MUNDIAL DE ATLETISMO

Dos bronces, una tragedia

La delegación española completa una gran actuación en birmingham, aunque empañada por la descalificación de husillos, que había logrado el oro en el 400 metros

Martes, 6 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Saúl Ordoñez celebra su medalla de bronce.

Saúl Ordoñez celebra su medalla de bronce. (EFE)

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Saúl Ordoñez celebra su medalla de bronce.

MADRID.- Ganar un título mundial no reviste carácter de epopeya para un atleta estadounidense. Han logrado tantos (154 al aire libre, 114 en pista cubierta) que ya no tiran cohetes. Para un español, sin embargo, una medalla de oro adquiere relieve de proeza.

De ahí que la descalificación de Óscar Husillos después de haber avasallado en la final de 400 metros, borrando de las listas un récord de Europa que dura ya 30 años en poder del alemán Thomas Schoenlebe (45.05), constituya una verdadera tragedia personal y colectiva.

Un error “milimétrico”, al pisar la raya blanca de su izquierda cuando, desde el carril exterior se disponía a tomar la calle libre para volar por la cuerda hacia la meta, arrebató la gloria a Husillos, el sueño que había acariciado durante meses. La pérdida de los 40.000 dólares de premio eran una secuela menor.

El atletismo es así de cruel, los jueces británicos así de rigurosos. La delegación española reclamó, pero el Jurado de Apelación se mantuvo inflexible. Y una de dos: o los atletas han relajado su vigilancia en masa, o los jueces han redoblado bruscamente su intransigencia, porque de cuatro casos en Portland 2016 se ha pasado a trece en Birmingham.

gran actuaciónFrente a la plata de Ruth Beitia y dos finalistas en la edición anterior, España regresa de Birmingham con dos preseas y cinco clasificados entre los ocho mejores.

Curiosamente, las medallas -los bronces de Ana Peleteiro en triple y de Saúl Ordóñez en 800-, fueron conseguidas por los dos atletas repescados a última hora por la IAAF para completar cupos recurriendo al ránking mundial.

Peleteiro, campeona mundial júnior hace seis años y luego víctima de una larga crisis, parece haber encontrado definitivamente el camino recto bajo la sabia dirección del cubano Iván Pedroso. Hace ocho meses fue séptima en un Mundial al aire libre, ahora tercera bajo techo con el mejor salto de su vida (14,40).

Ordóñez sacó partido de su “descaro” en una final de 800 que sólo tenía una medalla preasignada, la del polaco Adam Kszczot, imbatible este año cuando toma la cabeza al penetrar en el último giro. El leonés cubrió el relativo fallo del salmantino Álvaro de Arriba, víctima de un resfriado, que estaba en mejor forma que el berciano y aspiraba a plantar cara al polaco, y que se tuvo que conformar con el quinto puesto.

El equipo español regresa de Birmingham con una elevada dosis de moral, con la sensación de que aún puede hacerlo mejor dentro de cinco meses en los Europeos al aire libre de Berlín, ya con una formación completa. - Efe