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vecino de una localidad de Sakana de 67 años

Absuelto de disparar un perdigón al gato de su vecina en Sakana

La Fiscalía le pedía 4 meses de cárcel pero la juez no ve probado que fuera el autor ni que dañara gravemente la salud del animal

Viernes, 2 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El acusado negó ser el autor de la perdigonada al gato.

El acusado negó ser el autor de la perdigonada al gato. (Archivo)

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El acusado negó ser el autor de la perdigonada al gato.

pAMPLONa- Un vecino de una localidad de Sakana de 67 años ha resultado absuelto por la titular del Juzgado de lo Penal número 3 de Pamplona después de que fuera juzgado por presuntamente haber disparado al gato de una vecina. La Fiscalía pedía para él cuatro meses de prisión por un delito de maltrato animal, pero la juez absuelve al acusado ya que considera que no fuera el autor del perdigonazo, que quedó alojado en una pata del animal y apenas le causó una mínima lesión, que tan solo le provocó hipertermia y no le dejó secuelas. Los hechos ocurrieron el 13 de abril de 2017 sobre las 20.15 horas cuando el gato recibió el impactó del perdigón al encontrarse en una parcela que no era propiedad ni del acusado ni de su vecina. El proyectil disparado se alojó en la extremidad posterior izquierda del animal junto a la articulación y fue extraído con unas pinzas por la veterinaria dos días después de los hechos, tuvo fiebre y se le dio antibiótico. Los gastos veterinarios ascendieron a 155 euros que no se reclaman. La juez recuerda que la conducta descrita en sí misma no sería constitutiva de un delito de maltrato animal “al faltar el requisito de que la acción causara lesiones que menoscaben gravemente la salud del animal lo que en este caso no se ha dado”.

La sentencia señala que el procesado, defendido por la letrada Lola Eslava Serrano, “negó en todo momento ser el autor de dicha perdigonada manifestando que no estaba entonces en la vivienda y que no disparó la carabina de perdigones, que ni sabía donde estaba y que cuando fue la policía tampoco lo sabía ya que no estaba con las armas de caza que sí posee. Que la encontró luego en el desván de casa pero llevaba dos años sin usarla”.

La declaración de la denunciante, según la juez, “no aporta nada respecto a la autoría del acusado ya que no vio a quien disparó, manifestando únicamente que oyó un disparo y vio saltar al gato”, del que dijo que era “la propietaria, aunque ninguna documentación lo acredite ni testifical de las veterinarias que lo avalen ya que la especialista manifestó que era la primera vez que lo veía”. El único testigo era el marido de la vecina que “dijo que vio al vecino retirarse con un arma detrás de unos setos en la muga de la finca del vecino”. Pero “dicha manifestación no evidencia que le viera disparar” y “resulta dudoso” que el disparo procediera de donde decía el vecino puesto que “la visión no era buena desde ese lugar porque existía vegetación”. Además, la juez recuerda que pese a que el acusado entregó la carabina a los agentes de la Policía Foral estos “no la examinaron para evidenciar si estaba limpia o sucia como de no haber sido usada en tiempo y encontrarse en un lugar sucio y debieron hacerlo ya que ello contribuiría a esclarecer el hecho y la autoría al permitir dar credibilidad a una versión sobre otra o corroborar periféricamente las versiones dadas. Tampoco examinaron el perdigón pese a que se le extrajo al animal y lo entregó la veterinaria”. - E.C.