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Un informe acredita que Bildu no intervino en la remisión de actas de Ultzama a la Cámara

UPN utilizó la extraña aparición de unas fotos en un expediente para alegar una campaña de señalamiento contra ellos

Andoni Irisarri - Viernes, 2 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

pamplona- El último gran show de UPN en la comisión que investiga la desaparición de la planta de biogás de Ultzama va camino de su fin. El Ayuntamiento de la localidad ya ha concluido la investigación interna que, por orden de la alcaldesa Arantxa Martínez (EH Bildu) se encargó para aclarar la extraña aparición de una fotografía de dos miembros de UPN entre las actas municipales que se remitieron al Parlamento como parte de la documentación que requirió la comisión para desarrollar sus trabajos. Y al margen de algunos detalles bastante kafkianos, lo que sí queda claro en el informe es que en la tramitación de las actas en “ningún momento” tomó parte ni la Alcaldía ni la corporación (formada por EH Bildu y Agrupación Ultzama, la sigla local afín a UPN), y que en el trabajo de búsqueda, compilación, impresión, escaneo y remisión de las actas al Parlamento sólo tomó parte el secretario municipal, Alfonso Araujo, otros funcionarios administrativos del Ayuntamiento de Ultzama y una empresa de copistería externa que se contrató para agilizar los trabajos. Es decir, que las acusaciones que UPN hizo a EH Bildu de haber cometido una “indecencia más” quedan en nada.

Es una de las principales conclusiones del informe elaborado después de que la alcaldesa solicitase, el pasado 2 de febrero, una investigación interna para aclarar lo sucedido. El culebrón es tan sencillo como rocambolesco: ese día, UPN aprovechó la comparecencia de Arantxa Martínez en la comisión de Ultzama para denunciar la aparición, entre las actas, de una fotografía en la que aparecían dos miembros de UPN. Es una foto sin ningún misterio, como la que podría sacarse cualquier par de amigos en una fiesta. La cosa es que en ella sale Cristina Martínez Dawe, miembro de la ejecutiva de UPN. Fiel a la actitud de los regionalistas en esta comisión (que han intentado torpedear desde el inicio), el parlamentario Juan Luis Sánchez de Muniáin puso el grito en el cielo, responsabilizó directamente a Arantxa Martínez de la aparición de las fotos e incluso insinuó que podía haber detrás una especie de persecución o señalamiento hacia UPN, cuando terció que “es un Ayuntamiento de EH Bildu y sabemos todos qué ha pasado en esta tierra”. Después, en una nota, el partido tildó el hecho de “absolutamente intolerable” y valoró que se trataba de una “indecencia más” que iban a pedir investigar.

la foto, grapadaLa situación descuadró a la compareciente y al resto de grupos, que comprobaron después que la foto efectivamente figuraba en la última página de un extenso documento, tras un folio en blanco que todos los parlamentarios interpretaron como el fin del documento. Cómo llegó la foto allí, quién la introdujo y con qué intención son extremos que el informe del secretario no ha podido aclarar.

El informe especifica que fueron hasta 27 expedientes de unos 15.000 folios los que hubo que tramitar en cuatro días. Un trabajo extensísimo que ocupó al propio secretario, a dos funcionarias y a una copistería a la que se externalizaron más de 6.000 copias para ganar tiempo. El secretario asegura que en el expediente que se remitió al Parlamento (el número 11) “no consta tal fotografía” y que dicha aparición se ha producido, en cualquier caso, “sin su voluntad o conocimiento”. Entonces, ¿cómo se explica que figure entre la documentación? El informe, en este extremo, sólo se atreve a lanzar meras “hipótesis”. La principal es que la fotografía pudo traspapelarse en la copistería. De hecho, la propia empresa reconoce al Ayuntamiento que para separar tacos de papeles suele utilizar hojas en sucio.

Otra opción que se baraja es que la foto estuviese en el fondo de alguna de las cajas (quizá proporcionadas por la copistería, duda el informe) utilizadas para transportar los documentos hasta el Parlamento, y que el personal de la Cámara, al recopilar los expedientes, no reparase en que la foto era un separador que nada tenía que ver con el caso. En esta línea va el apunte que el secretario hace de que la foto figura grapada al final de un acta, cuando la idea era que las actas estuviesen sin grapar debido a que iban a ser escaneadas después en el Parlamento. Por eso, y ante lo “desagradable” del caso, el secretario considera que lo mejor es que el Parlamento realice también una investigación sobre la cadena de custodia de las actas desde que fueron depositadas en el arco de la Policía Foral, por si la foto pudiera haberse colado una vez las cajas ya estaban en posesión de la Cámara foral.

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