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Períodico de Diario de Noticias de Navarra

Mujeres aún con techo de cristal pero con el futuro en sus manos

Su presencia avanza en muchos sectores sociales y profesionales pese las dificultades que se encuentran para llegar a puestos de decisión
Chequeo a su situación en salud, educación, seguridad, judicatura y tercer sector

-Textos: Unai Yoldi Hualde, Garikoitz Montañés Laurenz, Jesús Morales Santos, Enrique Conde Cirauqui,. Lola Cabasés Hita, Txus Iribarren Corera, María Olazaran Juanmartiñena, Maite Perez Molinero. - Jueves, 8 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

El sector sanitario es uno de los más feminizados, especialmente en enfermería.

El sector sanitario es uno de los más feminizados, especialmente en enfermería. (Patxi Cascante Echandi)

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El sector sanitario es uno de los más feminizados, especialmente en enfermería.
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Pamplona- La presencia y relevancia de la mujer avanza en los campos claves del ámbito social (educación, sanidad, tribunales, seguridad, bienestar social...) pero de manera desigual y desequilibrada. ¿Techo de cristal? ¿Progreso en suelo patriarcal? En muchos campos ellas son más, pero no llegan -o no les dejan llegar- a puestos de dirección. En otros sucede lo contrario: actualmente ocupan cargos relevantes, pero en la base de la pirámide de sus profesiones son minoría. El panorama tiene claros y oscuros, pero el mínimo común denominador tanto en los chequeos por sectores realizados por DIARIO DE NOTICIAS como en las experiencias personales de media docena de protagonistas que siguen a estas páginas y las más de cuarenta que aparecen en todo el periódico- nos sitúa en un panorama esperanzador debido a un fuerte empuje de profesionales cada vez mejor preparadas y que reivindican la igualdad en el día a día. Y lo hacen sin complejos en una jornada histórica como hoy, un 8-M especial.

SAlud

Profesiones feminizadas

Sin puestos decisivos

El panorama en el ámbito sanitario es bastante significativo. Las mujeres son amplia mayoría en el cómputo global de Osasunbidea (8.132 mujeres frente a 2.145 hombres) pero son minoría en los niveles altos de los escalafones orgánicos (ocupan pocos puestos de dirección, gerencia...) mientras que por volumen se concentran en el ámbito de la enfermería, auxiliares de enfermería, administrativo... en sectores de niveles menos especializados o orgánicamente de nivel más bajos aunque presentan una importante pujanza en el estamento médico tanto especialistas (1.200 frente a 693) como no especialistas. Actualmente los cuadros de mando del máximo nivel están ocupados mayoritariamente por hombres aunque a nivel estatal destaca que la navarra, Ruth Vera, sea presidenta de la Sociedad Española de Oncología.

educación

Un campo de referencia

De alumnas a directoras

El sector educativo es uno de los más activos en materia de igualdad: por los proyectos que llegan a las aulas, por la propia situación de los alumnos y alumnas, y por el papel del profesorado. Y de ahí que, de forma global, la normativa en materia de igualdad, según recoge el último informe del Consejo Escolar de Navarra, referente al curso 2016-17, haga siempre hincapié en la necesidad de intervenir en la educación para “avanzar” en este apartado. Y también para luchar contra la violencia de género y los roles tradicionales. En cuanto a los proyectos, el Gobierno de Navarra anunció para este curso la puesta en marcha de un nuevo plan estratégico sobre coeducación. Ha arrancado de forma piloto, y el objetivo es que después pueda extenderse a toda la red.

Otra cuestión a tener en cuenta es el resultado en el mundo educativo: porque ellas avanzan más en sus estudios (según datos del Ministerio de Educación de 2016, el 48,5% de las mujeres navarras tiene una educación superior, frente al 44,2% de los hombres) y, en general, tienen mejores notas. Según se recoge en el mencionado informe del Consejo, tomando como referencia 6º de Primaria, las alumnas obtienen mejores resultados que los alumnos en todas las asignaturas salvo en Educación Física. Y en la ESO, las estudiantes promocionan más en todas las etapas.

Después, en la universidad, ellas representan al 54,3% del alumnado, según un reciente balance anunciado por el Gobierno foral, pero en las cinco titulaciones de Ingeniería de la Universidad Pública (UPNA), llegan únicamente al 25%. De ahí que, por ejemplo, la décima edición local de la First Lego League, un proyecto para fomentar la educación en Ciencia y Tecnología, conmemorara durante el pasado mes de febrero el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia para promover el acceso de las alumnas a estas carreras técnicas. Poco después, tanto la Universidad de Navarra (UN) como la UPNA anunciaron conferencias e, incluso, teatro para reivindicar y visibilizar el papel de las mujeres científicas.

