El Museo Etnográfico de Elizondo, en peligro

El periodo de cesión del edificio ha terminado y una nueva prórroga se revela muy complicada

Lunes, 5 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

elizondo- El Museo Etnográfico Jorge Oteiza de Elizondo-Baztan se encuentra en peligro de desaparición tras haber finalizado el plazo de cesión del edificio en el que se ubica y la falta de acuerdo de las partes para llegar a una prorróga. De hecho, la cesión que estaba fijada en quince años ya ha finalizado, por lo que de no decidirse su renovación, los materiales expuestos deberían ser retirados. No se conoce espacio alternativo de ningún tipo que pudiera albergar la dotación museística, así como la oficina de Turismo que se abrió en su día en el edificio.

El Museo Etnográfico Jorge Oteiza se creó en 2003 tras la rehabilitación y remodelación de Puriosenea o casa de los moros, un inmueble singular y uno de los más relevantes ejemplares de arquitectura baztandarra datado en el siglo XVI. La iniciativa surgió de la pintora elizondarra Ana María Marín, a la sazón alcaldesa de la localidad que, con el apoyo de varios vecinos y de la decidida colaboración del escultor Jorge Oteiza, promovió, recogió y aportó centenares de piezas y material etnográfico para dotar el centro cultural.

En origen, el museo se creó en colaboración del pueblo de Elizondo y de la Asociación de Amigos del Museo Etnográfico fundada expresamente con objeto de llevar a cabo el proyecto, y con la colaboración del propio Jorge Oteiza y la Dirección de Cultura-Institución Príncipe de Viana. Con posterioridad, en abril de 2011, ya con el Ayuntamiento de Baztan como titular de la instalación, se alcanzó un acuerdo con la familia Ciga que instituía entonces la Fundación del gran pintor por la que distintas obras de Javier Ciga se cedían y pasaban a enriquecer la dotación museística.

declive Las elecciones locales de 2011 y el cambio radical en la composición de la Corporación municipal produjeron un innegable declive en la existencia, objetivos y en la propia actividad del museo, que se fue reduciendo a su mínima expresión hasta desaparecer materialmente. En las instalaciones se abrió la oficina municipal de Turismo, que ha prestado un creciente servicio a la afluencia de visitantes pero también a la inactividad cultural, que ha llegado a ser absoluta.

Como si de una advertencia premonitoria se tratara, hace un mes se confirmaba la retirada del menhir de Soalar, un fenomenal elemento megalítico se encontraba en el jardín trasero y cuya recuperación precisamente se debió a la participación directa de los amigos y colaboradores del museo. El megalito estaba en peligroso deterioro por lo que la Institución Príncipe de Viana decidió su traslado a Pamplona.

En definitiva, la existencia del museo está en una situación muy delicada y pendiente de unas gestiones entre la familia propietaria del edificio y las instituciones, donde las posiciones parecen estar muy distantes. La desaparición del Museo Etnográfico Jorge Oteiza supondría un serio trastorno y una pérdida cultural irreparable. - L.M.S.

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