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OSASUNA la actualidad

Críticas constructivas

Asamblea | Los socios compromisarios de Osasuna muestran su desconfianza en Sabalza y su junta, pero sugieren otras fórmulas para recuperar patrimonio

Javier Leoné / Mikel Saiz - Lunes, 5 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

De izquierda a derecha, Fran Canal, Txuma Iso, Miguel Cuesta, Luis Sabalza, César Muniáin, Fidel Medrano, Ignacio Yániz y Ángel Ardanaz, en la mesa presidencial de la asamblea.

De izquierda a derecha, Fran Canal, Txuma Iso, Miguel Cuesta, Luis Sabalza, César Muniáin, Fidel Medrano, Ignacio Yániz y Ángel Ardanaz, en la mesa presidencial de la asamblea. (Mikel Saiz)

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De izquierda a derecha, Fran Canal, Txuma Iso, Miguel Cuesta, Luis Sabalza, César Muniáin, Fidel Medrano, Ignacio Yániz y Ángel Ardanaz, en la mesa presidencial de la asamblea.

“Se podría negociar una opción de compra con el Gobierno y ejercerla cuando se pueda”- “No es el momento para la recompra y me gustaría conocer el plan financiero”

Pamplona- “Tenemos una asamblea que no está muy de acuerdo con esta junta”. Fue ésta la única reflexión autocrítica que realizó el presidente de Osasuna, Luis Sabalza, al término de la asamblea del pasado sábado, en la que los socios compromisarios del club navarro tumbaron su propuesta de recompra de El Sadar y le reprobaron -a él y a su junta- por apoyar la subida salarial del presidente de la Liga de Fútbol Profesional, Javier Tebas, que además volvió a ser declarado persona non gratapor un amplio sector de la masa social rojilla por segunda vez en menos de dos años.

No le falta razón al máximo mandatario de Osasuna, ya que tres de las cuatro votaciones que se produjeron el sábado en el Hotel Iruña Park de Pamplona arrojaron un resultado desfavorable para la actual junta directiva, y también para los dos empleados con mayor rango del club que ocuparon un lugar en la mesa presidencial de la asamblea, Fran Canal y Ángel Ardanaz, director general y gerente del club, respectivamente.

Los socios compromisarios de Osasuna aprovecharon los sufragios para evidenciar el profundo desacuerdo de un amplio sector de la masa social rojilla con algunas de las actuaciones de los actuales rectores de la entidad, pero no fue producto de una pataleta. También emplearon la asamblea para reconocer de viva voz los méritos de Luis Sabalza y los miembros de sus juntas -de hecho, de la inicial solo quedan Fidel Medrano y el propio presidente- y para exponer además otras propuestas de recompra de patrimonio, el tema estelar de la reunión extraordinaria.

Javier Zabaleta, expresidente de la Gestora, se convirtió en punta de lanza de las críticas hacia la actual directiva. Para empezar, calificó de “pésima” su actuación a la hora de enviar información sobre la recompra de El Sadar -la consideró exigua y que llegó fuera de tiempo- y la opción de recuperar ahora el estadio, en propiedad del Gobierno de Navarra desde hace cuatro años como consecuencia de la Ley de Osasuna. “¿Por qué se tiene que endeudar ahora el club cuando todavía tiene deudas con entidades bancarias?”, se cuestionó, y añadió que, a su juicio, el momento adecuado para la recompra sería “con Osasuna en Primera y cuando las condiciones no condicionen el proyecto deportivo”. Además, propuso “negociar una opción de compra y ejercerla con un precio pactado cuando se pueda”, teniendo en cuenta que la cesión de uso del estadio por parte de Osasuna no expira hasta el año 2045. En este punto, Sabalza le respondió que no se podía hacer porque la ley lo impedía y Zabaleta matizó que el Parlamento de Navarra podría encargarse de alterarla, como ya lo hizo para reestructurar la deuda del club. Para completar su intervención, Zabaleta opinó que “para qué cojones queremos ampliar el estadio si cada fin de semana solo vamos al campo entre 13.000 y 15.000 espectadores (El Sadar tiene ahora un aforo de 18.735 plazas, que se quedarán en unas 17.500 tras las reformas obligatorias que tendrá que acometer el club en breve)”.

La asamblea acogió de buen grado las opiniones de Zabaleta (lo demostró con aplausos), como también le sirvieron las de otro socio, Iñaki Cabasés, que incluso recibió la felicitación del director general del club, Fran Canal, el mismo que en la anterior asamblea le dedicó un desafortunado “no me toque los huevos”. En un clima mas distendido que entonces, Cabasés coincidió en muchos puntos con Zabaleta -y con otros socios- al considerar que “no es el momento para la recompra” y al solicitar “un plan financiero” sobre la recuperación de una parte del patrimonio que el club perdió hace cuatro años. “No veo la urgencia”, añadió y pidió “un periodo de tranquilidad”.

Ambos, Cabasés y Zabaleta, reconocieron la gran labor de Luis Sabalza y su junta por haber contribuido a sanear las cuentas del club en los últimos años -a estos elogios también se sumó Asier Larrea, uno de los compromisarios más participativo en todas las asambleas a las que asiste-, aunque Cabases no escondió su preocupación por los compromisos adquiridos por el club con la LFP (Liga de Fútbol Profesional) para evitar que el dinero que se preveía invertir en la recompra no computara como deuda. “Tebas no me da confianza”, añadió a modo de explicación, encontrando otra sonora ovación de un amplio sector de la asamblea.

Asier Larrea, socio compromisario, comprometido y crítico, apuntó que se le habían generado “muchas dudas sobre la financiación para la recompra y ampliación de El Sadar”, así como “sobre el plan estratégico para el estadio” y criticó “la borrachera de información” recibida por los socios el mismo día de la asamblea, echando en falta una presentación más visual que la mera palabra del gerente de Osasuna, Ángel Ardanaz.

Hubo más dudas y propuestas, cuestiones que deben hacer reflexionar a una junta directiva, la presidida por Luis Sabalza, que nunca ha pasado por las urnas y que el sábado recibió críticas, casi todas constructivas.

El club

¿Y si no se aprueba la recompra?

Información. En los papeles que Osasuna envió a sus socios compromisarios en la madrugada del viernes con información para la asamblea del sábado, la propia entidad respondía a una de las muchas preguntas que planteaba: “¿Qué ocurre si se rechaza la recompra y se acepta la venta de la parcela? En este escenario, El Sadar seguiría siendo del Gobierno de Navarra y el club se vería obligado a invertir 7-8 millones de euros para las reformas obligatorias en un bien que no sería de su propiedad, con los riesgos que eso conlleva a juicio de la junta directiva. La parcela se vendería cancelándose así la deuda con el Ayuntamiento de Pamplona y el dinero sobrante se tendría que destinar a un depósito pignorado porque sobre la parcela que la asamblea autorizaría vender se encuentra la garantía de los 4 millones de euros que el Gobierno de Navarra concedió con la Ley 26/2014. Al no tener ya esa parcela para ofrecer la garantía, el club debería constituir un depósito pignorado para mantener dicha garantía con el Gobierno de Navarra”.