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Dicastillo, un palacio y tres castillos

por Bittor Arbizu - Sábado, 10 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

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La vez anterior bajo el título Dicastillo, vigilancia del Reino citábamos que Dicastillo / Deikaztelu recordaba un pueblo con aires medievales, sensación que vives al pasear por sus calles, plaza y ver cuidadas casas blasonadas, y sorprenderte con un palacio renacentista -con inscripción que hace referencia a los godos-, iglesia y su atractivo entorno, la amabilidad de sus gentes... Un conjunto de elementos que realzan la localidad.

Destacábamos las amplias vistas sobre Ezkibel y Barandalla, nombres que nos facilitaron dos vecinas de la localidad, y un detalle a resaltar es que se trata, al igual que otros, de un antiguo pueblo-refugio afincado en la ladera de la notoria montaña de Montejurra, desde donde podían divisar y ocultarse ante los abundantes ataques foráneos que se han ido dando a través de siglos: romanos, árabes…

Sus habitantes necesitaban agua para ellos y sus ganados, puntos de huida hacía a montaña a lugares recónditos que sólo ellos conocían, elementos que reune el entorno. Tengamos en cuenta que los primitivos vascones, aunque diseminados por montañas y valles, recurrían en momentos de peligro a avisarse entre ellos, desde puntos estratégicos. Así paso en Orreaga. Avisaban mediante hogueras o tañido de cuernos. En Bizkaia, menor en extensión, había 5 montes bocineros (deiadar-mendiak) desde los que usaban los medios citados. Un experto me comentaba que sin contaminación acústica el sonido emitido desde un cuerno alcanzaba unos 15 kilómetros. Parecido hacían desde las atalayas de la costa cuando divisaban una ballena, encender una hoguera.

Viniendo de Iruña/Pamplona dos cumbres resaltan en la lejanía, una es la de Montejurra, a cuya espalda está Dicastillo, y la otra es Monjardín.

Lo ultimo lo expongo, ya que del anterior artículo quedaron dos aspectos para comentar con más amplitud, uno es resaltar la importancia del Palacio de la Vega del Pozo, de los López de Dicastillo, y otro comentar el posible nombre original del lugar.

El notorio palacio neogótico de la Vega del Pozo es un espectacular palacio del siglo XIX con sugerente historia. Fue construido por grandes arquitectos, sin escatimar recursos, para lograr una construcción con todos los detalles. En palabras de Blanca Sagasti, autora de un libro sobre el mismo, el palacio de la condesa de la Vega para la localidad representa un orgullo. Pero hay dos llamativos aspectos del reportaje hecho por Cristina Solano, uno referente a la actitud social que tuvo hacia el pueblo y la otra hacia Nabarra en general.

La condesa María Diega Desmaissières y Sevillano (1852-1916) heredó de su abuela paterna la casa-palacio familiar que demolió para construir este palacio. Vega del Pozo es un termino de la localidad. Disponía de una gran fortuna, y dado que Dicastillo pasaba por una grave crisis económica, para contribuir a paliarla, la condesa inicio la edificación del palacio en 1889, empleando durante 20 años a más de 400 empleados. Son muy ilustrativas las palabras del reportaje “Debido a la educación que recibió, se preocupaba mucho por la clase jornalera, por los pobres y tenía muchas obra benéficas. Quiso contribuir a levantar la economía dando trabajo”.

Otro aspecto a resaltar es que quiso ceder a la Diputación Foral el palacio, a condición de que se instalará en él un Museo Provincial y Archivo Histórico, que guardase toda la documentación de interés histórico de Nabarra. Los diputados a pesar de quedar asombrados por el palacio no aceptaron dicha condición. Quiso además que se crease una escuela agrícola. Insisto que estos datos son tomados del interesante reportaje de Cristina Solano con información de Blanca Sagasti.

El otro aspecto que vamos a tratar es referente a la compleja etimología del nombre de la localidad Dicastillo/Deikaztelu, sobre lo cual nos moveremos con hipótesis. Antes comentar que cuando en mi artículo citado indiqué que dei ‘llamada’ es recogido por Mitxelena en Textos Arcaicos Vascos, me refería al significado, no que se refiriese a Dicastillo. Con todo en casos dei en euskera da di-.Previamente tenía conocimiento de las formas antiguas que da nuestro admirado Jimeno Jurio, dentro de las cuales, las más primitivas se relacionan con Deio, Deiu castello 1040, Deyo castellum 1192, y posteriormente Dia castello ó Dei castellum 1192, y Dicastellum 1194… Lo cual es una evolución bastante lógica.

Con todo mis dudas eran que en Villamayor de Monjardin, recogido por Jurio como “Una de las villas de Sant Esteban de Deio”, su castillo se denomina “San Esteban de Deio o de Monjardin” y la ermita anexa “Ermita de San Esteban de Deio o Santa Cruz de Monjardin”, estando ambas localidades a unos 10 km. entre sí. Lo que me comentaba un compañero, de que el nombre de Deio, al ser nombre de comarca, fuese utilizado para nombrar a varios castillos no me parece fácil. Cada termino siempre ha mantenido su nombre. En Arroniz citamos Kasteluzar (Casteluçar 1602), que contiene gaztelu ‘castillo’ y zar ‘viejo’.

La histórica y antes más amplia comarca de Deio, actual Deierri/Valle de Yerri en la Edad Media abarcaba, según algunos, prácticamente la actual Tierra Estella.

El profesor Ubieto Arteta en la Crónica de Alfonso III (883-923) recoge que Araba, Bizkaia y Orduña, siempre fueron poseídas por sus habitantes, así como Pamplona, Deyo y Berrueza. Es decir independientes. Señala Ubieto que un autor de la crónica cree que en las tierras de habla vascona nunca habían dominado los musulmanes.

Dentro de la complejidad, busqué en un trabajo mío de investigación, otras posibilidades, ya que no abundan topónimos que empiecen por di-. Hay un hermoso puente natural llamado Puentedey (Burgos), indicado como Puente de Dios, pero aquí Dei/Di- está al inicio. En dicho trabajo sobre toponimia de Laudio (Araba) localicé el termino Dibidaur, cruce de caminos en el monte, muy documentado y conocido a nivel oral desde 1920 hasta la actualidad. Antes aparece como Idibidaur (1839) ‘delante del camino de bueyes’, Uribideaur (1904) ‘delante el camino al pueblo’, pero considero que habría que pensar en formas más antiguas como Irubidaur en Izarra (1590) recogido por Gereñu, que es ‘delante de los tres caminos’, y es más lógico. En Okondo el actual Dubalza, me lo citaron como “Irubalza, porque hay tres balsas”.

Trespalacios es un apellido y topónimo conocido y hay similares. Vemos que este Iru- ‘tres’ ha podido dar di-, por lo que coincidiría con el di- de Dicastillo, y eso con los tres castillos que están representados en el escudo de la localidad, como se ve desde hace siglos.

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