Enrique Goñi no admite errores graves en Caja Navarra y esgrime el aval del Banco de España

Dice que la crisis fue la única responsable, rechaza una gestión imprudente y recuerda que CaixaBank era la mejor opción para los accionistas
La Policía no detecta enriquecimiento ilícito en el exdirector de Can, que cobró 6,6 millones entre 2002 y 2016 - El directivo cree que la causa debe archivarse ya

Juan Ángel Monreal - Miércoles, 28 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Antonio Pulido y Enrique Goñi, expresidentes de Banca Cívica, ayer en el Congreso.

Antonio Pulido y Enrique Goñi, expresidentes de Banca Cívica, ayer en el Congreso. (EFE)

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Antonio Pulido y Enrique Goñi, expresidentes de Banca Cívica, ayer en el Congreso.

pamplona- La desaparición de Caja Navarra, su integración en Banca Cívica y, finalmente, su dilución en CaixaBank, fue explicada ayer en el Congreso de los Diputados poco menos que como un fenómeno meteorológico. Algo sobre lo que resultaba imposible actuar. Ni hubo una financiación excesiva al sector inmobiliario, ni una expansión desmesurada, ni un abuso de las prejubilaciones. Y, por supuesto, tampoco se repartieron dietas a los políticos consejeros que supusieran un quebranto económico relevante para la entidad. La caída fue poco menos que inevitable, producto de la crisis y de los cambios regulatorios;y la integración en CaixaBank, la mejor solución posible para la en otro tiempo más que solvente Caja Navarra.

Enrique Goñi compareció en el Congreso de los Diputados y relató de este modo sus años al frente de la entidad financiera. Desde 2002 y hasta 2012 gobernó la caja de ahorros bajo la supervisión del Banco de España, cuyo aval exhibió en repetidas ocasiones en la comisión que investiga la crisis financiera y la desaparición de las cajas de ahorros. En ese foro, y durante una intervención de casi dos horas, Goñi no admitió errores graves en la gestión, aseguró haber sido objeto de una campaña de desprestigio y llegó a asegurar que en la Comunidad Foral se ha construido un relato completamente alejado de la realidad a propósito del final de Caja Navarra. Y cuando fue preguntado por aquello que se podría haber hecho de otra manera miró hacia otro lado: criticó el carácter provisional de las fusiones (responsabilidad del Banco de España) y la regulación aprobada en 2011 (del Ministerio de Economía). Según dijo “fue una patada hacia el abismo” para un grupo de entidades.

“Vengo a dar datos, no opiniones. Hemos sufrido una interpretación pública radicalmente opuesta a la realidad. Y la realidad son los números”, dijo Goñi, quien los dio muchos y variados. Y comenzó por explicar la desaparición de 1.000 millones de euros, la diferencia entre los 1.200 millones de euros de fondos propios de los que disponía la entidad en 2009 y los apenas 200 millones de euros en los que fue valorada al ser integrada en CaixaBank. “En aquel momento, nuestra tasa de morosidad era del 3%, pero en 2012 y 2013 se encontraba cerca del 10%. Este 7% de diferencia respecto a unos créditos ponderados por riesgo de cerca de 14.000 millones de euros nos da aproximadamente unos 1.000 millones de euros en provisiones”, dijo.

‘palo’ a lorenzo riezuGoñi defendió, uno por uno, todos los pasos dados desde que en 2002 se hizo cargo de la entidad. Y echó mano de los informes del Banco de España, en quien “estatutariamente estaba delegada la supervisión de la caja”, recordó. Estos mismos informes, en los que se cuestionaba la capacidad del anterior equipo directivo, fueron aprovechados por Goñi para criticar sin citarlo al anterior director, Lorenzo Riezu, quien en 2011 elaboró un informe demoledor acerca de su gestión. “A partir de 2004 dicen que el equipo directivo de Caja Navarra era competente”.

De hecho, Goñi atribuyó las prejubilaciones a la fusión entre Caja de Ahorros Municipal de Pamplona y Caja Navarra;recordó que Caja Navarra no había diversificado su negocio cuando él la recibió (un 88% se encontraba en Navarra) y solo admitió que el ritmo de apertura de oficinas fue superior a la media entre 2005 y 2008, justo al final del ciclo alcista. Pero deslizó una justificación para tener más de 50 oficinas en la Comunidad Autónoma Vasca que, según aseguró, ya ganaban dinero al tercer año: “Una de las razones por las que abrimos en el País Vasco, además de por cuestiones de negocio, fue por el expediente sancionador que nos pusieron junto a las cajas vascas por no tener oficinas allí”, dijo.

Goñi, que también comparecerá en el Parlamento de Navarra en junio, repitió buena parte de lo que ya dijo en 2013, en la cámara foral. Defendió el desembarco en Washington, negó que la infanta y Urdangarín cobrasen por acudir a la inauguración y haber nombrado a Miguel Sanz presidente de la Bodega de Sarria, hoy propiedad de CaixaBank. Justificó incluso el cobro de triples dietas por parte de los políticos de UPN que integraban la junta de entidades fundadoras de la entidad. “Si se convocaban tres órganos diferentes entiendo que se cobrarían tres dietas”, defendió Goñi, quien aseguró que esta es una práctica habitual “en el Ibex 35”.

Sicofantes y policíaGoñi no se limitó a defenderse. A preguntas de Oskar Matute (Bildu) habló de “sicofantes” (impostores) para referirse a las informaciones acerca de los servicios de seguridad de Caja Navarra, que habrían acogido a guardias civiles relacionados con casos de tortura. Y rebatió también a Idoia Sagastizabal (PNV), que le inquirió por el deterioro patrimonial de Caja Navarra. “En absoluto fuimos laxos en la concesión de créditos. El Banco de España, en sus informes, reconocía que no hicimos excesos en los momentos alcistas y que nuestra solvencia y liquidez era mejor que la media”.

Defendió también “la competencia y responsabilidad” de los miembros del consejo de administración, recordó que el Ministerio de Economía había alabado “la despolitización del consejo” y señaló que el procedimiento judicial que se sigue acerca de Banca Cívica se mantiene abierto por una sola razón. “Ha sido declarado como una causa compleja. Yo no soy penalista”, dijo. Goñi, en cualquier caso, entiende que el asunto debe archivarse sin demora. De hecho, el informe de la Policía Nacional, ya entregado, no ha encontrado enriquecimiento ilícito y cifra en 6,6 millones las cantidades ingresadas por Goñi entre 2002 y 2016 de Caja Navarra, Banca Cívica y CaixaBank. Y del análisis de las tarjetas (251.162 euros) se desprende que casi el 99% de las operaciones se corresponden con gastos corrientes de la actividad. Ya al final de la comparecencia, y al ser preguntado por la ética en la gestión, el exdirector de Caja Navarra adoptó un tono ya casi épico. “Entiendo que lo que yo digo destroza los titulares del imaginario colectivo. Pero la ética es la verdad: quizá latosa, perenne, aburrida, implacable, pero la verdad”.