En la propia Universidad Pública, una pregunta recurrente es por qué nunca ha habido una rectora. Porque otro tema a tener en cuenta en la educación en igualdad es el papel de la mujer en la educación como docente. Un trabajo feminizado (en Navarra, según datos del Ministerio del curso 2015-16, ellas representan más del 81% del profesorado en Infantil y en Primaria, pero son alrededor del 56% en Secundaria), pero no de forma tan amplia en los cargos directivos, sobre todo en Secundaria. Una de esas directoras, la responsable del IES Marqués de Villena (Marcilla), Marisa Fonseca Ducay, repasa en este rotativo esta situación, y los retos pendientes. Y habla de la necesidad de iniciar “un cambio educacional y social” para dar pasos contra la desigualdad.

SEGURIDAD PÚBLICA

Situación paradójica

Pocas policías y mandos pero sí cargos políticos

Las mujeres son una minoría en los cuerpos policiales que operan en Navarra y una minoría aun mayor en los puestos de responsabilidad, aunque en algunas organizaciones, como en la Policía Nacional, están al frente de unidades de gran relevancia. Curiosamente la dirección política de los principales cuerpos policiales existentes en la Comunidad Foral está actualmente en manos de mujeres: la delegada del Gobierno en Navarra, Carmen Alba (Guardia Civil y Policía Nacional);la consejera de Interior del Gobierno de Navarra, María José Beaumont (Policía Foral);y la concejala de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento de Pamplona, Itziar Gómez (Policía Municipal de Pamplona).

En números absolutos, la Guardia Civil, la Policía Foral, la Policía Nacional y la Policía Municipal de Pamplona suman en la Comunidad Foral 3.407 efectivos, de los cuales 298 son mujeres, un 8,7% del total. Por cuerpos, la Guardia Civil es la que tiene más integrantes femeninas en Navarra, ya que el Instituto Armado cuenta con 99 mujeres de los 1.362 efectivos que componen la plantilla, aunque la cifra supone el menor porcentaje (7,2%). Le siguen la Policía Foral, con 87 mujeres de los 1.048 miembros con los que cuenta el Cuerpo autonómico (8,3%);la Policía Nacional, que dispone de una plantilla de 64 mujeres entre los 594 integrantes del cuerpo (10,7%);y la Policía Municipal de Pamplona, con 48 mujeres entre los 403 efectivos totales, el mayor porcentaje (11,9%).

La mayoría de las mujeres en Navarra son guardias, agentes o policías, y solo un pequeño porcentaje ostenta responsabilidades de mando al haber accedido a empleos superiores. El caso más destacado se encuentra en la Policía Nacional, donde una mujer es comisaria jefe de la Brigada Provincial de Policía Judicial y está al frente de todos los efectivos dedicados a la investigación de delitos. En este Cuerpo, además, hay 9 mujeres que son inspectoras o inspectoras jefe, y 7 subinspectoras, por lo que ocupan puestos de mandos intermedios.

En la Policía Foral y en la Policía Municipal de Pamplona, por el contrario, únicamente hay dos subinspectoras en cada caso, además de 9 cabos en la Policía Foral y 2 cabos en la Policía Municipal de Pamplona. La Guardia Civil, por su parte, no proporciona datos sobre el número de mandos femeninos que hay en su organización en Navarra.

En el ámbito de la Protección Civil, y en concreto en el órgano que primero gestiona una emergencia desde el centro de SOS Navarra, las mujeres invierten la balanza y tienen un papel preponderante, desde la misma dirección, ya que Isabel Anaut es la actual directora de Protección Civil, hasta la misma sala, donde las féminas son mayoría: hay 46 operadoras por 14 operadores, y 5 jefas de sala frente a 2 jefes de sala. Por el contrario, la presencia de mujeres en el Servicio de Bomberos es mínima, ya que entre los 382 operativos solamente hay 2 mujeres.

justicia

Un mundo todavía masculino

Una pirámide de género

A la Justicia navarra le falta todavía para tener rostro de mujer. El Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN), que nunca ha estado presidido por una mujer, presenta una tasa cercana a la equidad de género pero que no alcanza todavía la mitad de la representación. Solo en Aragón, Castilla y León, Murcia y Navarra la tasa de mujeres en la judicatura no alcanzan el 50%. En total son 35 jueces hombres y 33 mujeres quienes ejercen en la actualidad en los juzgados y tribunales navarros. En el Estado la situación es bien distinta, ya que las mujeres (2.827) en la judicatura suponen el 52,7% del total, siendo los hombres el 47,3%. Entre los jueces y magistrados de 50 años las mujeres representan el 60,3% mientras que en Navarra ese porcentaje se eleva hasta el 64,5% (20 mujeres y 11 hombres). El TSJN posee la tercera planta judicial más veterana del Estado, con una media de 51,1 años. La edad media de las juezas navarras son los 46,2 años, mientras que la de ellos se eleva hasta los 55,5 años. La presencia de la mujer es predominante sobre todo en los órganos unipersonales, ya que representan la mitad en los juzgados de primera instancia de Pamplona, son el 60% en los juzgados de instrucción de la capital y en los de Tudela, y el mismo porcentaje representan en los juzgados de lo Penal (tres de los cinco órganos los dirigen mujeres). Sin embargo, su presencia decrece conforme se asciende a los órganos colegiados. Por ejemplo, en las Salas del TSJN representan un tercio, con 4 magistradas por ocho hombres, e igual representación tienen en las tres secciones de la Audiencia Provincial (dos se encargan de materia penal, de los casos con mayores penas;y una se encarga de temas civiles, como cláusulas suelo). La Audiencia la preside la magistrada Esther Erice Martínez, una de las referentes en materia de género de la Comunidad Foral y una de las juezas más experimentadas. En el Estado el Consejo General del Poder Judicial lo componen 11 hombres y 9 mujeres, en el Supremo hay 11 magistradas (ninguna preside Sala) por 67 varones;en la Audiencia Nacional suman 29 mujeres por 55 hombres y en las presidencias de las Audiencias Provinciales existen 9 presidentas por 41 hombres. Otro cargo destacado, este además elegido por los propios jueces, lo ostenta Mari Paz Benito Osés, jueza decana de Pamplona. También tiene rostro de mujer la dirección general de Justicia, con Lourdes Aldave;la consejería de Justicia, que dirige María José Beaumont;el Colegio de Abogados de Pamplona cuya decana es Blanca Ramos y la oficina de atención a víctimas del delito que dirige Izaskun Gartzaron.tercer sector

