San Jorge, compromiso medioambiental

Unos 300 vecinos están apuntados al compostaje comunitario, que arrancó en 2014 y ha generado ya 191 toneladas de compost en 3 áreas
El pleno aprobó la puesta en marcha de dos espacios más

Marivi Salvo / Unai Beroiz - Jueves, 1 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

De i a d, Beatriz Yaben (MCP), Javier Urrestabaso, Juanjo Aragón y Julen Mendigurene, en la zona de compostaje.

De i a d, Beatriz Yaben (MCP), Javier Urrestabaso, Juanjo Aragón y Julen Mendigurene, en la zona de compostaje. (Unai Beroiz)

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De i a d, Beatriz Yaben (MCP), Javier Urrestabaso, Juanjo Aragón y Julen Mendigurene, en la zona de compostaje.Javier Urrestabaso echa residuos de poda estructurante.Julen Mendiguren aireando el contenido del compostador.

“Debería haber una actitud más proactiva de la MCP para fomentar este sistema” - “Te tienes que comprometer, porque generamos muchísima basura y es una pena” “Separaba en el marrón, pero vi que compostar es más ecológico”

Pamplona- Fue el primer barrio de Pamplona en contar con un compostador comunitario, allá por el año 2014, y hoy en día sigue creciendo en compromiso medioambiental. Porque San Jorge es un ejemplo de barrio volcado en el reciclaje de residuos. Cerca de 300 vecinos participan ya en las experiencias de compostaje (hay tres parcelas funcionando) y el pasado 1 de febrero acudieron al pleno de Pamplona para reclamar, por quinta vez, dos nuevas áreas urbanas para instalar nuevos espacios de compostaje en la vía pública, el cuarto y el quinto para San Jorge. La moción se aprobó por unanimidad y ahora es el Ayuntamiento el que debe autorizar el uso de las parcelas para que la Mancomunidad acondicione el espacio y coloque el compostador. Decenas de vecinos llevan casi cuatro años reciclando sus residuos orgánicos y convirtiéndolos en compost, y las cifras hablan por sí solas. Desde el primer vaciado del compostador en noviembre de 2014 a la actualidad, se han extraído 19.165 kilos de compost de primera calidad.

“Mucha gente del barrio está muy concienciada”, explica Mahjouba Elwardi, vecina de San Jorge desde hace 8 años, y que se sumó al compostaje comunitario el año pasado en el espacio habilitado en la calle Vicenta María. Ella es una de las vecinas que cada día (o cada dos, según dice) deposita los restos de comida en el compostador y hace posible el proceso de convertirlo en compost, en materia orgánica que vuelve a la tierra en forma de abono natural. Y eso sin gastos de energía de por medio, como pudiera ser la recogida en camiones y su traslado a la planta de tratamiento. Porque este compost es recogido por los propios vecinos participantes para sus plantaciones y huertas.

Entre 6 y 9 meses de procesoJulen Mendiguren es uno de los miembros del grupo motor y artífice del proyecto de compostaje comunitario. ¿Pero en qué consiste ese sistema? Se trata del depósito de los residuos biodegradables en compostadoras donde, a través de un proceso de descomposición aerobia controlada, se genera una sustancia orgánica, rica en minerales, nutrientes y microorganismos, el compost, que sirve como abono. El proceso puede durar entre 6 meses, mínimo, en la época de verano porque el calor ayuda a que la fermentación se haga un poco más rápida, y 9 meses, en invierno. “En ello influye también el ritmo de aportación. Si tienes un compostador familiar, la fermentación es más lenta y se hace a una temperatura más baja”, pero “sin embargo, si las aportaciones son abundantes y de cantidad, hace que la temperatura sean más altas y pueda ir más rápido”, explica Mendiguren, quien añade que la fermentación es realizada por “microorganismos aerobios, que necesitan aire, porque si no la tienen se encriptan y dejan de trabajar”. De ahí que en los compostadores se realizan tareas de aireado para facilitar el proceso natural.

2.800 k de compost en enero El pasado mes de enero, se procedió a la última recogida del abono resultante tras vaciar cinco de los diez compostadores de 1.050 litros de la calle Santa Vicenta María, el primer punto que se instaló en San Jorge (el 12 de abril de 2014). “Sacamos 2.800 kilos de compost maduro de primera calidad”, precisa Julen Mendiguren. El compost cribado cribado se reparte en pequeñas bolsas de 10-12 litros para viviendas, macetas, jardineras y los colegios públicos del barrio, y el resto, no cribado, va directamente en grandes sacos de 30 y 40 kilos, para huertas. Hay que señalar que en el proceso de compostaje, el residuo depositado pierde en torno a un 20% del peso inicial y entre un 65-70% del volumen inicial.

El momento del vaciado de un compostador es anunciado vía correo electrónico por el grupo motor a los inscritos en el sistema, para que acudan a recoger el compost: “Solemos ir unas 30 personas”, explica María Ángeles Alcat, de 73 años y vecina de San Jorge desde hace 52, quien se muestra encantada con el sistema: “Me suelo llevar bolsicas de cribado para las macetas, y a veces, un saco grande sin cribar para la huerta del yerno”, explica. Para Mª Angeles, es fácil participar en el sistema: “Yo me apunté porque me interesa. Es algo ecológico, a base de los restos de verduras, de frutas... Lleno la bolsa y una vez a la semana me acerco y la tiro”. Alcat es una vecina comprometida. Separa todo: “Las cáscaras de huevo y huesos, por ejemplo, esas las tiro al contenedor marrón”, explica. Para ello, separar es una obligación casi moral: “Te tienes que comprometer, porque generamos muchísima basura, mucho plástico. Es una pena cuando pasa la riada ver el plástico que se queda en las orillas.... ¡Qué desastre de generación!”, se lamenta, aunque reconoce que “mis hijas no reciclan, no tienen tiempo, dicen”.

Sí, en cambio, dice “aprender” de sus hijos en materia de reciclaje Mahjouba Elwardi, marroquí con dos pequeños, de 11 y 13 años, que le dan lecciones de reciclaje. “Sobre todo el chico, que tiene una discapacidad. Va al colegio Andrés Muñoz y ahí le enseñan a separar todo... Separa hasta en el Mcdonalds y es de los que se enfada si ve un papel tirado en el suelo”, indica. Mahjouba comenzó a realizar compostaje comunitario hace un año: “Ví que estaban colocando unos carteles y pregunté”, explica y añade que “yo ya separaba la materia orgánica en el contenedor marrón, pero acudí a una charla en el civivox, y me di cuenta de las ventajas del compostaje comunitario”.

Porque, el compost no hay que trasladarlo en camiones ni nada, a diferencia del contenedor marrón, que se lleva a la planta de tratamiento de Caparroso para la biometanización, con el consiguiente gasto de energía, de combustible y las emisiones que ello conlleva. De hecho, Julen Mendiguren recuerda que “las normativas actuales” marcan convertir los residuos orgánicos en abonos, y añade que incluso hay lugares, como Pontevedra, donde las administraciones están apostando por esta vía y “ofreciendo cursillos para maestros en compostaje”.

En Pamplona, según recuerda, la MCP tendría que tener “una actitud más proactiva”, haciendo un “esfuerzo para fomentar e implantar áreas de compostaje comunitario en todas las zonas urbanas de nuestra capital”. Porque, de momento, a parte de las tres áreas de San Jorge, donde se implantarán dos más en próximas fechas, solo hay un espacio de compostaje en Mendebaldea y otro en el Casco Viejo. La moción aprobada en el pleno de 1 de febrero ya señalaba el compromiso.