Etxabakoitz contra el olvido

consistorio, profesores de la upna y vecinos presentan un libro con el diagnóstico del barrio, trabajo en común frente a estereotipos

Un reportaje de Mikel Bernués. Fotografía Oskar Montero - Sábado, 10 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Rubén Lasheras, Andrés Palomino, Izaskun Andueza, Vanesa Vizcaíno, María Jesús Clavería, Edurne Eguino, Marisol de la Nava, Alberto González y Ana Montserrat en la presentación del libro del diagnóstico social sobre convivencia del barrio de Etxabakoitz,

Rubén Lasheras, Andrés Palomino, Izaskun Andueza, Vanesa Vizcaíno, María Jesús Clavería, Edurne Eguino, Marisol de la Nava, Alberto González y Ana Montserrat en la presentación del libro del diagnóstico social sobre convivencia del barrio de Etxabakoitz, ayer en el Palacio del Condestable.

Galería Noticia

Rubén Lasheras, Andrés Palomino, Izaskun Andueza, Vanesa Vizcaíno, María Jesús Clavería, Edurne Eguino, Marisol de la Nava, Alberto González y Ana Montserrat en la presentación del libro del diagnóstico social sobre convivencia del barrio de Etxabakoitz,

“Hay que mostrar la realidad de este barrio, con riquezas que no se difunden” “Este es un pueblo con una diversidad de colores de gente maravillosa” “Echamos en falta algo que realmente conecte el barrio con el resto de la ciudad”

“al barrio de Etxabakoitz, en su camino hacia la convivencia”. Así arrancan las 172 páginas del diagnóstico social sobre el barrio pamplonés, 400 ejemplares editados en euskera y castellano presentados en sociedad en el Condestable. Al acto acudieron Edurne Eguino (concejala delegada de Acción Social), la directora del área Marisol de la Nava, Rubén Lasheras e Izaskun Andueza, profesores del departamento de Trabajo Social de la UPNA, y un grupo de vecinos que han participado y participan en un proceso para sacar a su Etxabakoitz del olvido.

“Es un orgullo que seamos capaces de escuchar las demandas de los barrios, en este caso del tejido social de Etxabakoitz. Fueron recogidas por las trabajadoras de la unidad de barrio y recibidas en el área, donde no dudamos en aportar los recursos suficientes para este primer diagnóstico del barrio”, detalló Eguino.

Los resultados ya fueron presentados hace un año (sin libro), y desde entonces se ha impulsado un proceso participado para identificar las áreas de intervención prioritarias a partir de las propuestas recibidas. “El propio proceso genera espacios de encuentro y convivencia que sirven para el futuro”, expresó De la Nava, que recalcó la importancia de la inmersión de esas unidades en los propios barrios, donde “tienen un conocimiento más profundo de la situación y se pueden canalizar las inquietudes, demandas, capacidades y alternativas que generan”, dijo.

Andueza detalló que una de las conclusiones del diagnóstico “es que efectivamente Etxabakoitz es uno de los barrios más desconocidos, más olvidados históricamente, con mayor vulnerabilidad”. Por eso se ha creado una mesa para la convivencia, para conocer y dar a conocer el barrio, y su posterior “transformación y mejora”. Un espacio abierto “que pone en relación a personas que de otra manera no se conocerían, y por eso mismo promueve la convivencia. Nos ayuda a conocernos, a crear ese sentido de pertenencia y a crear proyectos conjuntos”.

Por su parte, Lasheras recordó que se trata de “un barrio en los márgenes, históricamente abandonado”, y se refirió a problemas de vivienda, educación y trabajo que, con distintos matices, siguen vigentes desde hace 50 años. “Por último, existen una serie de estereotipos negativos que hacen que el barrio tenga una cierta dosis de estigma”. Precisamente para luchar contra esta idea se están creando dos documentales desde el barrio, para el barrio y para exportar fuera un Etxabakoitz distinto a lo que dicta el estereotipo.

la voz de los vecinos“Etxabakoitz es un pueblo con gente amena, una diversidad de colores de gente maravillosa, unos espacios verdes preciosos... somos un pueblo precioso y mi barrio no lo cambio por nada”, comentó María Jesús Clavería, vecina de toda la vida, que reclamó un “reciclaje” para el centro escolar y más servicios. “Tenemos que ir a Barañáin a sacar dinero, no hay estanco para echar las primitivas, ni carnicería, pescadería...”.

Alberto González, presidente de la SDC Echavacoiz, echó en falta “algo que realmente conecte el barrio con el resto de la ciudad, porque parece que hay una barrera psicológica en la Venta de Andrés”, y pidió “una continuación a este trabajo, que no se quede en un lavado de cara y ya”. Y Andrés Palomino, vecino desde hace 5 años, se interesó por este proceso para “mostrar la realidad del barrio, con riquezas que no se difunden. Las culturales por ejemplo. Yo soy peruano, hay como 67 culturas diferentes y estamos ávidos de aportar un poquito. Y gracias a este proyecto tenemos la oportunidad”.

¿y ahora qué?Con vistas a futuro, Lasheras se refirió a “dos grandes oportunidades” detectadas tras este trabajo. La primera, la posible constitución de una cooperativa de consumo para luchar contra la dificultad de hacer las compras del día a día en el barrio. Además, “en esta misma lógica de trabajo y con la inercia de estos años, sería muy viable la oportunidad de crear un espacio de reflexión para mejorar el colegio Nicasio de Landa”.