La quinta columna (I)

Por Carlos Villanueva - Sábado, 3 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Amuchas personas les parecerá lógico que existan diferentes posiciones con respecto a la lengua primigenia de este reino. Llevamos décadas en Navarra que por diferencias políticas se está utilizando el euskera como elemento de confrontación. Aspecto este que no sucede en otras comunidades e idiomas del imperio, como la Comunidad Autónoma Vasca, Galicia Baleares, Valencia, Cataluña e incluso Asturias. Creo que en Tabarnia también se prevé su utilización sin problemas, luego no será tan lógico.

Y por suerte ya no debemos centrarnos en la represión franquista hacia nuestra lengua, sino que en este momento los y las quintacolumnistas son el mayor peligro para la supervivencia y el desarrollo de nuestra cultura.

L@s jóvenes no recordaréis el slogan franquista por el imperio hacia Dios, que me imagino sería algo que tenía relación con la Santa Cruzada. A estos y estas quintacolumnistas de imaginación calenturienta todas las noches se les aparece el fantasma que les dice, ¡cuidado! “por la cultura hacia la independencia”, y se levantan con las pilas cargadas, para impedir como sea la batasunización de Navarra, como diría la Agustina de Aragón. Si en esa lucha hay daños colaterales como el aplastamiento de nuestra lengua, pues que haiga.

Queridas. El euskera existía siglos antes del PNV, Batasuna, la ikurriña y demás símbolos. La lengua es la más exquisita expresión de la cultura. La hablaron la mayoría de nuestros antepasados. Puede haber expresiones culturales, artísticas, monumentales, históricas, religiosas, etcétera, que nos han legado nuestros antepasadosy que en cierto modo estamos obligados a mantener y recuperar, pero reunidas todas ellas no tendrán nunca la importancia que supone la lengua de un pueblo, que es la verdadera raíz de toda expresión cultural.

Entre todas las estupideces que la quinta columna utiliza para frenar el desarrollo de nuestra lengua hay una referida a los porcentajes de utilización y conocimiento del euskera en nuestro reino. El otro día se lo volví a escuchar a la presidenta de PSOE, María Chivite, en un programa radiofónico y lo siento, pero me enerva.

A ver, María: en Navarra no podemos legislar pensando en los que conocen y utilizan el euskera. En Navarra el problema no es que solo conocen el euskera el 20%. El verdadero problema, a ver si os entra en la cabeza, es que el 80% no lo saben, ni lo utilizan, cuando antes de la Santa Cruzada un alto porcentaje de ell@s sí lo conocía y, en consecuencia, desde la Administracion tenéis la obligación de legislar para que este problema se vaya resolviendo. ¿Te has preguntado alguna vez qué hubiese pasado con tu lengua en Navarra si allá por los estertores franquistas, cuando tú todavía no habías nacido, unos grupos de mujeres y hombres no nos hubiésemos organizado, y con un gran esfuerzo tanto de tiempo como de dinero, no hubiésemos conseguido crear las bases para la recuperación del euskera en Navarra a través de nuestros hijos e hijas? ¿Sabes que el crowdfunding, como le llamáis ahora, suponía para nosotros un mordisco impresionante a nuestros sueldos durante años? Eso, mi chica (puedo ser tu abuelo), no se hace por política, sino por sentimiento de pertenencia a una cultura y por sensibilidad. Que después de los años venga la sucesora de Arbeloa, Jiménez, Pascal y demás quintacolumnistas que hemos soportado en este reino, con las mismas matracas, ya me perdonarás, pero no lo soporto.

¿Me puedes decir cuántos navarras y navarros utilizan la iglesia de San Juan Bautista de Cintruénigo, tu pueblo? Sin embargo, todos los hombres y mujeres de Navarra estamos obligados a mantener esa expresión artística con su maravilloso retablo plateresco. Una autentica joya. ¿Tú crees que es de recibo que un político navarro manifieste que por el hecho que solo un 1% de los navarros y las navarras hemos estado en esa iglesia no vale la pena preocuparnos si se está deteriorando y que lo solucionen los que la visitan?

En marzo de 2001 el mundo se estremeció cuando los quintacolumnistas afganos (talibanes) destrozaron las gigantescas estatuas de los budas de Bamiyan, auténtico tesoro de la humanidad. Podían haber sacado la excusa que como no los visitaba nadie no valía la pena mantenerlos y se hubiesen quedado tan frescos.

En fin, supongo que no leerás esta nota, y si la lees, el fantasma de la independencia se te aparecerá esta noche y mañana, a la pelea.