Editorial de diario de noticias

Un día excepcional no es un día normal

Sin renunciar a mejorar la planificación, la respuesta de los servicios públicos fue relativamente airosa frente a la nevada del miércoles más allá de los problemas de colapsos y retrasos, imposibles de evitar en unos pocos minutos, en las primeras horas

Viernes, 2 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

la intensa nevada sobre Navarra y las comunidades más próximas, una de las más importantes de los últimos años, constituyó un desafío para los servicios públicos del que, pese a algunas críticas políticas nada desinteresadas, estos salieron más que relativamente airosos. Es una polémica clásica esto de echar mano de la excepcionalidad metereológica para azuzar a los responsables políticos -los partidos ahora con responsabilidades de gobierno lo han hecho también en ocasiones anteriores-, y una vez más la portavoz del PP, Ana Beltrán, confirmó que su capacidad de hacer el ridículo parece inagotable. Sin negar que la nieve tuvo como consecuencia en las primeras horas colapsos de las carreteras, también por escasez de prudencia o previsión de los usuarios, y retrasos en el transporte público, lo cierto es que Navarra se repuso en apenas tres o cuatro horas de un fenómeno menos habitual, que no se produce por flujos fríos del norte hacia el nordeste, sino por una corriente helada procedente del este con una temperatura mínima del aire de -3,4ºC a las tres de la madrugada. En ese sentido, la previsión de lo inhabitual fue atinada, tanto al adelantar la intensidad del fenómeno como en su concreción horaria, y de buscar algún reparo a la misma habría que hacerlo en todo caso a la reiteración de alarmas climatológicas que quizá han relativizado la respuesta de los ciudadanos, mediatizada asimismo porque la mayor incidencia de la nevada tuvo lugar en las horas del día con mayores necesidades de desplazamiento en las distintas redes de transporte y comunicación. Pese a las alertas y consejos, sigue costando modificar las costumbres de movilidad y más aún adecuar los vehículos al alcance de las advertencias. Tomado todo esto en consideración, también su afección a la efectividad de los servicios de atención y limpieza de las carreteras y vías principales de nuestras ciudades -que estaban activados en su totalidad desde el primer momento- , cabe considerar que el regreso a una normalidad para el mediodía en la mayor parte del territorio solo puede ser resultado de una labor acertada y eficaz de los trabajadores que priorizaron acciones y lugares de limpieza. No se puede pretender que un fenómeno meteorológico como el que se cernió sobre Navarra, incluso con su previsibilidad anunciada, no tenga ningún efecto en la normal cotidianidad de la ciudadanía. Un día meteorológicamente excepcional no puede ser en pocos minutos un día normal. Todo ello sin renunciar a mejorar en planificación y prioridades.

etiquetas: editorial, opinion

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