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120 reclusos piden salir del régimen cerrado

El Gobierno español deniega el segundo grado a la mitad de los presos de ETA

Unos 120 reclusos piden salir del régimen cerrado pero Prisiones lo rechaza para garantizar el “objetivo final” de la pena

Humberto Unzueta - Lunes, 12 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:03h

Un preso de ETA saluda a amigos y simpatizantes que le saludan desde el exterior de la prisión.Foto: Efe

Un preso de ETA saluda a amigos y simpatizantes que le saludan desde el exterior de la prisión.Foto: Efe

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Un preso de ETA saluda a amigos y simpatizantes que le saludan desde el exterior de la prisión.Foto: Efe

Donostia- La mitad de los presos de ETA que cumplen condena en las cárceles del Estado español han solicitado en las últimas semanas el paso a segundo grado que les permitiría acercar la posibilidad de acceder a permisos y otros beneficios penitenciarios, mejorar sus condiciones carcelarias y acercarse a la libertad condicional. Sin embargo, el Gobierno español, a través de Instituciones Penitenciarias o de las direcciones de cada prisión, ha rechazado la petición en todos los casos y los internos seguirán con la clasificación de primer grado o régimen cerrado, el más duro que se puede aplicar al preso. Las negativas de Prisiones han sido recurridas ante el juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis de Castro.

Según ha podido saber este diario de fuentes directas conocedoras de los movimientos en las prisiones, alrededor de 120 de los cerca de 230 presos de ETA que purgan en las prisiones españolas (otros 58 purgan en prisiones francesas) han presentado ante la dirección de la cárcel o la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias el recurso para solicitar la progresión de grado.

La iniciativa responde a la decisión adoptada a finales del año pasado por el Colectivo de Presos EPPK para “intentar vaciar las prisiones”. Para ello los abogados de los internos iniciaron a finales del año pasado una “ofensiva jurídica” presentando los informes penitenciarios y judiciales de cada interno solicitante.

Hasta ahora, la consigna del Colectivo y de la izquierda abertzale pasaba por vetar cualquiera de las opciones de la legalidad penitenciaria al considerarla como parte de la estrategia represiva del Estado contra los presos y el movimiento independentista. El cambio de estrategia ha supuesto además que un buen número de presos haya comenzado a solicitar destino de trabajo (escuela, gimnasio, biblioteca o limpieza de patio) dentro de las prisiones y en algunos casos han tenido respuestas afirmativas, con las redenciones de pena correspondientes, es decir, que restarán un día de condena por cada día trabajado en prisión.

Desde Prisiones y las juntas de tratamiento la respuesta siempre ha sido negativa, utilizando en todos los casos resoluciones modelo sin individualización alguna. Así consta en el informe que abogados de los presos han realizado para el Foro Social Permanente y que este colectivo ha puesto en conocimiento de los partidos políticos y los sindicatos vascos.

La contestación a los recursos planteados ha sido casi idéntica en todos los casos afirmando siempre que de la conducta global del preso “no se puede inferir, por el momento, su capacidad para una normal convivencia”. Las autoridades penitenciarias añaden que “la naturaleza y gravedad de los hechos delictivos, vinculados con la actividad de una organización terrorista aún no disuelta, así como la cuantía de la condena impuesta determinan su continuidad en un régimen de vida cerrado para garantizar el objetivo final de su internamiento y la seguridad de la prisión”.

Tradicionalmente, el Gobierno español ha reclamado a los presos de ETA que reclamaban el cambio de grado un desmarque de la organización y una autocrítica expresa y por escrito del daño causado a las víctimas. Esto fue así también para los reclusos disidentes de la banda que se acogieron a la denominada vía Nanclares.

A finales de la década pasada y comienzos de esta una treintena de reclusos distanciados de ETA y refractarios a la utilización de la violencia utilizaron esta vía para, tras una autocrítica profunda, progresar de grado, acceder a permisos penitenciarios y acercarse a la libertad condicional.

La respuesta negativa del Gobierno español a todos los presos que han solicitado el segundo grado pretende forzar un pronunciamiento más claro en cuanto a su desmarque de ETA y su arrepentimiento.

Las fuentes consultadas por este diario sostienen que, al no poder progresar de grado, los presos de ETA no pueden avanzar en una vía penitenciaria individualizada y acceder al segundo grado que con el tiempo abre la puerta a poder disfrutar de permisos de salida de la cárcel. Una vez consolidado este estatus, podrían ir evolucionando hacía el tercer grado y finalmente a la libertad condicional, aunque todo este trayecto es largo y en el camino hay muchas comprobaciones penitenciarias y requisitos judiciales desde la dirección y la Junta de Tratamiento de cada prisión, Instituciones Penitenciarias y el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional.

La otra mitad de los presos que no ha solicitado el segundo grado se lo está pensando. Algunos son escépticos y contrarios a esta dinámica, entre ellos los integrados en la línea de pensamiento del Movimiento Pro-amnistía y contra la Represión, también conocido como ATA, una escisión de la izquierda abertzale tradicional. Otros se encuentran valorando la conveniencia de esta opción teniendo en cuenta que están en el tramo final de su condena. Y un tercer grupo está explorando otras posibilidades más favorables a su situación.

el régimen más duroAlgunos internos todavía no lo han solicitado porque se trata de un proceso lento y la revisión de los grados se hace cada seis meses. Desde la izquierda abertzale se llama a que haya unidad en el colectivo y que todos soliciten el cambio de grado. Además está convencida de que para el próximo verano -momento en el que está anunciada la disolución de ETA- la gran mayoría de internos hayan realizado la solicitud para el segundo grado.

La gran mayoría de los presos de ETA (el 92%) están clasificados en el primer grado penitenciario o régimen cerrado. Solo un 8% se encuentra en segundo grado y estos están solicitando permisos ordinarios de salida de la cárcel (unos 18 días al año). Además, a los clasificados en este régimen abierto se les abre la posibilidad de acceder al régimen de semilibertad o tercer grado de tratamiento penitenciario y, una vez consolidado este estatus, se puede acceder a la libertad condicional. Los presos en primer grado tienen un régimen y unas condiciones muy estrictas. Solo pueden salir de su celda entre cuatro y cinco horas al día para realizar actividades de la cárcel.

Los 57 presos de ETA que purgan en cárceles de Francia no se adscriben a esta dinámica ya que su prioridad actual es poner fin cuanto al estatus DPS que se aplica a los presos considerados peligrosos y lograr el acercamiento a prisiones cercanas a la muga de Biriatu.

grados penitenciarios

Primer grado. El régimen cerrado es el más estricto, ya que solo permite al preso salir cuatro cinco horas de su celda para realizar sus actividades en prisión. Actualmente, el 92% de los internos de ETA en el Estado español están en primer grado.

Segundo grado. Es un régimen abierto que abre la posibilidad de acceder a permisos de salida y otros beneficios penitenciarios.

Tercer grado. Abre la posibilidad de la libertad condicional.

presos de eta

290

57 de ellos en Francia, uno en Portugal y el resto en las cárceles españolas

etiquetas: presos, eta, prisiones

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