Largometraje guipuzcoano

“ Handia’ mezcla realidad y ficción y es el último eslabón de la leyenda”

El premiado largometraje guipuzcoano llegó a Tudela para cerrar la Muestra de Cine Español

Fermín Pérez-Nievas - Sábado, 3 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Íñigo Aranburu, Aitor Arregui, Eneko Sagardoy y Xabier Berzosa, ayer en Tudela.

Íñigo Aranburu, Aitor Arregui, Eneko Sagardoy y Xabier Berzosa, ayer en Tudela. (Fermín Pérez-Nievas)

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Íñigo Aranburu, Aitor Arregui, Eneko Sagardoy y Xabier Berzosa, ayer en Tudela.

Tudela- El relato, entre real e imaginado, de la vida de El gigante de Altzo, Haundia o El Coloso de Europa Joaquín Elizegui paseó ayer por Tudela para poner el broche de oro a la Muestra de Cine Español. Como indicó uno de sus directores, Aitor Arregui, “hay un sustrato real, pero que se mezcla con el boca-oreja. Lo que era real pasó a ser ficción y se convirtió en leyenda. Eso le ha pasado a la película. Es el último eslabón en el proceso del crecimiento de la leyenda”. Para Handia, que llegó a Tudela con los 10 goyas debajo del brazo, pudieron documentarse lo justo, ya que existe muy poco escrito sobre la vida de este baserritarra de un barrio de Tolosa que para unos llegó a medir 2,30 y para otros 2,42 y que, según la leyenda, necesitaba beber 23 sidras al día para sus 203 kilos.

De lo real, narra las peripecias y el deambular del gigante por diversos países de Europa donde, de verdad, conoció a reinas como Victoria o Isabel II, adentrándose en esa fina línea que separa el espectáculo del freak, narrado desde la visión de su hermano Martín, del que sí se sabe que viajaba con él. Asimilable, en la historia a El hombre elefante, pero también con Urtain, por la forma en que salió del caserío y se fue deteriorando su vida siendo empleado como hombre-espectáculo. “Tenía también ese punto de freak, no solo en combates sino en fiestas. Siempre estuvo en el foco de la gente y ambos comparten una vida trágica, como de juguete roto”. Arregui explicó que se narra la historia desde la visión del hermano Martín “para tratar de evitar un biopic tradicional, que cuenta la historia de alguien famoso, su crecimiento y decadencia. Poco a poco fue cogiendo fuerza y nos fue convenciendo, además servía para narrar la época de cambios de aquellos años”.

El productor Xabier Berzosa reconoció que no entraba en los planes iniciales tener premios, “lo inicial era no hacer el ridículo, no sabíamos si tendríamos financiación, fue un acto de fe. Cuando enseñamos la película del festival de San Sebastián no teníamos certeza de que nos dejaran competir. Cuando dijeron que si, ya nos relajamos y luego fueron llegando las buenas noticias”. Berzosa reconoció que Loreak les abrió la mente, “esta película es fruto de Loreak. Nos dio un activo y había que decidir si ser continuistas y quedarse en el confort o arriesgar y apostar al 7 rojo. Arriesgamos y salió bien”. Tras el paso por carteleras, si bien continúa su gira por otros países donde han cosechado premios como en Uruguay para el actor Eneko Sagardoy, en breve pasará a la plataforma Netflix donde será distribuida a más de 200 países.

Eneko Sagardoy apuntó que tuvo que realizar muchas pruebas de interpretación para hacerse con el papel porque “había visto Loreak y quería trabajar con ellos. No es fácil entrar en una película y en euskera menos así que quería el papel”. Pese a su 1,84 convence al público que llega a esos 2,30 ó 2,42 metros “con menos efectos especiales de lo que pueda parecer”, dijo Sagardoy.

El largometraje se adentra, desde la visión de la familia Elizegui, en la llegada del siglo XIX y sus cambios, además de los conflictos bélicos y sociales que vivió el país. Todo ello relatado con un ritmo adecuado y con una ambientación digna de los Goya que ganó este año.