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Expulsados diez años por asaltar casas parroquiales y chalets

Son dos serbios que robaron joyas y dinero por valor de 30.000 € en Zizur, Puente, Orkoien y Villava

Enrique Conde - Sábado, 10 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Útiles y herramientas que se les requisaron a los acusados al arrestarles en Belascoáin.

Útiles y herramientas que se les requisaron a los acusados al arrestarles en Belascoáin.

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Útiles y herramientas que se les requisaron a los acusados al arrestarles en Belascoáin.

Pamplona- Dos hombres de origen serbio y que vivían en Barañáin, Toma Constantin y Milan Milanovic, de 44 y 36 años respectivamente, fueron condenados ayer de conformidad en el Juzgado de lo Penal número 3 de Pamplona a cuatro años de cárcel por robar en varias casas parroquiales, como la de Villava y en un monasterio de Puente la Reina y en chalets de Orkoien y Zizur y sustraer en dinero, joyas y objetos de valor más de 30.000 euros. Sin embargo, a ambos se les sustituyó la condena por diez años de expulsión del territorio español, expulsión que se ejecutará en octubre de este año, cuando cumplirán en prisión un cuarto (un año) de la condena. Un tercer acusado, Marko Djordjevic, de origen serbio y nacionalidad italiana y de 21 años, se le condenó a dos años de cárcel por haber participado en el asalto a la casa parroquial de Villava. Este último, debido a que carece de antecedentes y a que se comprometió a entregar 200 euros al mes para saldar la responsabilidad civil, salió ayer de la cárcel y no volverá a entrar si no comete delito alguno en cuatro años. Los tres acusados depositaron antes del juicio 6.000 euros para reparar los daños causados y lo sustraído.

Además, a Toma Constantin se le condenó a otros ocho años de expulsión que también aceptó, tras haber asaltado (al parecer solo o no se ha podido demostrar la implicación de otros sospechosos) un unifamiliar de la avenida Eulza de Barañáin en febrero de 2017. De allí sustrajo 6.900 euros, cantidad que ahora debe abonar al perjudicado. Los tres acusados formaban parte de una banda que sembró el temor en parroquias navarras, donde solían entrar a plena luz del día, aprovechando las horas de comida o de misa, y limpiaban de bienes los edificios. Tenían un alto grado de profesionalidad para apalancar los accesos e irrumpir en las casas y antes realizaban labores de vigilancia, sobre todo en los lugares de culto.

Además del chalet en el que había accedido Toma Constantin en febrero en Barañáin, el 25 de agosto de 2017 actuaron sobre las 19.20 horas en otro chalet de Zizur. Allí fue Milan Milanovic, acompañado de una persona no identificada, el que forzó la persiana del comedor para entrar a la vivienda pero fue sorprendido por el propietario, a quien le dijeron “no haga nada y no pasara nada”. Luego se fueron del lugar sin haber sustraído objetos. Al día siguiente, Toma y Milan sí obtuvieron botín sobre las 15.00 horas en el monasterio de los Padres Reparadores, donde se hicieron con un smartphone, una pantalla de ordenador, dos medallas de oro, cuatro cruces de oro, dos gemelos de oro y 15.000 euros en efectivo. El 17 de septiembre aparecieron en Orkoien para a través de un balcón acceder a una vivienda de la que robaron joyas y 300 euros. Por último, el 17 de septiembre del pasado año, aprovecharon que se celebraba la misa al mediodía en la parroquia San Andrés de Villava, entraron por un tejadillo a la casa parroquia y se apoderaron de 12.000 euros. Los acusados también tienen procesos judiciales abiertos por robos en la parroquia de Noáin y en un convento en Tudela.