SEGUNDA B

Un punto agridulce

igualdad un sólido promesas aguantó las acometidas de uno de los cuadros más potentes del grupo

Isaac Luna - Domingo, 25 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Otegui disputa el esférico ante dos rivales.

Otegui disputa el esférico ante dos rivales. (MIKEL SAIZ)

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Otegui disputa el esférico ante dos rivales.

Osasuna B 0

Logroñés 0

OSASUNA PROMESAS Juan, Hualde, Endika, Perea, Albisu, Otegui (Moncayola, min.79), Jaime, Javi Martínez, Jordan (Domingo, min.75), Miguel Díaz, Arellano (Rubio, min.90)

LOGROÑÉS Martínez, Santos, Paredes, Fernández, Zubiri, Arnedo, Rubén (Remón, min.85), Carles, Salva (Andre, min.58), Rayco, Espina (Asencio, min.65).

Árbitro Gómez Landazabal (Comité Vasco), asistido por Cachón Lafuente, y Rodríguez Martín. Amonestó a Javi Martínez por los locales, y a Fernández por el cuadro visitante.

Estadio Instalaciones deportivas de Tajonar.

Pamplona- Osasuna Promesas no pudo pasar del empate a cero ante uno de los equipos con mejor dinámica de la categoría, una Unión Deportiva Logroñés que intentó superar al conjunto de Sergio Amatriain a través de juego directo, pero que se encontró con una solidez defensiva local que se había visto pocas veces a lo largo del curso.

El entrenador navarro salió con un once bastante atípico. Sin un mediocentro defensivo puro, optó por jugar con Otegui y Javi Martínez en el doble pivote. Una clara declaración de intenciones. Es verdad que, en términos de ocasiones, los locales no intimidaron la meta de Martínez en el primer tiempo, pero los rojillos querían ser protagonistas con el esférico desde el comienzo, y los dos centrocampistas navarros marcaron la pauta del choque en los minutos iniciales, superando siempre la primera línea de presión riojana y llevando el balón a zonas de mayor peligro. Sin embargo, las llegadas más claras fueron del Logroñés. El cuadro visitante buscaba la meta rival de forma mucho menos sofisticada, más directa y más rudimentaria. Aprovechó dos errores en la salida del Promesas para plantarse delante de Juan Pérez, pero el meta estuvo brillante.

La tónica de la segunda parte fue diferente. Los pupilos de Amatriain optaron por esperar las acometidas de los azulones en su propio campo, renegando de esta forma de la alta presión que habían ejercido hasta el descanso. Este cambio se tradujo en un aumento en cantidad y calidad de las llegadas locales sobre el área rival, aprovechando un efectivo juego por ambos costados. Jaime Dios, muy activo durante todo el encuentro desde el flanco derecho, conectó un gran remate de cabeza después de un muy buen centro de Endika desde la izquierda, pero Martínez salvó al equipo riojano con una gran intervención. Sergio Rodríguez, entrenador del cuadro de Logroño, dio entrada a jugadores rápidos que buscasen la espalda de Albisu y de Perea, centrales rojillos durante la tarde de ayer. Fueron los mejores minutos de los visitantes, que embotellaron al filial osasunista. Sin embargo, los dos defensas realizaron un choque más que notable y únicamente se vieron superados en una ocasión y en esta, de nuevo, Juan Pérez salvó a su equipo con una mano espectacular ante Rayco. Osasuna Promesas aguantó la tormenta y logró in extremis un empate que, visto el desarrollo del partido, debe saberle a miel. Al mismo tiempo es un resultado que, a pesar de cambiar la dinámica de derrotas consecutivas que venían arrastrando, no le permite recortar tres puntos con el Vitoria, equipo que marca el puesto de promoción por el descenso.

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