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Los peritos se ratifican en los informes que veían la planta en un estado de ruina y abandono

No existían garantías de reflotar el proyecto con éxito aun invirtiendo 930.000 €

Sábado, 3 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El ingeniero Alberto de Miguel Itxaso, interventor del secuestro de la planta en 2014.

El ingeniero Alberto de Miguel Itxaso, interventor del secuestro de la planta en 2014. (Foto: Javier Bergasa)

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El ingeniero Alberto de Miguel Itxaso, interventor del secuestro de la planta en 2014.

pamplona- El estado de ruina en el que se encontraba la planta de biogás desde 2014 (dos años antes de cerrar definitivamente) es algo que ya constató la Cámara de Comptos en su informe de abril de 2017, que fundamentalmente analiza los más de tres millones de euros de dinero público de los que se benefició el proyecto fallido.

El órgano fiscalizador adjuntó en un anexo varios informes realizados por dos consultorías externas en diferentes momentos: desde el comienzo del secuestro, en noviembre de 2014, hasta el cierre en enero de 2016. En líneas generales, ambos despachos resaltan en sus trabajos el mal estado general de las instalaciones, la “ausencia total” de materiales para la protección de los trabajadores o las ingentísimas cantidades de dinero que serían necesarias para reflotar la actividad de la planta, que por lo menos rondarían el millón de euros sin que aun así existiera una garantía total de funcionamiento. En todos los apartados de su informe pareció ratificarse tanto el representante de Albatros (el despacho que se encargó de la intervención cuando el Ayuntamiento decidió secuestrar la planta) como el de la ingeniería Paymacotas, que ayer comparecieron en la comisión que investiga la desaparición de la planta.

El primero en responder a los grupos parlamentarios fue Alberto de Miguel Itxaso, ingeniero de Albatros 2014 SL e interventor de Bioenergía Ultzama durante el periodo de secuestro por parte del Ayuntamiento de Ultzama, que se prolongó desde noviembre de 2014 hasta diciembre de 2015.

De Miguel reprodujo ante la comisión buena parte de los aspectos que ya hizo constar en sus informes (hizo dos, uno al principio del trabajo y otro al cierre, según Comptos), y que denunciaban el estado de “mantenimiento deficiente y abandono” en el que se encontraba una planta cuyo funcionamiento “dejaba mucho que desear”, con “continuas averías de distintos elementos” que no tendrían que haberse producido en una planta pensada para una vida útil “muy superior”. “Heredamos la planta muy deteriorada, en un estado absolutamente lamentable”, aseguró De Miguel, quien incidió, sobre todo, en el mal estado de los motores.

críticas al fabricante checoEn este sentido, además de los recurrentes fallos de la maquinaria, De Miguel denunció la existencia de un acuerdo de mantenimiento de los motores que a su juicio “no era muy eficiente”. “El fabricante de los motores era checo”, dijo, en referencia a Vitkovice. “Y no daba piezas de repuesto a ningún otro reparador en España”, completó. Levenger, la empresa del empresario checo Jiri Bezdicek, era representante en España de Vitkovice, cuyas máquinas en Ultzama se encargaba de reparar Anza Mantenimiento, a su vez empresa participada por Bezdicek, tal y como se deduce de las explicaciones que dio en comisión el vicepresidente Ayerdi. “Nunca conseguí una alternativa al mantenimiento de los motores que no fuese el servicio oficial de la empresa”, lamentó, pese a “los intentos por buscar alternativas”.

En el capítulo de las “reparaciones poco ortodoxas”, eufemismo que De Miguel empleó para referirse a la hilera de chapuzas con las que se parcheó la planta cuando empezaron los fallos, destacan algunas canalizaciones de agua que, inexplicablemente, discurrían “por encima de canalizaciones de electricidad”. “Se habían puenteado seguridades y realizado algunas intervenciones que no eran aceptables desde el punto de vista de la seguridad eléctrica”, concluyó.

El último perito en comparecer fue Antonio Rabadán, llegado directamente desde Lorca (Murcia). En su día, realizó para Paymacotas un informe que a grandes rasgos se hacía eco de los mismos fallos en la planta. Eso sí, su trabajo incluyó un estudio de negocio que centró buena parte de su intervención. En resumidas cuentas, consideró que una planta de biogás solo con base en purín era un “absurdo”. - A.I.R.