El Castillo de Xabier y el euskera (I)

Por Bittor Arbizu - Lunes, 5 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

En el viejo Reino de Nabarra, quizá el lugar más relevante y emblemático es el Castillo de Xabier, dada su trascendencia histórica, pero sobre todo por estar vinculado a nuestro santo más universal, San Francisco Xabier.

El castillo-palacio se erige en la localidad de Xabier, Merindad de Sangüesa, siendo en su origen una torre de vigía del siglo X ante las incursiones de Almanzor, con estratégicas vistas sobre la sierra de Leire/Arangoiti.

El padre de Xabier, Juan de Jatsu, (Jassu, Jasso, Jaso), procedía de la aldea de su apellido, cerca de Garazi (Bajanabarra), y era presidente del Real Consejo de Nabarra, antes de la invasión castellana. Su madre, Maria de Azpilikueta, venía de una noble familia baztandarra. Era el pequeño de los tres hermanos varones, que curiosamente tomaron apellidos distintos, el mayor Miguel de Jaso y el siguiente Juan de Azpilikueta. A Xabier también se le conocía como Francés de Jasso.

Pues bien, Nabarra en 1512 sufrió la invasión castellana, perdiendo su independencia, y dado que esta notable familia se implicó en su defensa y en el posterior intento de recuperación en 1521 en la batalla de Pamplona, en la que tomaron parte ambos hermanos de Francisco, sufrió fuertes represalias, desmochando su castillo por orden del cardenal Cisneros, y desposeída de sus propiedades.

En el siglo XIX el castillo estaba en ruinas, pero sus propietarios, José Goyeneche y esposa lo reconstruyeron, gracias a lo cual podemos visitarlo, para dárselo a la compañía que fundó Iñigo de Loyola con Francisco Xabier. Este Goyeneche está enraizado en el Baztán, y le cité en el artículo Irurita de Baztán y su interesante significado.

Dado la trascendencia de San Francisco de Xabier, es interesante hacer referencia a su origen y evolución del nombre. Como hemos dicho tomó Xabier, nombre de su castillo. Sobre su lengua en 1544 indicaba desde Oriente, “la mía la bizcaína (euskera)”, y es que para este emblemático santo fue su lengua materna y en la que pronunció sus últimas palabras. Su universalidad ha hecho que el nombre de su lugar de origen, Xabier (así firmaba y esa es la forma etimológica más correcta), procedente de Etxeberri (etxe, casa, berri, nueva) se haya repartido por todo el mundo, bien como Jabier / Javier, Xabi, Txaber… Etxeberri fue evolucionando a Txeberri (Txábarri en zona occidental), Xeberri, Xaberri/Javerri (nombre localidad navarra) y por posterior diptongación a Jabierre (varias localidades aragonesas), y tras la pérdida de la vocal final resultó el actual Xabier.

Hay también Eseberri, Etxarri...

El pasado año, en la documentación familiar de su hermano Miguel, leí que en 1539 escribía: “Yo, Miguel de Xabierr, señor de Xabierr”. Esa remarcada r del final, entiendo que es por la pronunciación euskérica, ya que se hace más fuerte que en castellano. También escribe “Nabarra” con b, igual que aparece escrito en elLibro de Armería del Reino de Navarra, donde leemos: “El rey de Nabarra”. Hace unos días al ir a mirar la toponimia de Jabier, he visto que anteriormente ya aparecían dichas formas “Exauierre 1091, Iabier 1102, Issauier, Sabier 1102, Xavierr… (Top. Ofic. Nav.)”.

En el siglo XIX el castillo estaba en ruinas, pero sus propietarios, José Goyeneche y esposa, lo reconstruyeron

