A la contra

Ezcurra

Por Jorge Nagore - Sábado, 10 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Al hilo del fallecimiento de Fermín Ezcurra y de la aprobación por parte del equipo de Asiron para dar su nombre a una calle me viene a la cabeza la lástima que me suele producir que, siendo tan bonitos estos gestos, los y las homenajeados/as no puedan disfrutar de los mismos en vida, en el caso de las calles porque parece haber una normativa que impide que personas vivas den nombre a calles, plazas, etc, y ya en el caso más concreto de Osasuna como club tal vez por falta de reflejos o, no sé, porque el propio Ezcurra no quisiese honores de ninguna clase. Porque, estos días, los aficionados hemos sentido que Ezcurra perfectamente podría haber sido el nombre de numerosos espacios o recintos del club, incluso, por qué no, el propio estadio, aunque un estadio es mucho estadio hasta para un mito como Ezcurra. El caso es que al final te quedas con la sensación de que en 24 o 48 horas hay una inundación de parabienes y buenos sentimientos e ideas -la gran mayoría sentidas y merecidas en este caso- pero que es una pena que parte de ellas no fueran mostradas a la persona a la que se dirigen cuando vivía. No termino de comprender, por ejemplo, por qué una persona viva no puede dar nombre a una calle de la ciudad. Dicen que podría generar arbitrariedades. Ya lo hace estando muerta, es la misma arbitrariedad. Siempre y cuando el proceso fuese claro y se estableciese la necesidad de un quórum muy alto -o total- entre los grupos políticos no le veo problema a repensar este asunto o cualquiera similar que pueda servir para agradecer a ciertas personas su trabajo y ejemplo en diversos campos en bien de la ciudad y de la comunidad. Ezcurra era una de esas personas casi indiscutibles -con sus errores, como todos- y al menos a mí se me queda ese regustillo de lástima por no haber sabido -todos, periodistas incluidos- hacérselo saber de una manera más contundente.