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El lobby de Julio Pomés pide dinero a empresarios para hacer un informe descalificando a Navarra

A través de Civismo, reclama financiación con la que hacer un estudio que cuestione la situación de la economía y así influir en las elecciones
El promotor les garantiza a cambio una bajada de impuestos

Ibai Fernandez - Lunes, 12 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:02h

El presidente de Civismo, Julio Pomés, durante un acto organizado por el Partido Popular.

El presidente de Civismo, Julio Pomés, durante un acto organizado por el Partido Popular.

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El presidente de Civismo, Julio Pomés, durante un acto organizado por el Partido Popular.

“Os escribo a los pocos navarros que de verdad queréis una tierra viable y estáis dispuestos a financiarnos”

PAMPLONA.- Civismo, el lobby de derechas de Julio Pomés, ha enviado cartas a varios empresarios de Navarra pidiéndoles dinero con el que financiar un informe que sirva para de desacreditar la buena marcha de la economía, avalada por los principales datos macroeconómicos oficiales. El objetivo, según reconoce el propio Pomés, es influir en la próxima campaña electoral y así facilitar la vuelta de los partidos de derechas al Gobierno de Navarra. A cambio, garantiza una rebaja de impuestos para las grandes empresas si tras las próximas elecciones sale un nuevo Ejecutivo.

“Os he escrito a los pocos navarros que creo que, de verdad, queréis que nuestra tierra sea viable y estáis dispuestos al sacrificio de financiar el informe”, señala Pomés a los empresarios contactados, a quienes comunica que “los investigadores” que van a realizar el estudio contra el Gobierno foral “serán los mejores” por lo que “el coste total del proyecto será elevado”. No obstante, les garantiza que no volverá a pedirles más dinero porque esta va a ser una petición “única”. Acepta, eso sí, que “la donación” sea “a título particular o de empresa”, y recuerda además que “tendrá deducciones fiscales” por parte de la Hacienda Foral.

El proyecto pretende “investigar con exactitud” la evolución de Navarra durante el mandato del Gobierno de Barkos, y después compararlo con los dos gobiernos anteriores de UPN entre 2007 y 2015 así como con territorios “con una estructura económica similar”. Supuestamente, el trabajo iba a comenzar a principios de 2018 con un plazo de ejecución de un año, por lo que sus resultados se harán públicos justo antes de las elecciones autonómicas.

Las cartasLas misivas fueron enviadas a lo largo de los meses de enero y febrero, y describen un panorama económico apocalíptico que es coherente con el discurso que el presidente de Civismo ha venido relatando en distintas conferencias y artículos de opinión desde el inicio de la legislatura. Un escenario desmentido por la propia realidad, en la que Navarra figura claramente por encima de la media estatal tanto en crecimiento económico, como en evolución de empresas, recaudación y creación de empleo. Pero que sirve de argumentario para reclamar fondos con los que financiar su organización.

El presidente de Civismo relata así a los empresarios que la economía navarra “atraviesa un periodo de graves incertidumbres” en el que considera que hay “hechos preocupantes”. Cita por un lado “una subida tributaria que ha hecho perder la competitividad fiscal a nuestra tierra” y por otro, que “el aumento del número empleados públicos ha sido el mayor de España, lo que ha disparado el gasto público”. “Es innegable que bastantes grandes contribuyentes y empresas rentables abandonan la Comunidad Foral, y lo peor es que esa mala imagen es percibida por inversores y emprendedores, lo que ha quitado atractivo a instalarse en nuestra tierra”, censura. Pomés alerta por ello de que “si ese puñado de navarros con capacidad de contribuir a resolver la situación permanecemos pasivos, la economía navarra irá a peor y su deterioro puede llegar a ser irreversible”.

Un panorama dantesco para el que afortunadamente Civismo parece tener la solución, y que pasa por recibir fondos de las grandes empresas. “Quisiera invitarte a que participes en un proyecto que clarifique la situación, de modo que, con datos irrefutables tanto el actual Ejecutivo como el que le suceda tengan una hoja de ruta segura para diseñar su estrategia”, traslada Pomés a los empresarios contactados, a los que, por si acaso, garantiza que se trata de “un proyecto políticamente aséptico respecto a los distintos partidos”.

El papel de CivismoEl lobby que dirige Pomés se define como un think tank “por la libertad”, y su labor se centra fundamentalmente en reclamar una rebaja de impuestos y una reducción del papel de la Administración en la gestión de la economía. Se declara así partidario de la propiedad privada, aboga por una mínima regulación económica y fiscal, y se muestra como un defensor de la familia “como célula esencial de una sociedad libre”.

Tanto Civismo en sus informes como Pomés en sus artículos han destacado estos últimos años por sus críticas al Gobierno de Navarra, en las que son habituales referencias como “infierno fiscal”, “expolio” u “ofensiva contra las empresas”. Reproches a los que se ha sumado muchas veces de manera coordinada Institución Futuro, también fundada por Julio Pomés, y con quien de forma generalizada reclama una rebaja de impuestos para las empresas y los grandes contribuyentes con el argumento de que lo contrario motiva su deslocalización.

Así, durante los últimos tres años Pomés ha augurado que Navarra iba a ser “una comunidad fallida”, ha predicho un “empobrecimiento estructural”, y ha afirmado que el Gobierno busca “arruinar Navarra para que sea más proclive al rescate por Euskadi”. También ha defendido que “UPN, PSOE, PP y Cs deben unirse” para recuperar al poder. “La reforma fiscal va a llevar a Navarra a un estancamiento y a la vuelta de la recesión”, llegó a profetizar en 2015 el presidente de Civismo, que todos los años anuncia un estancamiento económico. Un hecho que no solo no se ha producido, sino que Navarra evoluciona mejor que el Estado en los principales indicadores. Algo que, vista la carta enviada, no parece gustar mucho a Julio Pomés.