Manuel Borrás Arana editor de pre-textos

“Intento editar aquello que no logro olvidar”

Una entrevista de Ana Oliveira Lizarribar Fotografía Manolo Ramírez - Jueves, 1 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Manuel Borrás mantuvo una interesante conversación con este periódico acerca de los entresijos de su trabajo.

Manuel Borrás mantuvo una interesante conversación con este periódico acerca de los entresijos de su trabajo.

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Manuel Borrás mantuvo una interesante conversación con este periódico acerca de los entresijos de su trabajo.

las claves

pamplona- ¿Qué piensa un editor con su experiencia ante los hechos que han sucedido la última semana en España y que llevan sucediendo en los últimos años en cuanto al secuestro de libros, retirada de obras de ferias de arte, condenas a raperos, juicios a tuiteros...?

-Me parecen muy lamentables no sólo por lo innecesarios que son a estas alturas de la historia, sino también porque contribuyen a sacralizar una vez más la mediocridad. Pero qué se puede esperar de una sociedad controlada por la mesocracia.

¿Ha tenido problemas de este tipo (secuestros, censura, vetos, polémicas, etc) durante su labor como editor? ¿Cuándo y con qué textos?

-No de la misma manera, aunque sí recibimos amenazas de grupúsculos de la extrema derecha en el período de la Transición. Hoy la censura es más económica, en nuestro caso particular, que ideológica. El poder siempre traviste sus estrategias de dominio.

¿Cuáles han sido las premisas fijas que siempre ha seguido en su trabajo como editor al frente de Pre-Textos y cuáles son las que han ido cambiando con los años?

-Contestar a esta pregunta requeriría un espacio demasiado amplio, pero tratemos de acotarlo. Yo intento editar aquello que no logro olvidar. Es decir, si la lectura de un libro me ha sido propicia, me ha ayudado a vivir, trato de ponerlo alcance de los otros por si acaso a ellos también pueda serles útil. Y esa actitud no ha cambiado nada con los años.

Dice que la seducción juega un papel fundamental en su trabajo, ¿qué tiene que tener un texto para seducir a Manuel Borrás?

-Autenticidad.

¿Se ha llevado muchas decepciones o chascos con libros que le habían seducido profundamente y que luego no han tenido ese reflejo entre los lectores? ¿Algún caso que le doliera en especial?

-Bastantes. No me gustaría concretar títulos a fin de evitar agravios. Nuestra profesión, algo que no se hace, requiere mucha discreción.

Seguramente también le habrá sucedido a la inversa, que textos por los que no apostaba demasiado le han sorprendido por su gran repercusión. ¿Por ejemplo?

-Me abstengo de dar algún título por la misma razón que enunciaba en mi anterior respuesta, aunque, a riesgo de resultar soberbio, ningún libro que no me haya resultado merecedor de entrar en nuestro catálogo me pareció mejor al recibir el favor de una mayoría. Ya sabemos que las mayorías son muy susceptibles de ser embaucadas.

¿Ha llegado a responder a la gran pregunta: qué quieren los lectores?

-Nunca osé contestar a esa pregunta, pero mi experiencia sí me ha dicho que el lector de verdad, el lector gustoso sabe perfectamente lo que quiere. Es decir, reclama buena literatura y que no le den gato por liebre.

Está claro que la relación editor-autor es más sencilla en el éxito, pero ¿qué debe hacer un editor cuando un autor fracasa?

-Prestarle atención incluso en su fracaso. Algo que no me resulta difícil cuando yo soy un editor que publico sólo aquello en lo que creo.

Como editor, supongo que uno siempre tiene la tentación de apostar por aquellos textos que se enmarcan dentro de sus preferencias estéticas, temáticas e incluso ideológicas, ¿cómo ha hecho durante estos años para intentar salvar la barrera de lo personal y apostar más por lo literario?

-Uno, si es honesto, no puede sino aplicar criterios subjetivos, pero lo que siempre he procurado es leer sin prejuicios, o lo que es lo mismo, leer sin pedir previamente nada a cambio.

¿En qué medida afecta el contexto sociopolítico, el momento que vivimos, a la hora de editar? ¿Hasta qué punto debe el editor estar atento a circunstancias concretas, temporales?

-Un editor literario de verdad debe estar siempre por encima de las circunstancias temporales. Debe apuntar siempre a futuro, en caso contrario cómo se explica que todavía agotemos libros que decidimos editar hace ya más de cuarenta años.

¿Cuáles son las decisiones de Pre-Textos de las que se siente más orgulloso?

-No acostumbro a sentirme orgulloso de nada. De lo único que me puedo sentir satisfecho es de haber apostado por autores a quien nadie les hacía caso y haber podido ser testigo de su crecimiento sutil a lo largo del tiempo.

Creo que, en sus inicios, además del determinante apoyo de Juan Larrea también contaron con el aliento de autores e intelectuales como Jorge Guillén y María Zambrano, pero también de un investigador muy ligado a Navarra como era Julio Caro Baroja, ¿no es así?

-Así es, y no sólo de los mencionados, también de autores como Ramón Gaya, José Antonio Muñoz Rojas o, más cercanos en el tiempo, como Andrés Trapiello o José Luis Pardo entre otros.

