Un gimnasta entre muchas gimnastas

Felipe Suso, único varón en la historia del Club Rítmica Alaia, recibió una mención especial del Consistorio de Egüés por romper estereotipos en el deporte

Mikel Bernués / Patxi Cascante - Miércoles, 7 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Felipe Suso, arropado por compañeras de 4 de los 5 grupos de competición del club (falta el 1ª Categoría) en un entrenamiento en el polideportivo de Olaz.

Felipe Suso, arropado por compañeras de 4 de los 5 grupos de competición del club (falta el 1ª Categoría) en un entrenamiento en el polideportivo de Olaz. (Patxi Cascante)

Galería Noticia

Felipe Suso, arropado por compañeras de 4 de los 5 grupos de competición del club (falta el 1ª Categoría) en un entrenamiento en el polideportivo de Olaz.

olaz- El Club Rítmica Alaia está compuesto por 175 chicas en su escuela municipal, 20 en precompetición y 30 más, entrenadoras incluidas, en el equipo de competición. Y además está Felipe Suso, único gimnasta entre tanta gimnasta. No hay más diferencias. “Aquí es uno más. No tiene distinción alguna”, dice su entrenadora Maite Crespo. “Siempre le digo que es mi Billy Elliot particular”, explica divertida.

El Ayuntamiento del Valle de Egüés se acordó el pasado viernes de Felipe en sus Galardones del Deporte 2017. En una mención especial reconocieron “su ruptura de estereotipos en el deporte al ser el primer chico del Club Rítmica Alaia”. Es el primero en un club que nació en 2006 e hizo del valle su casa a partir de 2008. “Siempre hay alguien que abre camino”, comenta Maite Resano, otra de sus entrenadoras. “Primero pensé que era broma, pero mi madre me dijo que era verdad. Hace ilusión porque ves la recompensa al trabajo”, dice Felipe sobre la mención.

Este gimnasta en edad Júnior (14 años) lleva literalmente media vida abriendo camino en la gimnasia. Empezó hace siete años en el colegio Elorri como actividad extraescolar. “Me llamó la atención y quería probar. Y había algo que me gustaba y que me hizo seguir”. Ahí sigue aunque le cueste explicar qué es ese algo. “No sé muy bien... es algo que sentía y que haciendo otras cosas no sentía. La gimnasia rítmica me permite expresarme como soy yo”, concreta. Y aunque es un deporte por su componente de competición, para él es algo más. “No se le llama arte pero lo es porque hace transmitir y lo sientes. Expresas. Los aparatos son como una prolongación del cuerpo, se busca la manera de que sea lo más estético y bonito”. Y “engancha porque ves la evolución. La mía ha sido bastante rápida, eso te sorprende y te hace disfrutar en los entrenamientos. Cada vez tienes más experiencia y conoces a gente nueva”.

A Felipe Suso el qué dirán, si es que dicen, le importa bien poco. “Eso no me preocupaba. ¿Y por qué no se va a poder?” se pregunta con toda la naturalidad del mundo. “Además mis compañeras, mis amigas, me han arropado mucho siempre. Y en el ámbito personal lo aprecian. Me apoyan, me preguntan dónde compito, siempre que pueden vienen a verme... es un pro, no una contra”, argumenta. “Yo sabía que era el primer chico, lo que no sabía es que había otros”, dice también.

dificultad para competir“El problema es que no hay casi campeonatos para ellos”, dice Maite Crespo. La incorporación masculina es muy lenta porque “es un deporte muy estereotipado y femenino”, reconoce. Y se deshace en elogios para con su pupilo. “Tiene pasión por la gimnasia y lo transmite entrenando. Todos disfrutan viéndole en el tapiz, tiene algo que hace que enganche verle. Es una persona muy expresiva, trabajadora y perfeccionista”, considera.

En octubre Felipe debutó en el Reyno de Navarra, exhibición que “te hace ganar experiencia, empiezas a rodarte y hace que llegues más fuerte a campeonatos”. Ya en noviembre dio el salto al EuskalGym, un importante campeonato a nivel nacional que se celebró en Vitoria. Participó en categoría individual (solo se permite la competición mixta en exhibiciones) con otros 12 chavales. Y fue quinto. “Tampoco esperas quedar el primero. Gente nueva, sensaciones nuevas...”. Ahora trabaja con las miras puestas en el campeonato nacional absoluto de junio, al que irá con tres aparatos. “Quiero seguir trabajando igual de bien y que mi cuerpo y mi mente me lo permitan. Si hay trabajo diario y constante hay resultados”, explica sin ponerse techo. “Ser campeón de España... si trabajo y quiero y puedo, ¿por qué no?”.

Para terminar, Felipe quiere resaltar que “los límites se los pone uno mismo. Aunque esté muy dicho es verdad. Se sale adelante con constancia y no hay que rendirse porque con ganas se va a todos los sitios”.