12º festival de cine documental punto de vista

Correspondencias imaginadas

Una de las principales novedades del festival es ‘Correspondencias: películas como cartas’, ciclo comisariado por la directora, Garbiñe Ortega, y por el experto Francisco Algarín, que han escogido miniaturas que solo se proyectarán juntas en Pamplona

Un reportaje de Ana Oliveira Lizarribar - Martes, 6 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Friendly witness.

Friendly witness. (WARREN SONBERT)

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“Los programadores tenemos la obligación de mostrar las películas en su formato original”

una correspondencia visual se puede filmar o no pensando en alguien, puede ser o no enviada, o incluso es posible que ese destinatario sea imaginario. También puede pasar que una película que no se realizó como epístola de pronto dialogue perfectamente con otras similares o friccione con ellas, generando nuevas relaciones y significados. Es lo que han pretendido los programadores Garbiñe Ortega, a la sazón directora artística de Punto de Vista, y Francisco Algarín con el ciclo Correspondencias: Películas como cartas, 39 pequeñas piezas, algunas de apenas 1 minuto, con forma de nota, de haiku, de dedicatoria, de regalo, de ofrenda, de oda, de elegía, de despedida... Agrupadas en siete programas que suponen un recorrido “por la intrahistoria de la historia oficial del cine”, al margen de géneros, etiquetas y otras clasificaciones, según Ortega, una de las artífices de esta “interpretación y juego totalmente subjetivo”.

El otro responsable de esta propuesta es Francisco Algarín, licenciado en Comunicación Audiovisual, doctor por la Pompeu Fabra, programador y fundador de la revista Lumière. La idea de montar este ciclo surgió cuando ambos, Ortega y Algarín, trabajaban en sendos libros sobre cineastas que habían mantenido correspondencia con otros colegas. Ortega estaba inmersa en el trabajo de Bruce Baillie, autor de la emblemática All my life (1966) y Algarín investigaba a la chilena Jeanette Muñoz, que en 2005 inició el proyecto llamado Envíos, “una serie de pequeñas películas filmadas en 16 mm pensando, la mayoría de las veces, en la persona destinataria”. “Garbiñe tuvo acceso a las cartas de Baillie con otros cineastas y, siendo una apasionada de la correspondencia, me propuso este proyecto sin saber que yo estaba trabajando en el otro”, cuenta Algarín.

Unidos los empeños, decidieron trabajar en una doble vía: por un lado, el libro Correspondencias: cartas como películas, y, por otro, el ciclo de películas Correspondencias: películas como cartas, con filmes con la relación epistolar “como idea, forma o materia, aunque no necesariamente en un sentido literal”. A partir de ahí trazaron “una pequeña genealogía y cronología”, usando como brújula en la serie Songs, de Stan Brakhage, “una serie que el cineasta realizó en 8mm supuestamente con la idea de enviar algunas copias a sus amigos”. Y fueron surgiendo conceptos de apoyo como la polisemia de los títulos, más que nada porque, “llegados a un cierto punto, ni siquiera nos pareció tan relevante que una película fuera enviada o no. Nos parecía que había conceptos mucho más interesantes como el de emisor o receptor que reunían estas películas”, como, por ejemplo, “el tiempo en que fueron filmadas, su dimensión espacia, la duración y las escalas (la idea de miniatura)”.


conexiones“El proceso de investigación fue muy placentero”, apunta el especialista, que subraya que el ciclo que finalmente resultó de esta investigación “debería tomarse como una primera aproximación”. “Es un ciclo que exige una continuación, una prolongación a lo largo de los años, de otras ediciones”. Y lo mismo opina del libro. Para esta primera entrega, Ortega y Algarín se basaron en una serie de “puntos y líneas que marcaban ciertos itinerarios facultativos”. “Nos interesaba sobre todo establecer conexiones que no fueran evidentes y, al mismo tiempo, queríamos mostrar la manera en que se había formado de manera espontánea una comunidad de cineastas en torno al libro de Jeanette Muñoz”, como Helga Fanderl, Robert Beavers, Peter Todd, Jonathan Schwartz... En última instancia, “nuestro trabajo fue sobre todo escuchar y ver lo que sucedía cuando al colocar unas películas junto a otras;ver qué sucedía de lo insospechado, de las fricciones, de los choques”. Así fue como diseñaron el programa Viajes y canciones, “donde hay una congregación absolutamente insospechada de cineastas que jamás se han programado juntos”. Es el caso de las piezas en Super 8 de Helga Fanderl, la mayoría de 3 minutos, montadas en cámara en un solo rollo;“las cuidadosas composiciones de Rose Lowder en susbouquets de 1’;el repentino frenesí de Warren Sonbert, a quien parece que se le agolpara la sangre en la cabeza, o el envolvente traqueteo de los trenes en la película de Mark LaPore”. Sin olvidar que este apartado arranca con Song of Avignon, del inclasificable Jonas Mekas.

Hay otros programas como el de Postales, reflejos, reencuadres, “donde se piensa en la relación dimensional de la hoja de papel con el encuadre/pantalla”, y con el espacio del propio fotograma, así como con el de una postal o un espejo. Asimismo, Ofrenda “se interroga sobre esa idea de polisemia, sobre esta relación preposicional entre los títulos y las películas en sí”. For You,de Peter Todd, es un paradigma en ese sentido. Y en Réquiemsse verá Correspondence, de Robert Fenz, película realizada en las localizaciones donde Robert Gardner filmó tres de sus principales películas. Además, también existen relaciones entre títulos de distintos programas, señala el comisario, que confiesa que esta programación en sí misma es una experimentación cuyos resultados se obtendrán durante las proyecciones.

En cuanto a los filmes que nadie debería perderse, Algarín destaca que todos “son auténticas joyas”, aunque “algunas copias han sido muy difíciles de conseguir y serán muy difícil de volver a verse por muchas razones”. Y cita Galaxie, de Markopoulos, que se pasó el lunes;Diminished Frame, “que Robert Beavers suele mostrar muy poco”;la copia en 16mm de Forest of Bliss, “que procede del Harvard Film Archive;ha sido un milagro que nos la hayan prestado”;The Great of Knowing, de David Gatten, o Hours of Jerome, “una de las mejores, si no la mejor, de Nathaniel Dorsky”. También Fragmentos, de Jeanette Muñoz, que ha surgido directamente de la gestación de este ciclo, ya que la realizadora ha revisado las películas que había hecho sobre su hija y ha montado una nueva que se verá por primera vez en Punto de Vista.


formatos originalesEso sí, tanto Algarín como Ortega destacan que una de las principales virtudes de esta programación es que todas las películas se verán en su formato original. “Es obligación moral de cualquier programador mostrar las películas en el formato en que fueron creadas”, remarca Francisco Algarín. Así, Correspondencias: películas como cartas se convierte en una oportunidad.