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Sofía de Esteban Lizarbe persona con discapacidad auditiva

“La mujer está en situación de desigualdad y en el ámbito de la discapacidad la discriminación es mayor”

Una vida de esfuerzo, de formación y de interés por educar. “Las mujeres estamos en situación de desigualdad y en el ámbito de la discapacidad la discriminación es aún mayor”

Lola Cabasés Hita - Patxi Cascante Echandi - Jueves, 8 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Sofía de Esteban Lizarbe.

Sofía de Esteban Lizarbe. (Patxi Cascante Echandi)

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Sofía de Esteban Lizarbe.

pamplona- Sofía de Esteban Lizarbe, 45 años, de Pamplona. Casada y madre de dos hijos, chico y chica, de 16 y 14 años, es activista, lucha por su colectivo y defiende el papel de las asociaciones. “Cuando desaparezcan será porque ya estaremos todos integrados en la sociedad, con accesibilidad universal, y no hará falta que nadie vele por nuestros derechos”. Trabaja para la Asociación de Personas Sordas de Navarra (Asorna) y es directiva. La suya es una vida de esfuerzo, de formación y de interés por educar y seguir avanzando.

Mujer y discapacidad, ¿cual ha sido su experiencia?

-Soy una persona sorda que sufro la discriminación de la discapacidad como otras personas pero igual de otras maneras. Soy una persona que se ha querido formar para trabajar mejor, para vivir mejor, pero allí donde intento ir, si no tengo las adaptaciones adecuadas... Nosotras necesitamos una serie de medios, por ejemplo si no cuento con intérprete no puedo comprender a otros. Lo mismo les ocurre a otras personas con discapacidades distintas. Necesitamos que los espacios se adecuen a nuestras necesidades y si no es así son espacios inaccesibles. Una mujer que tiene discapacidad sufre el doble y muchas veces acaba abandonando por las limitaciones que encuentra.

En su caso el esfuerzo es doble, triple...

-No lo he cuantificado pero en mi caso, que soy una persona sorda, si no tengo accesibilidad ¿cómo voy a mejorar mis condiciones? Hay muchos espacios inaccesibles y, además, hay muchas personas que no entienden nuestras limitaciones. Recuerdo que una enfermera comentó que yo no debería haber sido madre cuando acompañé a mi hija que le operaban de vegetaciones. Esa enfermera comentó: esta mujer no debería haber sido madre. Yo no conteste pero pensé: “esta mujer no debería estar en este trabajo”. Recibes ese tipo de comentarios, lo que suma a lo que ya llevas.

¿Percibe que la gente no se sabe convivir con personas diferentes y más en el caso de las mujeres?

-Si no conocen mi vida, no pueden juzgar. Las personas con discapacidad tenemos mucha capacidad, quizás más capacidad de esfuerzo que quienes no tienen discapacidad.

Está casada, tiene 45 años y es madre de dos hijos que se encuentran en plena adolescencia. Sus hijos ¿han comprendido sus dificultades?

-Mis hijos son ambos oyentes, un término que, por cierto, los oyentes no utilizáis y los sordos sí. Hay personas oyentes y personas sordas. Parece que es delicado preguntar si tus hijos son oyentes o sordos y no debe ser así. Mi marido es sordo y toda mi familia y mi entorno familiar es oyente. Nací sorda y trabajo intentando lograr la integración de las personas sordas;no quiero que otras personas sufran y tengan que vivir lo que yo he vivido, igual que otras compañeras que se dedican al mundo de la discapacidad.

¿Sus hijos, chico y chica, lo ven con normalidad?

-Han tenido etapas. De pequeños, digamos como hasta la Comunión, su padre y su madre éramos los dioses, nos querían un montón. A los 8 y 9 años despiertan un poco y ven que sus padres son distintos a los de sus compañeros y empiezan a sentirse mal, les empieza a dar vergüenza, pero yo ya estaba formada en este sentido y pude intervenir. Creamos talleres para padres sordos con niños oyentes.

¿Y cuando ha ido con sus hijos? ¿Ha sufrido la incomprensión?