En cuanto a los índices de lectura en este país, ¿cómo cree que han evolucionado? ¿Por qué en este país se lee tan poco?

-Han evolucionado mal y están en vías de ir a peor. Creo que el haber perdido la conciencia de la proximidad de los otros, de nuestros prójimos, ha contribuido a ello.

¿Nos ha adormecido el acomodamiento en la democracia, ya no hay ese ímpetu por saber, por conocer, por absorber lo que tantos años se nos fue negado como sociedad?

-Yo creo que todavía tenemos mucho que aprender de las ventajas que nos ofrece la democracia. El ímpetu por saber no ha declinado, quizás de lo que se haya pecado es de haber hecho primar lo económico a lo espiritual. Hemos preferido tragarnos la trampa de sentirnos ricos a sabernos mejor formados, es decir, más libres. Y me temo que pese a la crisis, seguimos en ello. Algo muy triste.

Hace poco hablaba con Patxo Abarzuza, librero veterano de Pamplona, y me decía que lo lamentable no es que haya pocos lectores, que también, sino que las instituciones (sean del signo político que sean) no vean la necesidad de realizar campañas de animación o dinamización de la lectura. ¿Qué opina? ¿Y por qué cree que no se quiere dinamizar la lectura en este país?

-Tengo para mí que Abarzuza lleva algo de razón, pero a la luz de las campañas de animación de la cultura que se han hecho, más vale que las instituciones se abstengan, no se gasten en balde nuestros dineros y nos dejen en paz. El problema radica en que los políticos, y me da igual el signo, no se creen la cultura salvo a la hora de pedir votos.

En algunas ocasiones ha criticado el amiguismo que existe en el mundo editorial, ¿qué papel juega la crítica literaria y los suplementos especializados en esa dinamización?

-Yo no creo, aunque también, que el amiguismo sea el que limita la imparcialidad requerida a los suplementos literarios, sino los intereses de las distintas empresas que controlan esos medios. Sumemos a ello que ha habido como cierta tendencia a desprestigiar la labor a la que se debe todo crítico, que es la de fijar jerarquías.

¿Cómo convive Pre-Textos con imperios comerciales de la edición como Planeta o Penguin? ¿Cómo sobrevivir a campañas promocionales que invaden las librerías con pilas y pilas de novedades, escaparates llenos de carteles y elementos gráficos, campañas en radio, televisión...?

-Nosotros convivimos bien con nuestros colegas industriales, son ellos los que en momentos de turbulencia se revuelven contra nosotros. Con todo, yo creo que hay espacio para todos, pese a que la tarta a repartir sea cada día más exigua.

¿Cómo asume el ‘abandono’ de algunos autores que deciden dar el salto a ese tipo de editoriales? ¿Cómo le sienta y cómo lo encaja?

-Con deportividad habida cuenta que estamos, para bien o para mal, en una sociedad de mercado, aunque debo reconocer que afecta la moral. Y cuando más duele es cuando esos autores van administrando ética a diestra y siniestra.

¿Qué lugar cree que pueden ocupar la cantidad de sellos pequeños e independientes que han proliferado en los últimos años? ¿Podrán sobrevivir a medio o largo plazo?

-Uno no puede siquiera garantizar su supervivencia tras cuarenta y tantos años de ejercicio profesional, cómo va a hacerlo de los otros. Yo deseo larga vida a todos mis colegas, pues entre todos estamos contribuyendo a enriquecer eso que se ha dado en llamar bibliodiversidad.

¿Qué lugar ocupa Latinoamérica en su memoria profesional y sentimental?

-Yo creo que los españoles tenemos una deuda de amor con Latinoamérica. Mi vocación americanista viene de lejos y desde el principio de mi andadura editorial estaba en nuestro horizonte tratar de satisfacer esa deuda amorosa. Cómo, evitando en todo momento en erigirnos en una especie de neocolonialistas culturales. A América hay que ir a empaparse de ella, no sólo a vender nuestros productos.

¿Qué es lo que le sigue gustando de su labor de editor en el día a día?

-Descubrir autores, sacar a desconocidos de su anonimato, puesto que nadie echa de menos a un desconocido. Si hay algo que justifica nuestra profesión es apostar por valores no previamente consensuados.

de un vistazo

En 1976. La Editorial Pre-Textos fue fundada en Valencia en 1976 por Manuel Borrás Arana, Manuel Ramírez Giménez y Silvia Pratdesaba. Borrás es hoy el director editorial. Actualmente tiene un catálogo de más de 1.500 títulos.Filosofía y reconocimientos. Pre-Textos ofrece de manera independiente al lector en lengua española tanto obras imprescindibles de literatura y pensamiento como las de jóvenes talentos. En 1997 fue galardonada con el Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial;en 2008 con el Premio de la FIL de Guadalajara (México) y en 2009, con el de la FIL de Lima.A título personal. Borrás obtuvo en 2015 el Premio Liber y este año ha recibido la Medalla de Oro al Mérito en las BBAA que le concedieron en 2016.

“Los políticos, me da igual el signo, no se creen la cultura salvo a la hora de pedir votos”

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