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“De las promesas de 2007 a la Huelga feminista”

Por Laura Berro Yoldi - Martes, 6 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 17:46h

El 1 de marzo de 2007 los grupos del arco plenario del ayuntamiento de Pamplona aprobaban de manera unánime la “Moción de todos los grupos sobre promoción de la igualdad ante la celebración del Día internacional de la mujer”. En ella, UPN, PSN, IU, Aralar, EA-PNV, y CDN -a través de las Sras Mateo y Zuazu y Sres Mancho, Eskubi, Cabasés e Ibero- aprobaban once cautivadores puntos, en los que se comprometían a generar un municipio de personas iguales en derechos y obligaciones y a trabajar por la igualdad de género. Los acuerdos oscilaban entre la sensibilización de la sociedad a través de planes de igualdad y campañas de concienciación, proponían además fomentar una educación en valores igualitarios, elaborar planes de igualdad, así como implantar el lenguaje no sexista y segregar por sexo toda la información que entrara y saliera del consistorio, incluso, implantar la perspectiva de género en todas las políticas del Ayuntamiento. ¡Cuánto nos suena!

El Señor Eskubi, concejal por ANV, dijo que era la primera vez que se había pasado de la intencionalidad y de las frases bonitas para recordar el día 8 de marzo a una serie de puntos reales. Puntos que se iban a empeñar en desarrollar y en que se cumplieran. “Gobierne quien gobierne en la siguiente legislatura” añadía. Finalizaba su intervención en ese pleno expresando su satisfacción y la de su grupo “porque por fin parece que no solo son intenciones públicas y mirar a la galería, sino que son temas concretos a desarrollar por la siguiente legislatura”. Posiblemente, se afligiría un poco si comprobara que sus palabras están, once años después, muy lejos de su deseo, aquel 1 de marzo de 2017. Todavía, a día de hoy, las políticas públicas de igualdad son más cosméticas que reales. Siguen siendo palabras bonitas con las que recolectar un puñado de votos -de quien no está afectado por la desigualdad- que políticas verdaderamente efectivas.

Mi acuerdo favorito de aquella declaración es el número siete: “ aumentar el presupuesto para políticas de igualdad entre hombres y mujeres, teniendo que alcanzar al menos un 5% en los próximos 4 años (comprometiendo al menos un 2% en el próximo ejercicio”. No obstante, el presupuesto del Área de Igualdad y LGTBi para este 2018 no llega al 0,5% del presupuesto total. Si sumamos también el presupuesto del Servicio Municipal de Atención a las Mujeres y las acciones con perspectiva de género que realizan el resto de áreas del ayuntamiento no alcanzamos el 1% del presupuesto total de los 200 millones asignados para este año. Hemos mejorado relativamente con respecto a los años de UPN (0,5% del total) pero seguimos muy lejos de ese 5% que se prometió en aquella declaración. Los recursos humanos y económicos son fundamentales para todo, más aún si nuestro objetivo es la lucha desde la raíz contra el sistema patriarcal.

Esto sigue sucediendo porque la mayoría de sujetos con presencia en las estructuras de poder tienen imbricado profundamente el machismo. La historiadora Gerda Lerner apunta en su libro“La creación del patriarcado” que a pesar de que las mujeres somos mayoría, en cambio estamos estructuradas en las instituciones sociales como si fuéramos minoría. Esta feminista realizó un acercamiento a la Antigua Mesopotamia con el propósito de averiguar cómo se construyó el patriarcado. Lerner defiende que “Los valores y las implicaciones basados en la diferencia entre hombres y mujeres son consecuencia de la cultura”. Este aprendizaje histórico se reproduce normalizando esta cultura y, cualquier transformación genera resistencias, por tanto, los valores se trasladan a través de la historia hasta nuestro presente, hasta nuestras políticas públicas, porque imprengna todo nuestro quehacer en todos los ámbitos e instituciones.

El sistema patriarcal está plagado de voluntades con privilegios y también de otras voluntades cómplices. Son las que sostienen directa o indirectamente este sistema desigual, este sistema que genera violencias contra las mujeres. Violencias física, psicológica, sexual, económica, institucional, simbólica...Las mujeres somos mayoría en esta sociedad (en Pamplona somos el 52 % de la población) pero no se nos incorpora en los análisis y las correspondientes acciones, tampoco por parte de aquellos que dicen trabajar para la mayoría pobre y precaria. Somos las que encontramos más dificultades para encontrar empleo y tenemos salarios y empleos con condiciones más precarias. Esta circunstancia de desventaja se repite también para acceder a una vivienda -de propiedad o de alquiler-, además somos las que no podemos cobrar pensiones decentes porque no hemos cotizado al haber dedicado años y años a los cuidados.

La Huelga Feminista del 8 de marzo convocada por el movimiento feminista a escala internacional es un golpe encima de la mesa muy necesario. Para visibilizar toda esa obscena realidad de violencias y de brechas, para que el mundo se detenga por un día y empiece a reaccionar ante el malvivir de la mitad de su población. Celebro esta primera Huelga feminista, y lo hago siempre detrás del movimiento. Estoy convencida de que el próximo 8 de marzo de 2018 será una jornada histórica que provocará esa sacudida global tan necesaria. Es fundamental que cuando miremos hacia atrás como Ayuntamiento no nos tengamos que avergonzar de lo que no hemos hecho en diez años, porque se repita lo de aquel 1 de marzo lleno de solemnes promesas. Que no hagamos caso omiso a esta Huelga de mujeres histórica. Que estemos a la altura de este ejemplo de lucha.

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