De trofeo de caza a mercancía ilegal

MUCHAS PIEZAS OBTENIDAS DE FORMA LÍCITA EN cacerías en ÁFRICA ACABAN CONVIRTIÉNDOSE EN UN ILÍCITO Y muy LUCRATIVO NEGOCIO

Un reportaje de Sagrario Ortega - Domingo, 25 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Un rinoceronte pasta durante una puesta de sol en Sudáfrica.

Un rinoceronte pasta durante una puesta de sol en Sudáfrica. (Foto: Efe)

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Un rinoceronte pasta durante una puesta de sol en Sudáfrica.

Cazar en África y traerse como trofeo el ejemplar conseguido es una actividad totalmente lícita si se cumple con la normativa y se cuenta con las autorizaciones pertinentes. Pero a la vuelta del viaje, el animal, desnaturalizado, se convierte a veces en una mercancía ilegal que se ofrece, incluso, en la red.

Por unos 350 euros se vendía en Internet un cráneo de babuino y por 35.000 un colmillo de elefante de 92 libras de peso. Y así hasta 40 piezas.

Era la oferta que encendió las alarmas en el rastreo que los agentes del Seprona de la Guardia Civil de Málaga estaban realizando en las páginas de compra-venta de Internet. Ante el descubrimiento, dieron aviso a sus compañeros de Baleares, puesto que la piezas que se ofrecían y su domicilio estaban en Mallorca.

Y fue en ese momento cuando el Seprona de las islas tomó las riendas de la investigación y requisó en casa del supuesto contrabandista de trofeos de caza 69 piezas, valoradas en más de 100.000 euros, entre ellas leones, guepardos, oso, cocodrilos y colmillos de elefante.

Así lo relatan fuentes de la Guardia Civil en Baleares, que han detallado algunos extremos de la operación Loxodonta, puesta en marcha recientemente contra esta actividad, que puede considerarse como tráfico ilícito. El contrabandista detenido conseguía las piezas en países tanto de Europa como de Asia, África o América.

No es la única intervención que la Guardia Civil ha llevado a cabo. Por ejemplo, en mayo del pasado año los agentes de Cantabria localizaron en una explotación de Puente Viesgo especies cinegéticas disecadas, como corzos o venados sin que su dueño pudiera acreditar su legal tenencia.

Dos leones desnaturalizados se vendían también en Internet en enero de este mismo año. Su propietario, que tenía las piezas (macho y hembra) en La Rioja, tampoco pudo presentar la documentación que ampara la lícita procedencia de los animales incluidos en el convenio internacional de especies amenazadas de fauna y flora, CITES.

A Sudáfrica hicieron tres o cuatro viajes unos amigos, incluido un sacerdote, invitados por uno de ellos, un taxidermista, para cazar rinocerontes. Hasta aquí, nada que reprochar, porque contaban con todos los permisos correspondientes.

verdadero objetivo del viajePero ya en España tenía lugar el verdadero objetivo del viaje. Porque lo que realmente importaba al promotor de la aventura no era exponer en su casa la cabeza del trofeo ni hacer gala de su puntería, sino sacarle al cuerno del animal todo el provecho.

Si un cuerno de rinoceronte pesa entre 3 y 6 kilos el que lo ha conseguido puede obtener por él entre 180.000 y 360.000 euros, según su peso

Tan preciado es el cuerno de rinoceronte que hay ya dos subespecies que en cinco años casi han desapare

Como resaltan las fuentes consultadas, el cuerno de este animal está cotizadísimo. Si se echa un vistazo a Internet, uno puede encontrarse titulares como éste: “Se disparó el precio del cuerno de rinoceronte: ya vale más que el oro o la cocaína”. “En Europa el precio de cada kilo de cuerno ha superado por bastante el del oro y la cocaína. Se estima que se alcanzan a pagar cerca de 60.000 euros por cada kilo de esa parte del animal”, afirma otro de los artículos que pueden leerse en la red, donde pueden encontrarse numerosas noticias de robos de estas osamentas.

Que en realidad no son osamentas, sino cuernos de queratina, la misma sustancia de los pelos y las uñas del resto de mamíferos.

Si un cuerno pesa entre 3 y 6 kilos, al que lo ha conseguido y lo venda le sale más que rentable aun descontando el viaje a África, porque puede obtener por él entre 180.000 y 360.000 euros, según peso. Así que los que comercian con ellos, muchas veces para venderlos a comunidades asiáticas que creen en su poder curativo contra el cáncer, no tienen más que reducir a polvo el cuerno original y “pegar el cambiazo” por otro de resina.

Tan preciada es esta pieza que ya hay dos subespecies de rinoceronte que en menos de cinco años han desaparecido prácticamente por este comercio ilegal. Son todos ellos ejemplos del destino final e ilícito de piezas conseguidas muchas veces de forma lícita.

permisosEspaña es uno de los países que más autorizaciones pide para ir a cazar a África. El permiso de importación de trofeos de especies incluidas en los anexos A y B de CITES es expedido por la autoridad administrativa de este convenio, que en el caso de España es la Dirección General de Comercio Internacional del Ministerio de Economía.

Un permiso que requiere el dictamen favorable de la autoridad científica -la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental y Medio Natural-, que determina que la extracción del medio natural del ejemplar no tendrá un efecto perjudicial sobre el estado de conservación de la especie o sobre el territorio ocupado por la población de la especie.

CITES expide un documento que determina que el trofeo no puede utilizarse con fines lucrativos.

Ya en la aduana, además del documento CITES es necesario presentar el pasaporte y el permiso de caza expedido por el país exportador con información precisa del ejemplar cazado y certificado veterinario.

Cualquier trofeo no amparado por el documento CITES implicará tráfico ilegal de especies.

Precisamente, el viernes 16 de febrero, el Consejo de Ministros dio luz verde al el Plan de Acción Español contra el tráfico ilegal y el furtivismo internacional de animales y plantas que tratará de frenar “una de las actividades ilícitas organizadas más lucrativas a nivel mundial”, tanto en España, como en los países de origen de los productos y especies, con los que se reforzará la cooperación en este terreno.

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