Superlópez

Por Ignacio Pérez Ciordia - Miércoles, 28 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h

el ínclito Superlópez popularizó la frase de “señores trabajadores”;sonaba extraño, incluso a mofa. En ese tiempo, el susodicho era acusado judicialmente de espionaje industrial en el sector directivo del automóvil.

Esta bipolaridad no solo en el lenguaje, también en los comportamientos, se manifiesta en la doble faceta ejercida en el gobierno/oposición, pre/pos campaña electoral, decir/hacer medias verdades;puede considerarse la matriz del término posverdad.

En el aspecto sanitario ocurre algo similar en las listas de espera con interpretaciones y conclusiones muy diversas, incluso divergentes, dependiendo de la fuente. Asimismo, la referencia a la externalización de pacientes donde las derivaciones a centros privados han aumentado respecto a la situación política precuatripartito.

La inercia administrativa es la constante atemporal, facilitada e incluso consensuada por una pertinaz continuidad de cargos intermedios, cual miembros del Politburó.

Existen otras inercias relevantes. Ya se sabe, el poder se coge con la izquierda pero se maneja con la derecha;puro decorado de parvulario.

A) El 25% (1/4) de las llamadas al teléfono de urgencias SOS-112 son consideradas malintencionadas, huecas o propias del servicio de atención ciudadana. Es un espejo de la banalización en que la atención sanitaria, especialmente la atención de la urgencia, se considera entre una parte de la población. Además de incidir en la responsabilidad ciudadana y desarrollar una actitud pedagógica sobre el usuario, el gestor haría bien en actuar de manera didáctica y resolutiva, para reducir los abusos a la mínima expresión. No se trata de fustigar a nadie, pero la piel fina la debemos reservar para otros menesteres. No todo vale.

B) La formación debe acompañar a la experiencia y de mano de la humanidad. Además del particular tiempo libre dedicado a la misma, es abusivo que ello implique gasto económico de una matricula obligatoria. Y esto, que año a año se agudiza, es más relevante si cabe cuando estás en periodo formativo (MIR);hay obligación curricular en su inmersión formativa de realizar dicha actividad y hay obligación de pagar por su realización. La necedad ocupa su pedestal. No es casualidad que este aspecto sea el menos punteado, con un suspenso claro, en las encuestas profesionales realizadas sobre satisfacción laboral.

El ‘nuevo’ Gobierno de Navarra ha ido tomando medidas para revertir el erial en que habían convertido Navarra los sucesivos gobiernos de UPN

C) No hay normativa legal que lo avale, ni siquiera acuerdos sindicales que lo regulen;es puro atavismo. La cifra mágica persiste: 8 minutos es el tiempo previsto de consulta por paciente. Nadie, excepto nuestros gestores, entiende que en este tiempo puedes escuchar, explorar, prediagnosticar, realizar pruebas complementarias si procede, establecer un tratamiento y explicarlo al paciente. Suena a burla del profesional y a desconsideración con el paciente. El estrés que ello conlleva es consecuencia, causa y motivo de una más que posible hiperrealización de pruebas diagnósticas con frecuencia innecesarias, lo que a su vez alimenta el monstruo de la burbuja. Quienes conocen y ejercen sus derechos y deberes hacen del estoicismo su modus vivendi. No necesitamos paternalismo, pero tampoco continuar robando a los individuos la capacidad de gestionar su propia enfermedad.

El paciente cada vez es mas consciente de sus necesidades y ello requiere explicación que a su vez requiere tiempo, un bien escaso. Y esto se ha denunciado públicamente desde plataformas sanitarias y desde departamentos altamente sensibles, con saturación, como Oncología. La explicación de su persistencia pertenece al campo de la magia.

D) El 40% de los trabajadores sanitarios tiene inseguridad laboral. La patronal ha decidido que la precariedad laboral es buena alternativa para domesticar las reivindicaciones, con contratos espurios y de muy baja calidad. Ello conlleva emigración de profesionales, compensada en parte con inmigrantes carentes, con frecuencia, de faltos de homologación de la titulación requerida para trabajar (Consejo General). Y no contento con ello, la cuatripatronal tiene la desfachatez y caradura de publicitar a nivel nacional, con profusión de medios, 120 contratos de trabajo con periodicidad de 1 año, cuando a los profesionales nativos les oferta contratos muy parcelados. La idea, dicen, es incentivar el retorno. No queremos que nuestros maestros parezcan cansados, queremos vitalidad y orgullo de pertenencia y permanencia del sistema, pero comprobamos que están tullidos de iniciativas. Y si las verbalizan, demuestran presbicia profesional. El término de señores trabajadores, ya en desuso, debemos revolucionarlo y ser conscientes de su fuerza.

E) Hay que visibilizar resultados, publicitarlos;también los positivos. Los medios han dedicado mas espacio a informar de avatares como salvar a un jabalí de una acequia por 2 brigadas que a informar sobre estudios relevantes relacionando cifras de tensión y mortalidad donde se han analizado más de 60.000 publicaciones científicas.

El escrito de colmillo retorcido debe ser sustituido por una defensa administrativa frente a chismorreos. Nunca se ha publicado tanto en proyectos internacionales, pero nunca se ha vivido tan en precario. Se deben poner las pilas y entender que el salario emocional beneficia a todos. Continuar con una gestión que se perpetua en los cargos con auténtico nepotismo independientemente del titular del empresariado y deja en la cuneta a todas las partes interesadas, profesionales y pacientes, no es de recibo. Queremos corresponsabilización con transparencia, con responsabilidad, aunando voluntades, para poner fin al lamento.

Un Libro Banco consensuado, con un diagnóstico real de los problemas y un tratamiento resolutivo de los mismos solo será posible si alejamos el partidismo político y damos voz (y voto) a quienes tienen algo que decir, alejados de una perturbación sistémica de los problemas del sistema. No se trata de desideologizar, pero sí de despolitizar.

Necesitamos un acuerdo de mínimos y crear modelos donde las decisiones políticas estén avaladas por decisiones técnicas.

El autor es médico del Servicio Navarro de Salud