Discapacidad

La doble discriminación

La Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de Navarra (Cocemfe), una de las asociaciones aglutinadoras y representantes del ámbito de la discapacidad en Navarra organizó en 2015 una serie de talleres para empoderar a las mujeres, contribuir a su formación y autonomía. La convocatoria tuvo éxito y participaron en estos programas unas 300 mujeres. En el transcurso de los talleres se detectó un problema mayor y silenciado: el elevado porcentaje de estas mujeres, un tercio, que reconocieron ser o haber sido objeto de violencia machista en todas sus formas, bien psicológica, sexual o física. Se encendieron las alarmas y se inició un movimiento que de momento ha dado como primer paso la creación de una Red para la Igualdad a la que ya se han sumado 17 entidades de la discapacidad.

En sus primeros pasos, se ha hecho una radiografía de la situación de la mujer con discapacidad Navarra. Los datos son poco halagüeños y preocupantes. Y es que en Navarra hay actualmente 24.000 mujeres con discapacidad registradas y sólo trabaja una de cada tres;en el 92% de las mujeres con discapacidad que trabaja los contratos laborales son temporales. Un 58% de las mujeres con discapacidad se enfrenta a una doble discriminación por el hecho de ser mujer y por tener discapacidad lo que les coloca en uno de los grupos sociales más excluidos y vulnerables. Sus trabajos son poco valorados socialmente y los salarios son un 18,4% menores que los que cobran los hombres con discapacidad. Se suma a ello, ser las paganas de cantidad de mensajes negativos que reciben socialmente: menos válidas, incapaces de cuidarse, no atractivas”, reconocen desde Cocemfe y, además, se trata de un colectivo caracterizado por su bajo nivel de formación: el 23% no pasa de Primaria, frente al 9% de la población. Más desempleo, menor formación, sobreprotección familiar, baja autoestima y escasez de programas específicos. Una realidad que hoy, 8 de marzo, con motivo del Día Internacional de las Mujeres hay que poner en la palestra.

Elena Chavarri, mujer con discapacidad física, aporta lo datos empíricos de la realidad existente en Navarra. De las 24.000 mujeres con discapacidad censadas, el mayor rango son mayores de 80 años (un 65,71%). Según el tipo de prevalencia, la encabeza la discapacidad física, lo que provoca restricciones en la vida diaria hasta tal punto que un 80,3% necesita el apoyo de una tercera persona para realizar la vida cotidiana, mientras que en el caso de los hombres este apoyo lo requiere el 64,3%. La mujer con discapacidad y víctima de violencia de género denuncia pero retira la denuncia “por miedo, amenazas y porque el sistema actual no reúne las condiciones para denunciar”. Estas mujeres sufren todo tipo de violencia pero la psicológica se sitúa 14 puntos por encima del resto. Casi el 80% de mujeres con discapacidad es víctima de violencia y tiene cuatro veces más riesgo de sufrir violencia sexual. En cuanto al nivel educativo, el 1,2% de las mujeres presentan analfabetismo frente al 0,3% registrado entre las mujeres sin discapacidad, según los datos de Elena Chavarri de Cocemfe. Este colectivo de mujeres con discapacidad silenciado y vulnerable apenas tiene visibilidad en las campañas por la igualdad. Una representante de Asorna (Asociación de Personas Sordas de Navarra), Sofía de Esteban Lizarbe, de 45 años, casada, madre y trabajadora trae a estas páginas, desde su situación “privilegiada” en este colectivo, la denuncia de la desigualdad, de las etiquetas y de la segregación. “La mujeres estamos en una situación de desigualdad y en el ámbito de la discapacidad la discriminación es mayor”, afirma. “Es una cuestión de capacidades, no de género. Dejemos de diferenciar, somos personas” afirma al tiempo que apela a educar en la igualdad entre hombres y mujeres.