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Irati Aritza, un mágico paseo entre robledales

La nueva red de senderos que une Garaioa, Garralda, Orotz-Betelu y Aribe recorre dos miradores, una carbonera, ruinas y un puente colgante a orillas del Irati

Patricia Carballo - Sábado, 10 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Los senderos cuentan con paneles informativos y son fácilmente accesibles desde cada uno de los cuatro pueblos que forman parte del proyecto.

Los senderos cuentan con paneles informativos y son fácilmente accesibles desde cada uno de los cuatro pueblos que forman parte del proyecto.

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Los senderos cuentan con paneles informativos y son fácilmente accesibles desde cada uno de los cuatro pueblos que forman parte del proyecto.

“Queremos que la gente que venga el fin de semana descubra que tiene rincones muy bonitos al lado de Irati”

garralda- A partir de Semana Santa, el Pirineo va a contar con un atractivo añadido para los turistas que se acerquen a disfrutar de una escapada por los alrededores de la Selva de Irati. Se trata de una red de senderos llamada Irati-Aritza, robledales con historia que los ayuntamientos de Orotz-Betelu, Garaioa, Aribe y Garralda han decidido promover para poner en valor el rico robledal de Betelu como recurso turístico y recuperar los antiguos caminos que bordean el río Irati y que unen a estos cuatro pueblos. “Queremos que la gente que venga a nuestra zona un fin de semana descubra que tiene rincones muy bonitos al lado de Irati y que sumamos un atractivo en un mismo entorno rural”, afirman los alcaldes Javier Larrea (Orotz-Betelu), Fran Juamperez (Garralda), Asier Txikirrin (Aribe) y José Javier Eransus (Garaioa).

El robledal de albar de Betelu está considerado como uno de los más relevantes de toda la Península debido a su peculiar formación geológica, su biodiversidad (se pueden encontrar especies como el murciélago ratonero o algunos coleópteros), su calidad tecnológica (aquí se ha suministrado madera para tonelería de prestigiosas bodegas) y por su situación geográfica, ya que se sitúa en el límite de las regiones europeas alpina, atlántica y mediterránea. De ahí que los habitantes de estos pueblos lleven años luchando contra viento y marea para poder dar a este gran tesoro natural el valor que se merece. “En 2009 conseguimos presentarlo al PDR y el Estado nos iba a financiar el 100%, pero como el Gobierno de Navarra no cumplió en aquel entonces con el objetivo de estabilidad presupuestaria, nos quedamos sin financiación, echando al traste las expectativas y la ilusión generada en la gente que había trabajado en ello”, añaden.

Sin embargo, se pudo volver a retomar el proyecto, elaborado por la empresa Lur Geroa, presentado a través de Cederna Garalur a la convocatoria de los fondos europeos Leader del Programa de Desarrollo Rural y acondicionado su balizado por Ana Marinas. Ahora, por suerte, el proyecto Irati Aritza es ya una realidad y el visitante que acuda a esta red de senderos podrá vivir una experiencia mágica a través de sus recorridos marcados por paneles informativos con forma de hoja de roble, en donde podrán aprender cuáles eran los usos del bosque y la historia que hay en él. Además, el proyecto también contemplaba la visibilización a través de la plataforma web www.iratiaritza.com y de sus redes sociales, así como el diseño de unos folletos para el viandante que se repartirán en las oficinas de turismo y establecimientos turísticos del Pirineo.

MIRADORES Y PUENTES El paseo por Irati-Aritza, que permite disfrutar de la belleza del robledal, de la majestuosidad del río Irati y de las costumbres y tradiciones de cada pueblo, discurre a través de antiguos caminos usados en tiempos para desplazarse entre los cuatro pueblos. No hay un único sendero, sino que se pueden realizar numerosas combinaciones a través de sencillos recorridos circulares y con poco desnivel acumulado. “Ése es un punto a favor, ya que los senderos son sencillos, muy accesibles desde los propios pueblos y ofrecen muchas variantes para visitar rincones muy bonitos”, reconocen los alcaldes.

De hecho, una de las singularidades de esta red es la cantidad de elementos de valor etnográfico y natural que se pueden visitar en ella. Por ejemplo, el sendero de Garralda discurre por una antigua carbonera, las ruinas de Otarrea, o el espectacular mirador de Ariztokia;el de Garaioa también contempla el famoso mirador de Zamariain-Anikozelea. En Orotz-Betelu se puede pasar por las gleras de Olarrizoko y visitar la antigua central hidroeléctrica de Olaldea y, por último, en Aribe se puede disfrutar de un antiguo balneario o una pasarela colgante que atraviesa el río Irati.

Una atractiva alternativa a un paso de Pamplona que esperan sirva de gancho para las familias, parejas o grupo de turistas que visiten el Pirineo. “Nos vamos muy lejos a visitar otros sitios y resulta que aquí tenemos uno de los robledales más importantes. Es un tesoro que hemos heredado y debemos mantenerlo vivo”, aseveran. Para ello, confían en la implicación de la población local en las actividades que se desarrollen en torno al robledal y sus caminos, así como en el Departamento de Turismo del Gobierno de Navarra, del que esperan que promocione Irati Aritza como un destino turístico más.

etiquetas: irati, pirineos