Emisión imposible

Milá, divismo en estado puro

Por Javier Arizaleta - Jueves, 8 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

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Leí el contramanifiesto que un grupo de mujeres de éxito había escrito, se supone, en contra de la jornada de huelga y reivindicación feminista de hoy ante la que, por cierto, espero estar a la altura. Parecía como si su éxito fuera en exclusiva el destino natural de las que se lo merecen y solo les faltaba añadir el eslogan: “Porque yo lo valgo”. Ya por la noche conecté con Late motiv de Buenafuente. Su diván televisivo estaba ocupado por Mercedes Milá, una de las divas de la tele que mejor ha sabido rentabilizarse. Algo tendrá esa luz nocturna o esa manera de Andreu de hacer las preguntas, que Mercedes se autotituló como estrella de la tele -que lo es- y que explica buena parte de su manera de actuar ante las cámaras. Da igual que intente un reportaje de denuncia como si lo que presenta es el enésimo número de Gran Hermano. Tiene claro que el centro está en ella y todo lo de más es circunstancial. El mérito de la entrevista fue que lo reconociera;que afirmara: “Yo estoy deformada por el ego. Yo soy egocéntrica, exhibicionista... A mí la televisión me ha hecho diferente a como me educaron en el colegio. Un monstruo”. Ahí quedó eso para la posteridad. Puestos a resumir las frases, Milá habló de su proyecto para televisión basado en ella misma. Un programa en el que hiciera lo que le diera la gana y en el que pudiera hablar con la gente más desconocida: “Los conocidos me importan menos”. La entrevistadora que más celebridades ha entrevistado en televisión renuncia de golpe a este formato para entregar todo su arte y su experiencia a los seres anónimos de los que ella misma conseguirá extraer la esencia que guste al espectador de televisión. Lo cierto es que me convenció y hasta me puse a pensar en qué tipo de desconocidos podrían resultar atractivos a su lado. Un programa que mezclase los mendigos de Viridiana de Buñuel en un plató de televisión y entrevistados por Mercedes vestida de Lola Gaos. Surrealismo y divismo en estado puro.

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