12º festival de cine documental punto de vista

Un diálogo entre relaciones personales, espacios y especies centra el tercer día

Los filmes ‘26 Rue Saint-Fargeau’, ‘I Used to Sleep on the Rooftop’, ‘O Peixe’ y ‘Beyond the One’, protagonistas de la Sección Oficial
Desde The Sound We See ultiman los detalles de su vídeo rodado en Pamplona

Ana J. Guerra | Unai B. Nieto - Jueves, 8 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Expectantes, Angie Obied y Margaux Guillemard, dos de las directoras que participaron ayer en la Sección Oficial.

Expectantes, Angie Obied y Margaux Guillemard, dos de las directoras que participaron ayer en la Sección Oficial. (UNAI B.NIETO)

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Expectantes, Angie Obied y Margaux Guillemard, dos de las directoras que participaron ayer en la Sección Oficial.

“Me siento honrada al ver mi pieza junto a Hollis Framton y un montón de cineastas que admiro” “Solo necesitamos las herramientas necesarias para expresarnos: todos somos cuentacuentos”

pamplona- La duodécima edición del Punto de Vista encaró ayer su ecuador con una jornada de Sección Oficial dedicada a la exploración de las relaciones, entendidas estas en su más amplio concepto. Una radiografía a los vecinos de un edificio parisino de 300 viviendas -26 Rue Saint-Fargeau, de Margaux Guillemard-, la convivencia entre dos mujeres distintas pero unidas por el deseo de salir adelante -I Used to Sleep on the Rooftop, de Angie Obeid-, el ritual de un grupo de pescadores brasileños que abraza a sus peces atrapados -O Peixe, de Jonathas de Andrade- y la conexión afectiva que se establece hacia aquellos que han fallecido -Beyond the One, de Anna Marziano- fueron los relatos protagonistas. Tres directoras que encabezaron la sección oficial para un día que ya contó con reivindicación femenina -concentración incluida-.

Precisamente dos mujeres, sus dos abuelas, fueron el motor que llevó a la francesa Margaux Guillemard a grabar 26 Rue Saint-Fargeau, el proyecto que abrió ayer la Sección Oficial. Se trata de un documental que recorre los rincones de diferentes apartamentos de un edificio parisino de más de 300 viviendas sociales. En ese inmueble vivían sus dos abuelas, muy diferentes entre sí, lo que propiciaba “la curiosa experiencia de subir o bajar escaleras y tener que cambiar de personalidad o forma de relacionarme con una u otra, según el piso”.

A partir de este vínculo personal, Guillemard comenzó a grabar varias conversaciones con una de sus abuelas -la otra había fallecido ya- y, satisfecha con la relación hogar-persona, decidió ampliar su mirada hacia otros apartamentos del mismo inmueble.

“Llamé puerta a puerta, expliqué qué quería rodar, algunos abrieron, otros no... Ha sido un viaje muy largo lleno de conversaciones y al final me he encontrado con un abanico muy diverso de retratos”, presentó la cineasta ante los medios.

Además de abordar su relación personal con el edificio, “la película trata los diferentes comportamientos que adopto a medida que hablo con quienes están ahí”. Y a su juicio, la diversidad de edades, culturas y ambientes que encierran esas paredes permiten que “el público se identifique” con su mirada.

Un viaje en vertical desde el primer piso hasta el último, sin ver los rostros de quienes desnudan, voz en off, sus hogares ante la cámara: “Hay diferentes pisos de gente muy diversa, pero no vemos a estas personas”. De hecho, primero registró las conversaciones y tras transcribirlas, grabó imágenes para ilustrarlas. “Es una película sobre espacios habitados y sobre la relación que tienen las personas con estos lugares, tanto interiores como exteriores”, concluyó. 26 Rue Saint-Fargeaupodrá verse hoy de nuevo, a las 17.00 horas en Baluarte.

dos mujeres en estado de esperaEl segundo filme fue I Used to Sleep on the Rooftop, dirigido por la libanesa Angie Obeid, partícipe también del propio documental. Éste recoge su convivencia con Nuhad, una mujer siria que llegó a su casa de Beirut en 2015, respaldada por la relación de amistad que Angie mantenía con su hijo. Los 53 años de Nuhad frente a los 27 de Angie fueron una barrera a superar durante los 10 meses que duró la convivencia. “Es una presentación del estado de espera, y cómo ahí hay dos mujeres presentes que no se miran la una a la otra, pero que son similares y están viviendo la misma experiencia. Es un viaje en el interior de un apartamento”, definió Obeid.