Algún autor, cuestionando que “bizcaína” que citaba el santo se refiriese al idioma, se planteaba la duda, que respeto pero no comparto, de que San Francisco hablase euskera. Yo no la tengo. Hay razones de enorme peso, que entiendo que no dejan dudas sobre que San Francisco Xabier hablara euskera. La primera era el contexto sociolingüístico de Nabarra en esa época, a lo que hay que añadir que su familia era de la zona más euskaldun del Reino, además de sus convicciones. Hemos dicho que la familia de Francisco Xabier defendió Nabarra de la conquista castellana, y por ello, aunque acabasen siendo más que hermanos, con Iñigo de Loiola inicialmente tuvieron unas relaciones muy difíciles ya que Iñigo había sido procastellano. Ambos al matricularse en la Sorbona, indican su origen, indicando Iñigo “cantaber” y Francisco “navarrus” (E. Oregi). Ambas eran formas de decir euskaldun en el s. XVI y posteriores. “Cantabres fina” llama Axular, (Urdazubi) al arzobispo vasco Etxauz de Baigorri. Además cuando una persona culta, como Francisco Xabier que hablaba varios idiomas, incluso aprendió tamil, afirmaba que lo hablaba me parece incuestionable pensar lo contrario. Él sabía perfectamente que es un idioma, un dialecto, y que son chanzas, muchas hirientes, que a lo largo de los siglos se hacen a los idiomas. Su respeto hacia otras lenguas y hablantes ha sido una de las cualidades por la que le admiramos.

La realidad lingüística en la Nabarra del siglo XVI es que un 80% de la población hablaba euskera, muchos solo euskera. Su padre era de una zona aún euskaldun hoy en día. Su madre baztandarra fue la que se encargó de la educación de Xabier los primeros 19 años de su vida que vivió en su castillo. Cinco siglos después, con el retroceso tan enorme que ha sufrido el euskera por prohibiciones, castigos físicos y burlas, aún perdura la realidad linguística en la zona de origen familiar de Francisco Xabier.

Con motivo de este artículo a dos amigas del Baztán, les hice las siguientes preguntas en euskera sobre el uso del mismo: 1) Tus padres entre ellos hablaban euskera o castellano. 2) Los abuelos sabían castellano. Las respuestas no pudieron ser más clarificadoras.

La primera me contestó -lo traduzco entre paréntesis-: “Nere aitetxi ta amatxik beti euskaraz, ez zeketin erdaraz batre! Ta nere guratsoak ere beti euskaraz! Nere baserrien beti, beti euskaraz iten dugu orain ere” (Los abuelos siempre en euskera, no sabían nada de castellano, y mis padres siempre en euskera. En nuestro caserío hablamos siempre, siempre en euskera, también ahora).

La segunda: “Nere gurasoak euskeraz, nere amak etzekien erderaz! Ta nere Aiton amonak ere euskeraz ! Nik pastu nuen aski gaizki eskolan! Erderaz ez nekien batre. Ta berek irri iten tzakuten!” (Mis padres en euskera, mi madre no sabía castellano. Los abuelos también en euskera. Lo pasé muy mal en la escuela. No sabía nada de castellano. Y nos burlaban!).

Pío Baroja en las Inquietudes de Shanti Andia pone en boca de su protagonista: “Lope de Aguirre nació en el primer tercio del siglo XVI, y era vizcaíno. No se sabe de qué pueblo. En el siglo XVI aparecen tres casas de Aguirre importantes: una de Oyarzun, otra de Gaviria y otra de Navarra. Lope de Aguirre debía ser de una de estas casas”. Más adelante añade: “En 1560, el virrey… confió al capitán vasco Pedro de Ursúa (originario de Arizkun) una expedición…”. Baroja resume perfectamente lo que desde el siglo XVI significaba vizcaíno, vasco, vasco-hablante, sin que nos diese a priori ninguna pista de su provincia. Podía ser de Tolosa, Lizarra, Laudio, Lekeitio…

En un trabajo de investigación para una tesis doctoral, en el archivo histórico, tras analizar unas 200.000 caras de documentos desde el siglo XVI resumo en dos frases la realidad lingüística: “(en) el Valle de Llodio... todos bascongados cerrados, exceptuanse caballeros que aunque bascongados suelen hablar en castellano (1774)”. “Dado a entender su contenido en lengua vascongada (1770)”. Es decir, que les tienen que traducir al euskera, por ser el único idioma que conocía la mayoría. Misma realidad atestiguada en muchos pueblos de Nabarra.

Hay documentos que acreditan el uso del euskera hasta la Ribera, como el encontrado por Peio Monteano de 1400 con términos como Aitzurieta, Baratzeberrieta, Baratzezarreta... cuya transparencia solo se da cuando permanece el euskera.

Mi ánimo es atestiguar lo que está documentado desde hace siglos y que responde a una lógica lingüística. Escribo Lizarra, pero me resulta igualmente querido oír y leer Estella. Como todas las lenguas, el euskera milenario y propio de Nabarra merece nuestro respeto y apoyo.