Lisa Marr y Paolo Davanzo | echo park film center

“Con esta sinfonía, el público va a ver Pamplona como nunca la había visto antes”

Una entrevista de Ana Oliveira Lizarribar - Fotografía Unai Beroiz - Sábado, 10 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Lisa Marr y Paolo Davanzo se asoman a la ciudad desde la cristalera de Baluarte.

Lisa Marr y Paolo Davanzo se asoman a la ciudad desde la cristalera de Baluarte. (Unai Beroiz)

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Lisa Marr y Paolo Davanzo se asoman a la ciudad desde la cristalera de Baluarte.

Pamplona- Harkaitz Cano y Maite Arroitajauregi (Mursego) musicarán en directo la proyección, hoy a las 20.00 horas en Baluarte, de una sinfonía de Pamplona rodada en Super8 por los participantes del laboratorio The Sound We See, retrato que recoge los rincones más sugerentes y únicos de la ciudad durante todo un día.

¿Cómo han pasado estas dos semanas en Pamplona?

LISA MARR: -No queremos marcharnos nunca. Hemos estado viviendo en un apartamento en la calle San Nicolás, viendo cómo transcurre la vida, cerca de la plaza... El ritmo de la vida, la amabilidad de la población y la escala de la ciudad es todo lo que buscamos en un lugar.

PAOLO DAVANZO: -Lo mismo. Nosotros somos pareja, compartimos la vida, el amor, el trabajo. Yo soy de Italia, ella es de Canadá y hemos encontrado algo mágico en este lugar. Y no lo digo para el periódico, sino porque hay un espíritu, una luz y una energía en Navarra y en Pamplona que es increíble. Me he sentido muy bien acogido, querido por el personal del festival, los propietarios de los comercios, de los restaurantes...

¿Qué tipo de personas se encontraron en el laboratorio, cuál ha sido su disposición?

P.D.: -Nosotros somos cineastas, profesores, educadores y damos clase en la universidad, pero también en colegios, y somos activistas. Trabajamos en favor de la justicia social, así que hemos colaborado con personas muy distintas en todo el mundo y nos encantan los talleres. Tienen una energía diferente porque no solo hay artistas o estudiantes, sino gente de toda procedencia, como ha sucedido aquí. El laboratorio ha sido una especie de representación transversal de Pamplona. Hemos tenido a un cartero;a una maestra jubilada que ahora quiere hacer películas;también han estado Marina (Lameiro) y Maddi (Barber), creadoras que han presentado sus trabajos en el festival, y personas que nunca habían tocado una cámara... Todos tienen algo que contar, pero no todos tenían las herramientas para hacerlo. Nosotros se las hemos dado para que cuenten sus historias.

L.M.: -Creo que todos han venido al taller con ganas de explorar un nuevo formato, el Super8. La mayoría de los participantes solo habían trabajado con el digital, así como han tenido que aprender juntos. Se han apoyado entre sí y estas dos semanas han trabajado como una familia.

¿Qué tipo de premisas sobre lo que debían hacer o no hacer les han dado?

L.M.: -Lo bonito de este proyecto es que cada comunidad interactúa de la manera que necesita y quiere. Solo hay un marco. El proyecto The Sound We See nació en Los Ángeles en 2010 y desde entonces lo hemos hecho en la India, en Vietnam, en el Círculo Polar, en Japón, en México, en varios países de Europa... Pero, a pesar de que partía de un mismo marco, cada grupo ha demostrado su individualidad. El proyecto genera una película que, a su vez, surge de la observación de la ciudad durante 24 horas, de medianoche a medianoche. Y cada participante debe pensar un lugar y apropiarse de él. Ellos deciden dónde graban y cómo graban.

Esta tarde vamos a ver el estreno de ‘A Pamplona City Symphony’, ¿nos pueden adelantar algo?

P.D.: -Nooo (ríe).

L.M.: -El público va a ver su propia ciudad como nunca la había visto antes. Va a ser como un sueño sobre el pasado y sobre el futuro. Estamos grabando con película analógica, que es muy distinta al cine digital, genera una sensación de sueño bastante bella y misteriosa. Esperamos poder compartir con vosotros una Pamplona que existe ahora, pero una manera en la que podemos conectar todos.

P.D.: -Muy bien dicho. Todo esto se convierte en un regalo y en una entidad orgánica, igual que cualquier película, pero con la diferencia de que la vamos a proyectar en todo el mundo. Es una ventana hacia el corazón de Pamplona y tendrá vida propia.

¿Por qué una sinfonía?

P.D.: -En los años 20 y 30 del siglo XX hubo un movimiento cinematográfico que se llamó sinfónico.Berlín, sinfonía de una gran ciudad, de Walter Ruttmann, fue una de las primeras películas que celebró la fisicalidad, el movimiento y la energía de una ciudad. No con actores ni con atrezzo, sino con el ritmo. Es una larga tradición que nosotros quisimos resucitar y, como las películas eran en blanco y negro, las que hacemos en este laboratorio, incluida la de mañana (por hoy), también lo son. En el caso de Pamplona la hemos procesado a mano. Hemos construido un laboratorio aquí, hemos revelado, hemos visto los negativos a través de la luz y luego hemos montado. Es muy interesante poder decir que se ha hecho todo a mano, le da a la película una textura muy curiosa que vais a notar.

