual que los partidos políticos vascos “para desterrar la violencia del fútbol” porque no se puede “permitir ni un minuto más que un partido de fútbol o cualquier acontecimiento deportivo se convierta en una batalla campal”.

El secretario general del sindicato Erne, Roberto Seijo, presente en la concentración, anunció que su central, mayoritaria en el cuerpo, va a pedir al Ayuntamiento de Bilbao que renombre la explanada donde murió como “Plaza de Ino”, dedicado a su memoria.

Por su parte, la consejera vasca de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, recordó al ertzaina fallecido en el acto de entrega en Bilbao de las primeras Medallas al Mérito en Emergencias y protección Civil de Euskadi, celebrado a la misma hora que el de sus compañeros en San Mamés. En este acto de recuerdo a Inocencio Alonso, se guardó un minuto de silencio y la consejera de Seguridad dirigió unas palabras a los asistentes en las que transmitió el “dolor y la consternación” que ha provocado en el Gobierno vasco su fallecimiento “en acto de servicio”. Lamentó que lo que tenía que haber sido un encuentro de fútbol se “vio alterado por quienes hacen bandera de la violencia e intentan minar la convivencia, pero también en el mismo lugar donde hoy le rinden homenaje sus compañeros de la Ertzaintza, homenaje al que nos queremos sumar con este acto”.

En su intervención, la consejera alabó la vocación de servicio público del agente fallecido frente a quienes hacen “bandera de la violencia y la sinrazón y destruyen el bien común de la convivencia”. La titular de Seguridad mostró así su solidaridad y apoyo para con los allegados de la víctima y para con “todos aquellos que lloran de incomprensión con su pérdida”. “Mis palabras son también un reconocimiento y admiración personal y social a lo que él y la Ertzaintza representan para la ciudadanía vasca”, valoró.

En este contexto, resaltó que Inocencio Alonso llevaba “toda una vida de vocación de servicio público, de dedicación profesional por y para la seguridad pública, por y para la seguridad policial y asistencial en el seno de la Ertzaintza”. “Solidaridad, compromiso, participación son valores que los aquí presentes representan y que hoy toman más significado que nunca. Valores a reconocer y admirar”, resaltó ante un auditorio en el que se encontraban presentes los reconocidos con las medallas al mérito de Emergencias y Protección Civil.

Provocación local Por su parte, el portavoz del PNV en el Parlamento Vasco, Joseba Egibar, admitió que la “provocación” que originó los enfrentamientos tuvo carácter “local” y que el dispositivo de seguridad respondió “a las necesidades que debía cubrir”. Egibar señaló que “el control que se tuvo sobre los grupos más violentos del Spartak fue casi total” y que los incidentes que se produjeron fueron “pocos, cortos en el tiempo y muy poco relevantes”. Tras calificar de “hecho desgraciado” el infarto de corazón que acabó con la vida del ertzaina, que deja “fuera de toda duda” que fuese provocada por un golpe o traumatismo, como se especuló en algunos foros, Egibar apuntó que “no podemos olvidar que la provocación de los incidentes tuvo un indiscutible carácter local” como lo prueba, a su juicio, el material para pelea requisado a los violentos del Athlétic.

Los detenidos, en libertad Además, los nueves detenidos han quedado ya en libertad con cargos tras declarar ante el juez de Guardia de Bilbao. Los primeros detenidos en pasar por los juzgados fueron los cuatro extranjeros: tres rusos, de entre 27 y 37 años, y un polaco, de 30 años. Posteriormente, la Ertzaintza llevó ante el juez a los cinco vascos, todos ellos con edades de entre 20 y 25 años. El juez de Guardia decidió dejar en libertad a todos ellos, aunque con cargos por delitos de desórdenes públicos y riña tumultuaria y en el caso de los tres rusos y el polaco también de otro delito de atentado a agentes de la autoridad. - Agencias

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