punto de vista 2018

Tres voces personales desde el feminismo y la diáspora africana ‘cierran’ el festival

Los filmes ‘Fluid Frontiers’, ‘Los diablos azules’ y ‘Il monte delle formiche’ protagonizan la última jornada de la Sección Oficial
En la gala de clausura -hoy, 20.00 horas- se conocerá el palmarés de la edición

Ana Jiménez Guerra / Unai Beroiz - Sábado, 10 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El italiano Riccardo Palladino y la francesa Charlotte Bayer-Broc, ‘vecinos’ en países natales y también ayer en la Sección Oficial de Punto de Vista.

El italiano Riccardo Palladino y la francesa Charlotte Bayer-Broc, ‘vecinos’ en países natales y también ayer en la Sección Oficial de Punto de Vista. (Unai Beroiz)

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El italiano Riccardo Palladino y la francesa Charlotte Bayer-Broc, ‘vecinos’ en países natales y también ayer en la Sección Oficial de Punto de Vista.Fotograma de ‘Fluid Frontiers’, de Ephraim Asili.

PAMPLONA- Tras cinco días de proyecciones y miradas en las que la diversidad ha sido máximo exponente, la Sección Oficial de la 12ª edición del Punto de Vista echó ayer su cierre, con la voz como elemento protagonista. Las películas proyectadas despegaron desde Detroit (EEUU) con Fluid Frontiers, del estadounidense Ephraim Asili y su reflexión sobre la diáspora africana mediante una lectura de poemas;planeó por la mina de Humberstone de Iquique (Chile), donde Charlotte Bayer-Broc realiza una feminista reinterpretación de una histórica cantanta en Los diablos azules;y aterrizó en Bologna, (Italia), con Il monte delle formiche, de Riccardo Palladino, quien toma un ritual de apareamiento de hormigas voladoras para plasmar reflexiones personales en torno a temas como la vida y la muerte. Fue el broche final para la Sección Oficial, que hoy conocerá a su ganador y palmarés completo en la gala de clausura que acoge Baluarte -20.00 horas-.

Las calles de Detroit son el escenario que recorre Fluid Frontiers, la quinta y última película de una serie en la que Ephraim Asili explora su relación personal con la diáspora africana, una constante en su trabajo. El propio título -Fronteras Fluidas- es una declaración de intenciones y el documental se va deteniendo en las obras de arte urbanas. Es ahí donde nativos de la zona Windsor de la ciudad leen ante la cámara, de forma natural y sin ensayo previo, poemas de reconocidos escritores de la zona. Los textos se convierten en reivindicación de resistencia y liberación.

Viajera y entre viajes, la francesa Charlotte Bayer-Broc se desplazó hasta Iquique, al norte de Chile, para rodar Los diablos azules. La película es una reinterpretación de la cantata Santa María de Iquique, compuesta por el chileno Luis Advis en 1969 e interpretada por el grupo Quilapayún. “Narra una huelga de obreros de la minería de salitre que tuvo lugar en Iquique, en 1907. Cortaron toda la minería y fueron al puerto a protestar, pero el gobierno militar los mató a todos en una iglesia”. Alrededor de 3.600 mineros fueron asesinados en aquella huelga, y ahora la cantata es “un símbolo de lucha para todos los obrechos y luchadores chilenos”.

Sobre cómo llegó a la historia, Bayer-Broc apuntó que vivió durante un año en Chile y conoció a una banda de punk, cuya vocalista le habló sobre la cantanta. “Ella murió y junto a varias amigas suyas decidimos hacer una reinterpretación de la pieza, tan importante para la identidad luchadora chilena, pero desde un enfoque más abierto y universal”, apuntó la cineasta, y concretó que decidieron hacerlo “de una manera feminista”.

Si la cantanta original es cantada por hombres, “con una relación muy viril hacia la lucha”, Charlotte Bayer-Broc -que también aparece en el filme- y tres mujeres más buscaron “fragilidad y compartir el dolor de esa pérdida -las muertes de los mineros-, planteando un deseo de lucha y de convertir el dolor en un lugar de producción”. En pantalla, Bayer-Broc y el resto de mujeres recorren paisajes tanto áridos como boscosos, se acercan al mar y visitan el pueblo fantasma de Humberstone, en el desierto de Atacama. Como mensaje final, Bayer-Broc concluyó: “Creo en una nueva forma de luchar no para tomar el poder, sino para imaginar una potencia femenina que nos lleve a cambiar las cosas”.

millones de hormigas voladorasCerró la Sección Oficial el italiano Riccardo Palladino con Il monte delle formiche, que traslada al espectador hasta Bologna, a un lugar conocido como el Monte de las Hormigas. Según desveló, es llamado así porque “cada año, y desde hace siglos, en septiembre hay millones de hormigas voladoras que llegan a ese lugar”. Es ahí donde los insectos se aparean para que después la hembra vuele y cree nuevas colonias, mientras que el macho muere. Y el fenómeno se ha convertido ya en un acontecimiento reconocido: “En la cima del monte hay un santuario y también se celebra un acto religioso. Este es el evento para mi película”. Con este punto de partida, Palladino deja fluir sus pensamientos “sobre la vida o la muerte”, porque, opina el cineasta, “aquello que hacen las hormigas, podríamos decir que también refleja la vida humana”.

Ahora ya con la Sección Oficial terminada, esta noche en la gala de clausura se conocerá el ganador del Premio Punto de Vista 2018.

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