L.M.: -Las sinfonías clásicas de ciudades eran mudas y esta también lo será. La música entra a través de la parte visual, del montaje y, además, siempre invitamos a músicos locales, en este caso a una música y a un poeta, para que creen una banda sonora original que interpretarán en directo. La primera vez que todo esto se va a ver junto será durante el estreno. Nosotros no sabemos qué sonido va a haber y eso nos devuelve a los orígenes del cine. Es una manera de conectar toda la historia del cine en un momento.

¿Por eso trabajan en Super8?

L.M.: -Sí. A veces trabajamos en 16 mm y otras en Super8. Son formatos analógicos que no han cambiado en los últimos cien años.

Desde hace algunos años gestionan el Echo Park Film Center en Los Ángeles, donde usan el cine como herramienta para el cambio social, ¿cómo llevan a la práctica esta filosofía?

P.D.: -Lo nuestro es una historia de amor. Nosotros nos conocimos en una inauguración hace 17 años. Lisa lo cuenta mejor que yo, pero recuerdo que ella entró al lugar y hubo una conexión muy especial entre nosotros. De esa energía surgió este centro social. Hemos trabajado en Hollywood, donde existe mucho dinero para las grandes producciones, pero queríamos hacer algo para la gente. Yo tengo un pasado activista, mis padres trabajaban para los pobres y los marginados. Ellos murieron cuando yo era muy joven y he querido honrar su legado y abrir un lugar gratuito para jóvenes. Echo Park Film Center está en un barrio de inmigrantes, con gente de color y vecinos de toda Latinoamérica. No queríamos que la gente tuviera que pagar, lo que pretendemos es ofrecer esperanza a esas personas. Además, hoy se conoce como uno de los mejores cines de Los Ángeles. Mostramos películas muy bellas, así que no solo es un servicio social, sino que es un proyecto que tiene que ver con el arte, con el conocimiento... Cuando un cineasta interesante llega a la ciudad lo traemos y este creador inspira a los jóvenes y los jóvenes a él. Es como el círculo de la vida.

L.M.: -Todo esto tiene que ver con utilizar el cine para provocar un cambio social positivo. Celebramos el cine como un lenguaje universal que une a todo el mundo.

¿Al final, la cultura es una forma de resistencia, de estar en el mundo?

L.M.: -Sí, y es importante tener voz. Con la situación política en los Estados Unidos, la poca gente que alza la voz tiene que crecer en comunidad y tenemos que apoyarnos mutuamente. Este centro sigue siendo vital y relevante debido a la comunidad. Nosotros organizamos programas y actividades a partir de sus deseos, invitamos a todos a dialogar y siempre intentamos involucrar a más personas. No hay que estancarse, es importante resistirse.

¿Y qué me dicen del proyecto EPFC Filmmobile, un viejo autobús que convirtieron en cine y con el que han visitado unos cuantos países?

P.D.: -Nos encantaría que pudiera flotar para haberlo traído (ríe).

L.M.: -La idea nació en 2007. Estábamos visitando una zona de la Nación India en Estados Unidos, un lugar bellísimo, pero tan pobre... Ellos llegaron a aquella tierra antes que nadie y es vergonzoso que ahora vivan así. Nos contaron tantas historias hermosas e inspiradoras que les dijimos que sería bueno grabarlas y hacer películas con ellas. Pero, claro, nos dijeron que no tenían cámaras ni ordenadores ni nada parecido, así que pensamos en que teníamos que idear un modo de llevar nuestros recursos a las comunidades que los necesitaban. Y dimos con un viejo autobús de una base militar, lo adaptamos y lo convertimos en cine móvil. Usa energía solar y aceite vegetal y con él ofrecemos nuestros servicios gratis en distintos lugares de Estados Unidos y también hemos ido a Canadá y a México.

“En nuestro trabajo celebramos el cine como un lenguaje universal que une a todo el mundo”

LISA marr

Codirectora del Echo Park Film Center

“Todas las personas tienen algo que contar y nosotros les damos recursos para que puedan hacerlo”

paolo davanzo

Codirector del Echo Park Film Center

de un vistazo

La sesión. The Sound We See: A Pamplona city Symphony se proyectará a las 20.00 horas en la sala de Cámara de Baluarte.

‘Porto’. La violonchelista Maite Arroitajauregi (Mursego) y el poeta Harkaitz Cano interpretarán durante la proyección Porto, un proyecto de música y poesía abierto a la improvisación, con letras de Fernando Pessoa y Rafa Berrio, entre otros.

otro laboratorio

En el Polvorín. A las 12.30, en este espacio de la Ciudadela se presentará el resultado de la residencia artística que han compartido el cineasta Carlos Casas y el músico Xabi Erkizia para sonorizar Avalanche, película del primero.

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