la carta del día

Pagar calefacción y pasar frío

Por Nekane Tena - Jueves, 1 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Vivo desde hace dos años en un piso de Sarriguren, la ecociudad, inventode Yolanda Barcina para beneficio de empresas y constructores, lo que mucha gente ha dado en llamar elpelotazo de Yolanda Barcina.

Nuestra casa tiene unas calderas obsoletas desde que se pusieron, ya hace 10 años, y como dice un vecino, “no valen ni para la chatarra”. Estas obsoletas calderas están situadas encima de los pisos de uno de los edificios, desde donde sirven al resto de la comunidad. Ni que decir el ruido que hacen de noche y de día a causa de una válvula que ni los de mantenimiento en estos 10 años han logrado hacer callar.

Puesta al habla con la gente que vivimos ahí, hay quienes asumen que algún día pueden explotar las calderas y de ese edificio no quedaremos nadie sobre el mapa. Las puso Nasipa, la constructora que se fue dejando facturas falsas al Ayuntamiento del valle, recientemente visto en juicio. El caso es que pagamos una pasta, una media de 50 euros mensuales, sólo de mantenimiento, aparte de los consumos en calefacción y agua caliente que en invierno rondan los 100 euros mensuales o más. Así que entre pitos y flautas se van al año unos 1.100 euros, tirando por lo bajo, para tener unas horas al día la calefacción: 10 entre semana y 14 los fines de semana. Y pasar frío el resto del tiempo.

Son tan obsoletas las calderas que poner en marcha el circuito sale carísimo, de ahí la restricción en los horarios. De manera que a partir de las 11 de la noche, cuando se apaga la calefacción, las temperaturas de la casa van bajando hasta que cuando te levantas por la mañana, hacia las 7-8, el termómetro marca 14 grados, y así hasta la 1 del mediodía que es cuando de nuevo se pone en marcha el sistema.

Si estás en casa, por lo que sea, porque estás jubilada, tienes trabajo a turnos, trabajas de noche, hay gente enferma, pues nada, a pasar frío, ya que, según me dijo la administradora: la mayoría tiene hijas/hijos, se levanta a las 8, van corriendo para llevarles a la escuela, se van a trabajar y no vuelven hasta la tarde. Así que el resto a pasar frío.

¿Y dónde está la eficiencia energética y el confort térmico? Pues hay unas directivas europeas en este sentido que todo el mundo se las pasa por donde les parece mejor.

Aunque el departamento de Vivienda del Gobierno de Navarra dice que si las calderas son obsoletas hay que cambiarlas.

Y ahí está la madre del cordero, cualquier cambio en esta precaria situación requiere de la unanimidad de la comunidad de vecinos. Y si te toca un vecino que dice “por mi casa no pasa el gas”, aunque él se caliente gracias a unas calderas, con gas, que soportamos menos del 10% de la comunidad, la llevas clara.

Como me ha dicho una abogada de Irache: este tema está muy bien atado en la Ley de Propiedad Horizontal. Es decir, la calefacción comunitaria está blindada, ya esté obsoleta, no funcione bien, no sea eficiente energéticamente, sea un peligro, etcétera, ya que cualquier cambio requiere la unanimidad de la comunidad de quienes ostentan la propiedad de los edificios que se calientan con esas calderas.

¿A quién beneficia este tema? A quienes ganaron dinero poniendo en unas casas nuevas unas calderas obsoletas, a los políticos que lo permitieron, a las empresas de mantenimiento y a las administraciones de estas comunidades. A quienes vivimos ahí no. Nos toca pagar por calefacción y pasar frío.