Empatía no es dinero

Luis Beguiristain - Lunes, 5 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Hay una parte de la sociedad que delega su responsabilidad ética y trascendental en los patrones de la religión, aunque no entiendan mucho, pero es más fácil dejarse llevar. Mucha gente ve la vida demasiado complicada, si además de hacerse responsables de solucionar los problemas habituales, tienen en cuenta la parte espiritual. Solo unos pocos toman responsabilidad activa en tratar de entender nuestra existencia y evolución interna.

Una persona que trabaja la verdadera empatía no es aquella que se centra en el aspecto sentimental de las personas, dejándose arrastrar por el huracán de sus propias emociones inestables. ¿Cómo podrían los médicos operar si no hubiesen superado este aspecto de la empatía? Sin embargo, la persona llena de empatía es mucho más sensible hacia toda forma de vida aparente y oculta, pero practica todos los días para mejorar en ese objetivo de: “el equilibrio del conjunto de las cosas de la vida”.

Los que se dejan arrastrar en el plano espiritual solamente conciben la empatía desde el plano material. Y siempre están haciendo valoraciones puramente materiales. En la política entran en círculos repetitivos (monotemas), señalando la imperfección social, pero no quieren estudiar la psicología, el alma y la ética espiritual colectiva. En la pobreza solo ven la manera para buscar dinero, pero son incapaces de analizar el origen del monstruo negativo de la vida que existe desde siempre.

La película El séptimo día (la masacre de Puerto Hurraco) refleja a la perfección ese demonio colectivo que calienta las almas hasta encenderlas y cometer de manera premeditada las barbaridades más crudas.

Empatía es aprender a ponerse dentro del alma de otra persona. Empatía, también, es tratar de ponerse dentro de Blesa. En su época de superrico, en el proceso de decidir morir y en la supuesta próxima encarnación. ¡Ah, claro!, que tú prefieres no creer en el proceso de los ciclos largos de la vida y en el programa de justicia diseñado por aquello que hace funcionar estas galaxias.

Hasta ahí somos libres para que nuestra creencia sea eso, la nuestra.