-Sí. Recuerdo que mi hija era muy buena con el dibujo y quería pintar. Fuimos a una academia y cuando entramos todo el mundo se dio la vuelta y empezaron a mirarme. No se si notaron que mi tono de voz era distinto o qué. Me dijeron que mi hija era aun pequeña y que no podía dar clase. Entonces mi hija gritó: “¡Jolin, que quiero pintar!” y una mujer que estaba por ahí dijo: pero si sabe hablar. Nos fuimos fuera y me preguntaron mis hijos a ver por qué no le había contestado, sintieron que había sido como un insulto, y yo les dije: esto es una lección de educación. No tenéis que pensar mal porque hablen sin conocer, como vosotros tampoco tenéis que criticar a alguien diferente sin conocer su situación. Así ha sido mi vida, una labor educativa constante. Yo creo que mis hijos se sienten orgullosos de sus padres. Hay que enseñar que cada persona tiene capacidades diferentes. Venían sus amigos a casa y mis hijos les enseñaban las adaptaciones que tenemos, una forma de mostrar la diferencia.

¿Cómo aprendieron a hablar sus hijos?

-Mis hijos son signantes, hablan en lenguaje de signos pero entre ellos hablan en oral, es su lengua. No ha habido que enseñarles nada, era su lengua. Los médicos y la familia decían mejor tú con voz y yo respondía ya utilizaré la voz cuando tenga que utilizarla. Lo que quiero es comunicarme y no tener limitaciones. A mis hijos les he contado cuentos, hablamos de todo y todo en lengua de signos. Entre ellos hablan con voz o con lengua de signos. Lo importante no es si es con voz o sin voz, lo importante es comunicarse, sea con la lengua que sea.

Tienen la ventaja de ser bilingües

-Son bilingües, trilingües lo que quieran ser. Yo he trabajado dentro de la asociación, me he dedicado a la docencia de la lengua de signos, soy coordinadora de proyectos... trabajo para eliminar barreras de comunicación e intentar quitar las etiquetas que me pone la sociedad.

Por ser mujer, ¿ha sufrido mayor discriminación?

-Sí, claramente.

Y ¿en relación a su marido que también es sordo?

-Con respecto a mi marido siempre me ha apoyado. Él ha trabajado 8 horas y yo he trabajado 8 horas;él ha hecho todas las labores, todas las funciones, recoger a niños, etc. Pero desde esa visión que se tiene, en general, sobre las directivas y puestos de responsabilidad sigue resultando natural que sean los hombres quienes ocupen esos puestos.

Me refiero a si su marido lo ha tenido más fácil por ser hombre.

-Sí, lo ha tenido más fácil. Yo creo que cuanta más discapacidad mayor es tu indefensión, más etiquetas te dan, más fuertes y limitantes y la discriminación se agudiza. Y claro además, el nuestro es un colectivo que muchas veces no tienen estudios y desde esa situación se plantean ¿cómo voy a pelear con nada y por nada?

¿Qué consejos puede dar a mujeres que se tienen que enfrentar a una discapacidad?

-Que no hagan ni caso a los demás, a las etiquetas que les pongan;que se busquen a ellas, que busquen su don, porque lo tienen, y que lo aprovechen y tiren las etiquetas a la basura.

¿Qué opina de la huelga feminista?

-Que es muy importante porque todavía estamos como estamos. Aún estamos clasificados por hombres o mujeres. Seguimos con etiquetas y yo estoy cansada de las etiquetas. Se trata de capacidades, puedes o no puedes, y ya está ¿por qué hombre, porque mujer?, puedes o no puedes. Parece que el hombre tiene que ser más importante que la mujer, ¿por qué?, ¿cual es el motivo?, no lo entiendo. Creo que lo que se está pidiendo para el 8 de marzo es abrir la mente a los demás. Es una cuestión de capacidades, dejemos ya de segregar, de separar, de diferenciar. Somos personas y punto.

Hay intervenciones frente a la discapacidad (implante coclear) ¿No es solución para usted?

-Me gustaría pero ya es inútil para mi, demasiado tarde. Favorece la calidad de vida y facilita las cosas pero creo que hay que asumir la condición de cada cual. Soy sorda pues vale, soy madre pues vale, soy trabajadora pues vale. Cuando una persona nace con una discapacidad hay que dotarle de recursos, eso no quiere decir que desaparezca su discapacidad ya que va a vivir con ella hasta el fin de sus días. Muchos médicos se dedican a curar y buscar los puntos que se pueden curar y olvidamos la vida del día a día, de la sociedad, del desarrollo social cognitivo de las personas y ahí es donde más hay que trabajar. Hay que favorecer la integración con la accesibilidad universal que necesita muchos recursos. Hay quien dice, “¿ya utilizarán todos esos recursos?” y yo digo cuando se empieza cuesta, cuando se consigue te acostumbras y lo asimilas. Espero ver la accesibilidad universal.