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Juez de línea

Discurso agotado

Por Félix Monreal - Lunes, 12 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Diego Martínez solo pudo empatar a cero ante un Albacete con diez.

Diego Martínez solo pudo empatar a cero ante un Albacete con diez. (Foto: Agencia LOF)

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Diego Martínez solo pudo empatar a cero ante un Albacete con diez.

Es lo que pasa cuando del “ganar como sea” haces tu principio futbolístico: que no tienes más que ofrecer porque has agotado el discurso. Y Diego Martínez no solo es cautivo de sus palabras sino de sus decisiones. El entrenador hizo renuncia expresa esta semana de cualquier intento por mejorar las prestaciones del equipo -puestas en tela de juicio en las últimas jornadas- y entregó su destino, el del equipo y el del club, a una fórmula que acaba por condenar a quien la pone en práctica: tratar de ganar sin jugar bien. Porque en realidad, ese “ganar como sea” oculta el miedo a perder y a sus consecuencias. O el miedo a que se vea que no sabes llegar a la victoria aportando tu propio sello o respetando la identidad del equipo. El partido de Albacete desnudó a Diego Martínez desde que eligió la alineación. Renunció a Kike Barja, su único jugador desequilibrante en banda;descompuso la defensa intercambiando a los dos laterales (por cierto, en el Promesas hay dos, son zurdos y ayer no lo hubieran hecho peor);no supo cómo jugar 45 minutos en superioridad;con un hombre más, su primer cambio es lateral por lateral;durante toda la segunda parte es manifiesto el hecho de que Osasuna no sabe qué hacer con el balón, entre otras cosas por que su entrenador hasta ayer siempre ha preferido que la pelota la tenga el rival;los rojillos se estorban e invaden unos la zona de otras;en el minuto 85 mete en el partido al único jugador que puede ensanchar el campo, quebrar y centrar;la última acción de los rojillos es un disparo lejano de Unai, tan inoportuno como innecesario, pero la evidencia más palpable del desquiciamiento de un equipo que carece de pautas sólidas y de órdenes convincentes. Porque ese “ganar como sea” confunde a todo el mundo. También a los propios futbolistas, que a la hora de tomar una decisión siempre optarán por el pase atrás para no perder la pelota antes que por asumir riesgos;y el equipo pierde frescura, iniciativa, y cae en una monotonía de pases horizontales que un rival diezmado como el Albacete no pasa ningún apuro para contrarrestar. Me pregunto hasta qué punto la plantilla sigue manteniendo (de puertas adentro) su confianza en el entrenador. ¿Y la directiva?

Ese “ganar como sea” es un ejercicio mezquino, una propuesta acomplejada, una pérdida de identidad, un no saber lo que soy ni lo que represento. A semejante planteamiento, solo se puede responder con un mensaje similar a los responsables del club: “échenlo;como sea”. Porque llegado el momento en el que la competición ha comenzado a hervir, cuando aparecen rivales que vienen apretando (jugando bien y no a lo que salga) y los márgenes en la clasificación se estrechan, Osasuna ha perdido por completo el rumbo. Aunque sea reiterativo, creo que el problema de Diego Martínez es que desprecia el balón y mecaniza a los futbolistas, quiere ganar el partido desde la pizarra y no desde el campo de juego. De ahí que sean escasas las veces que es capaz de alterar el partido con los cambios de posiciones o de jugadores. Y ayer fue un buen ejemplo. Creo que ya está todo dicho.

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