La semana

De una conversación de café

por F. Pérez-nievas - Sábado, 3 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

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se nos va la lucha política por donde no es. Los partidos se desgañitan, escriben sesudos artículos, polemizan en los plenos e incluso organizan manifestaciones sobre si los funcionarios tienen que hablar en castellano, euskera o inglés pero, como suele pasar a quienes están en la copa del árbol y no puede ver el bosque por abajo, se olvidan de lo principal. El buen trato. Igual que existen las conversaciones de ascensor (en las que al vecino que ves todos los días no le espetas un lánguido “parece que va a nevar ¿eh?”) también existen conversaciones de café. Y en este aspecto es en el que me quiero detener. El otro día en una de estas conversaciones de café escuché cómo una mujer se quejaba de que, por la nieve, le habían anulado una consulta en el Hospital Reina Sofía que llevaba meses esperando. Esa consulta era fundamental para volver a hacer vida normal y no solo se la anularon sino que no le dieron cita para otro día. Bueno. Más allá de todas las molestias que le ocasionó, la cuestión se encuentra en cómo le trató por teléfono la persona que le comunicó que le retrasaban la consulta. Igual que nosotros debemos pensar que cada entrevista es la primera y prestarle la misma atención, quien atiende por teléfono o cara a cara, y más desde un puesto público que pagamos todos, debe tener en cuenta que la información que va a dar puede ocasionar graves perjuicios y no tratar a quien le escucha como a alguien que le debiera dinero. Así pues, decía lo de los idiomas porque igual lo que tenemos que enseñar a muchos de nuestros funcionarios es a tener algunas nociones de cómo tratar al personal. Por supuesto no son todos, ni siquiera la mitad, pero creo que unos cursos sobre la atención humana a la persona y lo que vulgarmente se llama “mano izquierda” también deberían incluirse en el temario de las oposiciones. Si me apuran igual antes que los idiomas en todas las oposiciones a funcionario. Sea de médico, policía, brigada de obras, jardinero, oficina de turismo, secretario, administrativo o conserje. Igual meto la pata y se encuentra en del temario pero si es así les aseguro que no lo ponen en práctica en muchos casos. Porque esa conversación de café que comento se repite en cada uno de los bares de la Ribera y de Navarra. Así pues, seamos conscientes que hay puestos en los que el trato y la delicadeza con las personas es fun-da-men-tal. Conviene recordarlo.