Dos altsasuarras en la obra de Goya

La exposición de bilbao muestra los retratos de Martín Miguel de Goicoechea y Juana galarza

Un reportaje de Nerea Mazkiaran - Sábado, 3 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Retrato de Martín Miguel de Goicoechea de 1810.

Retrato de Martín Miguel de Goicoechea de 1810.

Galería Noticia

Retrato de Martín Miguel de Goicoechea de 1810.Goya también pintó a su esposa, Juana Galarza, ese año.

goya y la corte ilustrada, la exposición sobre este pintor que se puede ver en el Museo de Bellas Artes de Bilbao hasta el 28 de mayo, muestra entre sus obras dos retratos de dos altsasuarras, Martín Miguel de Goicoechea y su esposa Juana Galarza, consuegros del pintor aragonés para más señas. Además, el primero comparte sepultura con Goya en la ermita de San Antonio de la Florida de Madrid

Martín Miguel de Goicoechea, nacido en Altsasu en 1755, era un hombre de negocios que se dedicó al comercio de tejidos con bastante fortuna. Ocupó en 1805 un puesto importante en el Banco de San Carlos y tanto él como su familia llegaron a ser unos de los accionistas más importantes de la Compañía de Filipinas. Así lo muestra Goya en el retrato pintado en 1810, donde aparece de poco más de medio cuerpo, girado en tres cuartos a su derecha con un papel en su mano izquierda.

El retrato de su esposa es de la misma fecha. Además, en el Museo del Prado se conserva otro retrato de Juana Galarza, perteneciente a un conjunto de miniaturas realizadas sobre cobre, únicas en la producción de Goya, en las que pintó a su hijo Javier y a su familia política con motivo de la boda de éste con Gumersinda cinco años antes.

exilio en burdeos Contrario al absolutismo, este altsasuarra también decidió tomar el camino del exilio a Burdeos, dónde se encontró con el pintor aragonés. Falleció en 1825, compartiendo tumba con su amigo y consuegro, quien murió tres años después. Transcurrido medio siglo, el cónsul español en esta ciudad supo de la tumba del pintor y comenzó las gestiones para llevarlo a España, no sin unos cuantos contratiempos. Cuando por fin se iban a inhumar los restos, se encontraron dos cajas sin inscripciones. Además, al cadáver de uno le faltaba el cráneo. Un nuevo problema que no se solucionó hasta 1899, cuando se decidió trasladar los dos cuerpos en un solo ataúd pero separados por dentro en dos cajas individuales.

Su primer destino fue un mausoleo construido en 1886 en la Sacramental de San Isidro, dónde también se trasladaron los restos de Meléndez Valdés, Moratín y Donoso Cortés. Unos años después, en 1919, se llevaron a la ermita de San Antonio de la Florida, bajo los frescos que pintó en 1798. También era del valle de Burunda la madre de Leocadia Zorrilla y Galarza, protegida y ama de llaves de Goya en sus años finales en Burdeos y cuyo retrato también se puede ver en la exposición de Bilbao.

Estos tres cuadros forman parten de esta exposición organizada por el Museo de Bellas Artes de Bilbao, Museo del Prado y Fundación la Caixa. Reúne 96 obras, 71 procedentes de la pinacoteca madrileña. Presenta un itinerario expositivo en torno a seis temas. La primera es la etapa de Goya en Zaragoza, la segunda es sobre Madrid y la caza. La corte ilustrada es la tercera y la amistad y el éxito la cuarta. El refinamiento femenino en el siglo XVIII es la quinta y se completa con retratos de vascos y navarros, once en total.

Asimismo, se muestra el retrato de Miguel de Múzquiz y Goyeneche, conde Gausa y Marqués de Villar de Ladron, político nacido en Elizondo que ejerció los cargos de secretario de Hacienda y Guerra entre 1765 y 1865 o el marqués de San Adrián, José María Magallón y Armendáriz, nacido en Tudela, entre otros.