Los militares ‘toman’ Río

el presidente michel temer encarga al ejército la seguridad de la “ciudad maravillosa” para frenar la ola de violencia

Un reportaje de José Manuel Cuevas - Lunes, 26 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Un miembro de las Fuerzas Armadas de Brasil saca una foto a un hombre y a su documento de identidad durante el operativo de seguridad en Río de Janeiro.

Un miembro de las Fuerzas Armadas de Brasil saca una foto a un hombre y a su documento de identidad durante el operativo de seguridad en Río de Janeiro. (Foto: Efe)

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Un miembro de las Fuerzas Armadas de Brasil saca una foto a un hombre y a su documento de identidad durante el operativo de seguridad en Río de Janeiro.

En pleno año electoral y después de que el gobernador del estado de Río de Janeiro, Luiz Fernando Pezao, admitiese durante el Carnaval que no podía garantizar la seguridad, el presidente brasileño, Michel Temer, ordenó el pasado 16 de febrero una intervención militar para restablecer el orden, sobre todo en las favelas.

“Ustedes saben que el crimen organizado casi que se apropió del estado de Río de Janeiro”, dijo Temer tras firmar el decreto en el Palacio presidencial de Planalto.

En un discurso dos días después, el presidente brasileño, que afirmó que no se lanzará a las elecciones presidenciales de octubre, enmarcó el operativo en el desarrollo de un Ministerio de Seguridad Pública extraordinario. Esto incluye, entre otras, un refuerzo al estado de Ceará, al noreste, para su lucha contra el crimen organizado.

Aunque ya habían manifestado su apoyo, las dos cámaras del Congreso aprobaron el decreto, que establece que las fuerzas policiales quedan bajo la orden de los militares, encabezados por el ministro de Defensa, Raul Jungmann, y el general Walter Souza Braga Netto, nuevo responsable de la seguridad en el estado de Río de Janeiro con 3.200 hombres al mando.

Es la primera vez que se aplica esta medida, conocida como intervención federal, desde la promulgación de la Constitución de 1988, pero la presencia de los militares en las ciudades, y en Río de Janeiro en particular, no es del todo nueva. El Ejército ya había estado presente en grandes eventos deportivos como la Copa Condeferaciones de 2013, el Mundial de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, estos últimos en Río y en los que el propio general Braga Netto había estado al mando en materia de seguridad.

De igual manera, el Ejército ya ha actuado en las favelas de distintas ciudades en operaciones militares concretas. En este caso, se incluyen registros a pie de calle de barrios enteros y la posibilidad de ingreso a las viviendas sin orden judicial, lo cual fue denunciado por la Defensoría Pública y distintas organizaciones, así como la participación de una tropa de élite, como señala el diario carioca O’Globo.

“Ustedes saben que el crimen organizado casi que se apropió del estado de Río de Janeiro”

MICHEL TEMER

Presidente de Brasil

Ante la posibilidad de que esta operación se preste para excesos, como ya ha ocurrido en otras ocasiones, la expresidenta destituida Dilma Rousseff manifestó en Twitter que ésta “apunta un paso más en la profundización del Estado de Excepción en Brasil”.

La Cámara de Diputados, por su parte, anunció el pasado sábado la creación de un observatorio para vigilar el operativo militar, en medio del cual ha muerto al menos un uniformado de la Unidad de Policía Pacificadora, según medios locales, y cuyos alcances aún se desconocen.

violencia a gran escalaBrasil tiene la economía más grande de Latinoamérica, pero también tiene uno de los índices de asesinato más altos en la región. Según datos del Banco Mundial, en Brasil, país de más de 200 millones de habitantes, en 2015 hubo un promedio de 27 asesinatos por cada 100.000, teniendo en cuenta la reducción del 67% que hubo entre 2000 y 2010.

Además, según InSight Crime, centro de investigación especializado en el crimen organizado en Latinoamérica, Brasil es el país con la quinta tasa de homicidios más alta, después de Venezuela, El Salvador, Jamaica y Honduras.

Muchos de esos asesinatos se han dado en un contexto de aumento del crimen organizado, lo cual ha dado pie a decisiones extraordinarias como la propia intervención federal.

No obstante, Río no está entre las ciudades más peligrosas de Brasil, lo cual ha dado pie a hipótesis de que la intervención actual tiene fines políticos, al ser año electoral y al tratarse de la segunda ciudad más poblada de Brasil con casi seis millones y medio de habitantes, de los cuales alrededor de un millón y medio viven en favelas.

Uno de los problemas de fondo que explican los índices de homicidio, y en general la violencia en Brasil, es la desigualdad. Según datos de Oxfam International, 28 millones de brasileños han salido de la pobreza en los últimos quince años, pero sólo el 10% más adinerado de la población se benefició del 61% del crecimiento económico.

Para encarar ambos frentes, los últimos Gobiernos brasileños han tratado de mezclar la mano dura frente a las organizaciones criminales, como el Primer Comando Capital, y el desarrollo de políticas sociales en las favelas.