“El humor es la última arma legítima que queda a la sociedad civil”

Diego San José y Borja Cobeaga presentaron
‘Fe de etarras’ en la Muestra de Cine de Tudela

Fermín Pérez-Nievas J.A. Martínez - Jueves, 1 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Diego San José, Borja Cobeaga y Luis Alegre, director de la Muestra de Cine Español de Tudela.

Diego San José, Borja Cobeaga y Luis Alegre, director de la Muestra de Cine Español de Tudela.

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Diego San José, Borja Cobeaga y Luis Alegre, director de la Muestra de Cine Español de Tudela.

tudela- Los guionistas vascos Diego San José y Borja Cobeaga defendieron ayer, con la proyección de su última película Fe de etarras (dirigida por Cobeaga), la necesidad del humor como forma de lucha contra los problemas y conflictos. Según señaló San José, “el humor es la última arma legítima que nos queda a la sociedad civil para enfrentarnos a aquellos dramas como el terrorismo u otros problemas. La comedia puede servir de efecto balsámico para destensar. Cuando te ríes de un tema sensible estas ganando a ese miedo y empezando a superar el problema”.

Ambos, presentes ayer en la Muestra de Cine Español de Tudela, pusieron sobre la mesa la polémica que se generó en el Festival de Cine de San Sebastián incluso antes de visionarse la película solo por la promoción de Netflix, productora del largometraje y que ayer se proyectaba por primera vez en pantalla grande en Navarra. “La comedia es especialmente valiosa cuando hace falta, y se hizo en momentos más graves con pasó con El Gran Dictador”. En este sentido apuntaron que ellos no buscan nunca la provocación y a su juicio la clave es “que los chistes los dirijas a la parte que ha tenido el poder de hacer daño, jamas a una parte que ha sufrido de forma pasiva sino ha hacia la parte que ha metido miedo. Nunca hicimos humor para sentirnos valientes ni para provocar. Crecimos en Euskadi en los años de plomo y cuando haces comedia hablas de aquello que te ha afectado. Soy muy poco provocador”, concluyó San José.

La historia de Fe de etarras nació en 2006 si bien no pudieron acometer el proyecto hasta 2017 cuando encontraron respaldo y narra la vida interna de un piso franco en la época de disolución de ETA cuando había dos facciones, la que quería disolverse y la que buscaba continuar. En ese sentido el final de la película es una declaración de intenciones, “empiezan a ser conscientes que su lucha no tenía sentido y podían tener una vida normal porque el único que sabía su condición era el personaje Ramón Barea y acaban con él. Matarlo, además de una cuestión práctica tiene un lado muy simbólico de como acaba ETA”, explicó Cobeaga.

La idea inicial era acometer el argumento en forma de una serie sobre la vida en el piso franco, pero la perspectiva fue cambiando, “tuvimos que hacer muchos cambios en el guión a tenor de como evolucionó la situación”, indicaron. Ambos han colaborado juntos desde hace más de 15 años, primero en el inicio de Vaya Semanita y posteriormente en largometrajes como Pagafantas, Ocho apellidos vascos, Ocho apellidos catalanes y ahora en Fe de Etarras, aunque, en realidad, era el primer proyecto conjunto.

Ambos aseguraron no saber si sus películas tiene diálogos que pueden perdurar en el tiempo (como sucede con algunas comedias), “y es bueno que no lo sepamos, porque cuando llegas a saber dónde están las perlas es un peligro. El humor para que salga bien se tienen que unir un montón de factores, los actores, la luz, el sonido... así que lo normal es que algo no perdure. Por eso nos hace tanta gracia cuando algún periodista publica Las 7 claves del éxito de los Ocho apellidos vascos, ¿si no lo sabemos nosotros lo va a saber el periodista?”.

Por último indicaron que comprendían por qué se dan tan pocos premios a comedias, “reírte es una cosa poco intelectual y parece que no requiere un gran trabajo mental. Los premios distinguen algo más exquisito”.

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