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Almas de mujer a través de la pintura

María Carro inaugura la exposición ‘Otras miradas’, en el Palacio del Condestable, con retratos que muestran la vida

de 31 mujeres

Laura Garde Unai Beroiz - Sábado, 3 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

María Carro, junto a Marcela Zozorra, sangüesina de 108 años, una de las protagonistas de sus cuadros.

María Carro, junto a Marcela Zozorra, sangüesina de 108 años, una de las protagonistas de sus cuadros. (UNAI BEROIZ)

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María Carro, junto a Marcela Zozorra, sangüesina de 108 años, una de las protagonistas de sus cuadros.

“En las actividades culturales, el 80% son mujeres. Esto solo puede reflejar las necesidades reprimidas por el machismo”

pamplona- Lo mejor que le puede pasar es sentir la pintura. Nació con ella y vive para ella. María Carro inauguró ayer su exposición Otra mirada en el Palacio del Condestable. Enmarcada en el programa del Día Internacional de las Mujeres y abierta hasta el 31 de marzo, recoge los retratos de 31 mujeres, pintados con óleos sobre lienzo, que desde la individualidad proyectan una imagen poderosa.

El deseo de independencia, de afianzar lo que había aprendido y de seguir haciéndolo hizo que después de tres años en la Escuela de Artes y Oficios, María aterrizase primero en París, para quedarse año y medio, y después en Londres, donde estuvo dos años: “Cuando creí que había logrado mis objetivos, volví. Trabajé de otras cosas, pero mi vocación ha sido siempre la pintura”. Así, continuó sus estudios en academias e hizo tres cursillos con Antonio López para llegar al colofón de su locura por los colores en junio y julio del año pasado, cuando marchó a Nueva York. “El retrato muestra el alma de una persona y quería destacar en este género. Una de las opciones era irme allá y aprender de los mejores”, expresa la artista.

Su inquietud por la mujer crecía con ella. De hecho, dos años antes de viajar a Estados Unidos ya trabajaba en Otra mirada: “Tenía claro que tenía que hablar de la mujer. Pensaba basarme en la mitología griega para sacar las diosas que llevamos dentro, pero indagando en ella me di cuenta de que tenía una construcción muy patriarcal, y lo descarté”. Dio un giro y decidió observar a la mujer en su ambiente. “Tenía dos vecinas que en casa trabajaban como nadie, pero siempre encontraban su rato para evadirse. Comencé a ir a actividades culturales y de ocio, el 80% de los asistentes eran mujeres. Esto solo podía reflejar la cantidad de necesidades que hay reprimidas por el machismo”, sentencia María.

María convivió con cada una de las mujeres que aparecen en su muestra con el único objetivo de representarlas en cada ámbito de su vida a través de su mirada: “En la cara de una persona se ve su alma. Solo pasando muchas horas con ellas iban a mostrarse como son y qué les pasaba por dentro”, revela la autora. Sin lugar a dudas, ella se queda con el cuadro de su hija. “Vino un día a verme y su cara expresaba algo especial, no sabía qué. Me contó que estaba embarazada. Estaba tan bonita que no pude evitar recogerla en un lienzo”, relata emocionada.

Su musa fue también Marcela Zozorra. Tiene 108 años y vive en Sangüesa. Su retrato pone punto y final al recorrido de la sala que acoge la exposición. María, con papel y boli, se desplazó en varias ocasiones hasta el municipio porque no podía transportar los materiales. Para ella, esta pintura es especial porque la comunicación que logró mantener con Marcela fue “bestial”: “Cuando la comunicación es especial, pinto especial. Cogía apuntes y luego pintaba con ellos. Marcela es una mujer maravillosa, por dentro y por fuera”.

Otra de sus obras preferidas es la de una jinete. Lo hizo con el modelo de una foto. Su protagonista montaba todos los días y, pese a la fobia que los caballos tienen a las tormentas, consiguió mantenerlo frente a una: “Ella expresaba fuerza, supo dominar a la bestia”. De la misma forma, destaca la de la niña sentada frente al mar, donde se ven dos barcos a lo lejos: “Un día yo fui esa niña. Rebelde, soñaba con salir y dudaba qué barco debía coger”, manifiesta María.

Ella se ve reflejada en cada una de sus obras y ha luchado por exponerlas desde que comenzó el proyecto: “Hace tres años no me imaginaba que el tema de la mujer iba a ser hoy uno de los más candentes”. Si en sus inicios lo planteaba como una reivindicación, ahora lo hace “todavía más”.

su primera muestraMaría pinta para expresarse, y lo hace en el pequeño taller que montó en su casa, donde pasa horas y horas y es “la más feliz”. Su fiel compañera es la música: “La música y la pintura son primas. La pintura me ayuda a sacar lo que llevo dentro, impulsado a la vez por la música. A veces, sin darme cuenta, lo hago siguiendo el ritmo, como si estuviese bailando”.

Por supuesto, María no olvida su primera exposición. Nacida en Huarte, resucitó en 2008 a base de fotos la vida antigua del pueblo. “Volvía de París, Londres o Nueva York y me daba cuenta de que las cosas estaban cambiando. Quise que fuera de mi pueblo para mi pueblo”.

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