Si buen durante las primeras semanas Angie no pensaba en “la convivencia”, sino en “buscar soluciones para Nuhad”, hacia el quinto mes tuvo la sensación de que “aquello no iba a durar” y pensó en documentar ese día a día de ambas: “Esa relación tan fuerte que tuvimos no se va a repetir, e incluso aunque dentro de años nos volvamos a encontrar en otro lugar, la relación no tendrá la misma intensidad”. Aquello fue el arranque para un filme que muestra cómo Nuhad googlea para encontrar la mejor ruta hacia Portugal, intenta aprender alemán con la ayuda de su teléfono móvil o se comunica con los suyos, que seguían en Damasco, para asegurar que todo va bien.

“Se ha producido todo a través de la observación. Me llamó la atención que esta mujer, con su edad y que solo tiene a su familia, posee muchísimas ganas de vivir y de empezar de cero;mientras que yo, con la mitad de su edad, no tengo esa fuerza”, concluyó la cineasta, para destacar que con este trabajo ha aprendido “a encontrar la esperanza y la motivación en las cosas”. La película podrá verse de nuevo hoy a las 17.00 horas, en la sala de Cámara de Baluarte.

‘o peixe’ y ‘beyond the one’A las 12.00 horas se proyectó el filme brasileño O Peixe, de Jonathas de Andrade. Rodado en 16 mm, el documental se acerca a un grupo de pescadores del nordeste de Brasil, quienes ejecutan un particular ritual: abrazar los peces que atrapan. Un gesto inusual, que más allá de acompañar el tránsito hacia la muerte, también da testimonio de una relación entre dos especies diferentes, caracterizada por la fuerza, la violencia y la dominación.

Cerró la jornada la proyección de Beyond the One, de la italiana Anna Marziano. Se trata de un proyecto que mediante una selección de pasajes musicales, cinematográficos y literarios, aborda distintos intentos de convivencia y de conexión con personas fallecidas, desde una amplia reflexión. El filme, más allá de retratar familias, relaciones de pareja o el poliamor, recoge una serie de indicios de un acto de existencia.

otros protagonistas del díaLa jornada contó también con otros protagonistas, como Lisa Marr y Paolo Davanzo, que presentaron The Sound We See, un proyecto que les ha sumergido en la grabación de un vídeo en Pamplona con la colaboración de 24 cineastas locales. “Estamos enamorados de Navarra, viva Iruña”, fueron las palabras de Paolo para definir su trabajo en la capital navarra, decimoquinta ciudad que registran para una serie que iniciaron en Los Ángeles en 2010 y con la que han trabajado en lugares como Vietnam o India.

Sobre este proyecto colaborativo, que arrancó en la escuela multidisciplinar Echo Park, Davanzo señaló que “pese a ser hippie”, buscan “el amor, la comunidad, el espíritu en sí mismo, la soledad o el carácter único del tiempo. Es un trabajo en el que cada artista puede reflejar lo que desea contar. Todos llevamos un cuentacuentos dentro y solo hay que darle a uno las herramientas necesarias para expresarse”. El resultado podrá verse este sábado, en la gala de clausura.

Además, la cineasta Valentina Alvarado habló sobre su cortometrajeCruce Postal: Del otro nuevo viaje, proyectado el pasado martes en el ciclo Correspondencias. La venezolana desveló que se trata de “una narración epistolar donde cuestiona las geografías personales”. También afirmó sentirse “más que honrada” al ver su pieza “junto a Hollis Framton y un montón de cineastas que admiro”. El ciclo de Correspondencias continuará hoy, junto al resto de programación, en la cuarta jornada del festival que casi mira, de reojo, al cierre del sábado.