CONTROL SOBRE LAS ARMAS EN EEUU

La indignación y el miedo movilizan a la juventud

Decenas de miles de estudiantes de instituto salen a la calles de todo estados unidos para pedir un mayor control sobre las armas después de la masacre de Florida

Carlos Pérez Cruz - Domingo, 25 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El cartel de Ella pide la prohibición de las armas de asalto.

El cartel de Ella pide la prohibición de las armas de asalto. (CARLOS PÉREZ CRUZ)

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El cartel de Ella pide la prohibición de las armas de asalto.

Las cifras son escalofriantes. Sólo en lo que iba de mes de febrero, antes del tiroteo del día 14, que dejó diecisiete muertos y quince heridos en un instituto de Parkland, en Florida, ya se habían contabilizado otros seis tiroteos masivos en Estados Unidos. En once días, los mismos muertos que en una sola tarde. Quizá sea esa la diferencia, que aunque el goteo es incesante, el estadounidense medio levanta su ceja tan sólo cuando el número de víctimas es insoportable y, especialmente, cuando los fallecidos son sus hijos. Eso es lo que pasó en Florida.

Cada vez que se produce una masacre, como la del 1 de octubre de 2017 en Las Vegas, donde un solo francotirador pudo asesinar a cincuenta y ocho personas y dejar heridas a alrededor de quinientas (2017 superó las doscientas muertes en tiroteos masivos), parece abrirse un debate sobre la Segunda Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, la que permite que un ciudadano pueda hacerse con un arma. Un derecho sagradoen el país, especialmente desde que en 2008 la Corte Suprema resolvió que portarlas no era potestad de las milicias, sino también de los individuos. Este derecho apenas se discute en un país que adora a su ejército y vive en una cultura de las armas que se refleja, por ejemplo, en la extrema violencia de muchas de sus películas. Estados Unidos vive en permanente estado de alerta frente el mundo, aunque los mayores problemas de seguridad parece tenerlos dentro.

El debate sobre las armas asoma de forma recurrente después de ataques como el famoso en la Escuela de Secundaria de Columbine, en 1999, que dejó quince muertos (incluidos los dos asaltantes), pero es un debate que se apaga como la mecha de una cerilla. Dura lo que interesa a los medios (quizá incluso más a los internacionales que a los nacionales), pero se ahoga con la misma alegría con la que la Asociación Nacional del Rifle (NRA, en sus siglas en inglés) riega las carteras de muchos de los representantes políticos de este país.

Protestas estudiantilesCon más armas que habitantes, es inimaginable pensar que se pueda dar marcha atrás. Aunque eso es lo que propone Daniel, de 17 años, estudiante en el Instituto Richard Montgomery, de Maryland. “Que haya un programa de recompra de armas, que reduzcan la capacidad de los cargadores, que prohíban por completo las armas de asalto, como la AR-15” [utilizada por el atacante de Florida]. Daniel, como otros miles de estudiantes en varias ciudades de Estados Unidos, se manifestó el pasado miércoles al calor de las protestas de sus compañeros en Florida. En la capital del país, se aproximaron tanto al Capitolio como a la Casa Blanca, donde se vivió una escena insólita, la de una concentración de adolescentes. Esta es quizá una de las principales novedades respecto de ocasiones anteriores, que son los hijos de Estados Unidos los que se manifiestan. Como explica Daniel, “estamos hartos. Ya es suficiente y esto tiene que acabar”.

Pero, ¿qué es lo que tiene que acabar? Aquí es donde se abre el debate más interesante. Es muy raro encontrar un testimonio que pida acabar con el derecho a tener armas. Solo se lo escucho a Hudhayfah, un estudiante de 17 años del Instituto Montgomery Blair, en Silver Spring. “No deberíamos tener la Segunda Enmienda, es una mala idea. Las armas llegan a las manos equivocadas y se han perdido algunas vidas que no deberían haberse perdido”. Sin embargo, su compañero Terry, de 16 años, defiende que “la gente es libre de comprarlas, pero las regulaciones deberían ser más estrictas. Si cualquiera puede comprar un arma y limitas los requisitos, eso permite que más gente tenga acceso a ellas y pueda hacer daño”.

más controlQue se haga un control más exhaustivo de los antecedentes del comprador es una de las exigencias más comunes entre los estudiantes que se manifiestan. “No todo el mundo tiene derecho a comprar armas”, sentencia Nishka, estudiante en el mismo instituto de Silver Spring, que se encuentra a las afueras de la capital. Su amiga Colleen remarca que “la Segunda Enmienda se hizo en un tiempo diferente al actual. Han cambiado los tipos de armas y debería cambiarse la ley”. Eso mismo piensa Daniel, que defiende que “en el contexto en que fue escrita tenía sentido. Entonces usaban mosquetes de un solo disparo. Estaba la frontera, había osos y cosas así, tenías que protegerte. Ahora son automáticas y semiautomáticas. Los ciudadanos no necesitan ir por ahí con esas cosas”.

Hay miedo, mucho miedo, a que algo como lo sucedido en Florida, Columbine y en otros tantos sitios les toque a ellos. Se han levantado porque quieren que sus escuelas sean lugares seguros pero, de nuevo, hay perspectivas diferentes sobre cómo lograrlo. ¿Policía en las escuelas? Ella, que tiene 15 años y va al mismo instituto que Daniel, no quiere más armas a su alrededor. Le vale con que haya “suficientes controles y que, si alguien es un peligro, no pueda acceder a ellas”. Es lo mismo que opina su compañero, para quien la policía no es la solución: “No puedes estar seguro cuando hay tantas armas por ahí en manos de quién sabe”. Terry disiente: “Si en Florida hubieran tenido una, el resultado hubiera sido muy diferente”, piensa.

Este levantamiento de estudiantes tiene recorrido por delante y promete nuevas manifestaciones, como una gran marcha a Washington DC, el sábado 24 de marzo, o una protesta el 20 de abril en las escuelas, el día en que se cumplirán 19 años de Columbine. Mientras tanto, al presidente Donald Trump ya le ha entusiasmado una idea: que algunos profesores porten armas. La NRA sonríe una vez más.

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