El presidente Xi Jinping, el nuevo emperador de China

El Parlamento elimina el límite de dos mandatos
Expertos comparan el poder del mandatario con el de Mao

Rafael Cañas - Lunes, 12 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Xi Jinping, durante el pleno de la Asamblea Nacional Popular en el Great Hall of the People en Beijing.

Xi Jinping, durante el pleno de la Asamblea Nacional Popular en el Great Hall of the People en Beijing. (Foto: Efe)

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Xi Jinping, durante el pleno de la Asamblea Nacional Popular en el Great Hall of the People en Beijing.

pekín- El presidente chino, Xi Jinping, logró ayer el poder indefinido en el país más poblado del mundo, al conseguir que se elimine el límite a su estancia en el poder ejecutivo, con lo que consolida su dominio indiscutido en el Gobierno, el Partido Comunista y la Fuerzas Armadas.

El pleno de la Asamblea Nacional Popular (ANP, legislativo) aprobó ayer casi por unanimidad un total de 21 enmiendas a la Constitución entre las que figura la eliminación del límite de dos mandatos consecutivos para el presidente y el vicepresidente del país.

Xi, que a sus 64 años es ya el “presidente de todo” puesto que controla directamente el Partido Comunista (PCCh), la Comisión Militar Central (CMC) y varios organismos de trabajo, ha liquidado así las reformas que Deng Xiaoping introdujo en 1982 y que durante décadas estructuraron un poder colegiado y limitado que evitara los excesos de la era de Mao Zedong.

El resultado de la votación fue de 2.958 votos a favor, 2 en contra y 3 abstenciones, con un voto nulo.

Otra de las enmiendas aprobadas es la que inscribe las teorías políticas de Xi sobre el desarrollo del “socialismo con características chinas en una nueva era” en la Carta Magna china, lo que coloca al actual líder al mismo nivel teórico que Mao.

Esta jornada supone una consolidación aún mayor del poder de Xi, que justo termina la semana entrante su primer mandato de cinco años y alcanza así un poder indefinido que los analistas han comparado al de Mao (1949-76).

Los tres principales cargos de Xi (secretario general del PCCh, presidente de la CMC y jefe del Estado) están ya libres de límites en el tiempo.

Además, en los últimos dos años, y según ha ido consolidando su poder, Xi ha logrado ser declarado “núcleo” del PCCh, así como el título informal de “lingxiu”, empleado desde hace poco por la propaganda oficial y que puede ser traducido como “líder”, y que hasta ahora solo había sido atribuido a Mao.

“Toda su vida Xi ha querido convertirse en el Mao del siglo XXI: una especie de emperador de por vida sin restricciones a su poder”, señaló ayer Willy Lam, politólogo de la Universidad China de Hong Kong.

Lam vaticina que, tras estos cambios, Xi seguirá como secretario general del Partido Comunista de China (PCCh) hasta 2032 y jefe del Estado hasta 2033, cuando tendrá 80 años.

Para Jean-Pierre Cabestan, otro politólogo de la Universidad Baptista de Hong Kong, Xi ha sido “inteligente” a la hora de crear “la ilusión de que las enormes masas solo tenían el anhelo de que se convirtiera en presidente de por vida”.

El propio anuncio de la propuesta de eliminar el límite a los mandatos, el pasado 25 de febrero antes de la reunión del Comité Central del PCCh que empezó un día después, ya supuso una “sorpresa”, puesto que se esperaba para después de esa cita, según indicó Alice Ekman, directora de Investigación sobre China en el Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI).

En una intervención al pleno tras la votación, el presidente de la ANP, Zhang Dejiang, destacó la importancia de “defender el liderazgo centralizado y unificado” con Xi Jinping “en su núcleo”.

El presidente de la Comisión de Asuntos Legislativos de la Asamblea, Sheng Chunyao, destacó en una conferencia de prensa el “elevado nivel de consenso” mostrado por la votación.

Sheng también consideró “sin base” las “especulaciones” acerca de que esta medida podría resucitar el poder sin control de Mao que causó desastres como la Revolución Cultural o el Gran Salto Adelante.

“La sociedad china está ciega y amnésica”, señaló por su parte Cabestan, ya que a pesar de experiencias pasadas la gente “está hoy feliz de estar liderada por un autócrata, por un dictador”.